Trompos de madera que se exhiben en un frasco en Tzucacab. En dos años, una comerciante comenta que solo se han vendido cuatro unidades
Trompos de madera que se exhiben en un frasco en Tzucacab. En dos años, una comerciante comenta que solo se han vendido cuatro unidades

TZUCACAB.— Padres de familia de esta ciudad lamentan que los juguetes tradicionales como el trompo de madera, el balero y las canicas, que en esta temporada se suelen colocar en los altares de los finados chicos, están a punto de desaparecer. Hoy día solo se venden en algunas tiendas.

Antes eran parte esencial del entretenimiento infantil, pero ahora pocos los juegan. El trompo de madera casi no se compra, y los escasos niños que aún lo usan lo hacen con trompos de plástico.

Entre los comerciantes que vendían estos productos están la señora Argelia Catzín, quien recuerda que hasta hace cinco años las ventas eran buenas, pero han caído de manera notable. En dos temporadas, dice, solo ha vendido cuatro piezas.

Inventario sin salida

La comerciante recordó que hace un año adquirió un paquete de 35 trompos de madera.

Entre el año pasado y lo que va de esta temporada, cuando las ventas deberían aumentar, apenas ha logrado vender unas cuatro piezas.

Los pocos niños que compran prefieren los de plástico por los premios que ofrecen los proveedores.

El padre de familia Manuel Cauich comentó que, hasta hace cinco años, casi todas las tiendas de abarrotes exhibían trompos de madera en gran variedad de colores y tamaños. “Hoy no he encontrado una tienda que ofrezca estos juguetes”.

Calles sin trompos

Años atrás, durante estas fechas de finados, era común ver en las calles y los patios de las casas a grupos numerosos de niños y adolescentes jugando al trompo de madera.

Hoy es muy raro ver a un menor con un trompo, y cuando lo hacen, tienen alguno de plástico.

Un trompo de plástico, de manufactura asiática, que los niños hoy día prefieren a los de madera, por los premios que dan proveedores
Un trompo de plástico, de manufactura asiática, que los niños hoy día prefieren a los de madera, por los premios que dan proveedores

Este juego tradicional agoniza en las colonias del municipio, pues son muy pocos quienes lo practican. En precio no hay diferencia: ambos valen entre 20 y 30 pesos la pieza.

Tenderos señalaron que dejaron de surtir los juguetes de madera porque el plástico los reemplazó y, finalmente, los niños perdieron el interés en este juego.

Entre las posibles causas está la llegada de los juegos digitales.

Además, los proveedores promovieron con fuerza el trompo de plástico: organizaban concursos con premios y hacían demostraciones de trucos, y los niños se inclinaron por ellos.

“No es lo mismo el trompo de madera que uno de plástico; el de madera es de calidad y baila mucho mejor”, opinó.

El trompo de madera era uno de los juegos tradicionales que se resistían a desaparecer. Con el kin bomba ocurre algo similar: ya nadie lo juega como antes.— Martín Chac Bacab

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