Los candidatos coinciden en que es preciso atender mejor a los migrantes centroamericanos que cruzan México para poder exigir ese mismo trato de Estados Unidos hacia los migrantes mexicanos.
Tanto Andrés Manuel López Obrador como Ricardo Anaya apostaron por incrementar la colaboración con los países centroamericanos que son el origen de gran parte de los migrantes indocumentados. Anaya apostó por tener “las leyes que nosotros esperamos que nuestros vecinos tengan” en cuanto a migración y asilo, y lamentó que las normas actuales sean “rígidas”.
“Quien viene huyendo de la guerra, de un desastre natural, deben ser recibidos con los brazos abiertos”, dijo.
Por su parte, el izquierdista aseguró que México dejará de hacer “el trabajo sucio” a Estados Unidos, controlando la entrada de centroamericanos y dijo que si gana instalará el Instituto Nacional de Migración en la frontera norte, en Tijuana. Asimismo, abogó por una “alianza por el progreso” que incluya a toda América del Norte y a Centroamérica para incrementar el desarrollo y el progreso en estos últimos estados.
El oficialista José Antonio Meade es quien se mostró más cercano a las políticas actuales porque dijo que hay que distinguir entre los migrantes que huyen de la violencia y los que pueden estar involucrados con el crimen organizado.
