Aspectos de la entrevista con Joaquín Díaz Mena, candidato a la gubernatura por la coalición Juntos Haremos Historia, con periodistas de Grupo Megamedia

Joaquín Díaz Mena opina que una mayor aproximación entre la formación escolar y las demandas del mercado laboral dará más calidad a los empleos y mejorará los salarios

Joaquín Díaz Mena está convencido de que la educación es la variable fundamental para mejorar las perspectivas del empleo en Yucatán y encarar con verdaderas posibilidades de éxito sus dos principales desafíos: la precarización y la informalidad.

Tenemos que abrir las carreras que formen a los profesionistas que están demandando las empresas que vienen a instalarse en el Estado y que, por no encontrarlos aquí, están trayendo de fuera, señala el candidato de Morena a la gubernatura.

La última entrega de la conversación con Huacho cierra la serie de entrevistas en las que reporteros de este periódico pidieron a los cuatro candidatos al gobierno del Estado que describieran el Yucatán con que cada uno sueña y precisaran cuáles son sus compromisos con la sociedad en caso de ser elegidos.

Yucatán vive una paradoja en empleo: aunque hay poca desocupación, esto no se refleja en salarios, prestaciones o acceso a la seguridad social. ¿Cómo ve la situación?
En la medida en que haya más oferta laboral y en que como gobierno demos más facilidades a quienes vienen a invertir podremos ir incrementando la calidad de los perfiles a contratar. Actualmente muchas empresas vienen al Estado, pero traen de fuera a sus mandos medios y altos. Con la oferta educativa que queremos impulsar para que cada vez más jóvenes yucatecos estén mejor calificados profesionalmente vamos a aspirar a mejores salarios.

¿Mejor educación es igual a mejor empleo?

Así debería ser. Generar empleos no es suficiente. Si la medida se reduce a abrir maquiladoras, se estarán creando puestos de trabajo de muy bajo nivel salarial, de poca calidad. Tenemos que fomentar la creación de más trabajos, pero al mismo tiempo impulsar una educación superior de calidad con la pertinencia del mercado. O sea, tenemos que revisar la oferta educativa, cerrar carreras que están produciendo profesionistas para los que no hay oferta de trabajo y abrir las que están demandando las empresas. Esa vinculación tiene mucho que ver con el mayor nivel salarial.

¿Se están creando en Yucatán suficientes empleos para los jóvenes que cada año se incorporan al mercado laboral?

Creo que sí, pero hace falta esa calidad. Es decir, estamos creando puestos de trabajo, pero no para los jóvenes mejor preparados. Muchachos que tienen una maestría, un doctorado, terminan de taxistas porque no encuentran un empleo adecuado. Proponemos un programa para llevar a esos jóvenes a la empresas donde quieren entrar y que, al mismo tiempo, son las empresas que los están esperando. Este proyecto consiste básicamente en una beca de un año para que el joven que aspire a ingresar en una empresa sea financiado por el gobierno, que pagará un año de su sueldo a cambio de que ese negocio se comprometa a contratarlo después. Además mi gobierno echará mano de esos jóvenes profesionistas para impulsar los sectores productivos del Estado. Por ejemplo, a lo mejor un muchacho subempleado es un extraordinario ingeniero agrónomo y hay campesinos que están esperando asistencia técnica que ese extensionista les puede dar. Estos talentos pueden ayudar a que los apoyos al campo que entrega el gobierno no se desperdicien.

Yucatán es uno de los estados con mayor tasa de informalidad. ¿Cómo piensa abordar ese problema?

Primero, tenemos que irnos a las causas. El ambulantaje es un trabajo que se hereda de padres a hijos que no han logrado romper ese círculo en el que están encerrados. Además hay que darles espacios adecuados para trabajar, el ambulantaje tiene que ver con el flujo de gente y ellos quieren estar donde está la gente, así que no ganamos nada con hacerles un mercado en una colonia alejada donde nadie se les va a acercar. Antes de cualquier decisión al respecto hay que consensuar con ellos, que nos digan dónde piensan que les podamos dar un espacio adecuado y después llevarlos a la formalidad. Un detalle importante: el vendedor ambulante no quiere que su hijo lo sea, aspira a que rompa ese círculo y tenga la oportunidad de estudiar una carrera.

¿Podría compartirnos tres propuestas concretas?

Uno es apostar por el turismo. Si la sabemos aprovechar, la vocación turística del Estado puede generar un gran beneficio económico. El primer paso es aumentar la promoción en Europa y Asia, de donde vienen los turistas que buscan arqueología, cultura y naturaleza, que es lo que ofrecemos. También tenemos que aumentar la inversión en infraestructura, tanto turística como carretera… Y en este punto incluyo la segunda propuesta: invertir en la infraestructura que necesitamos para mejorar nuestras escuelas. Quiero echar a andar un programa para que todas las escuelas del Estado tengan un baño digno, porque va directamente ligado con la salud. Y la tercera propuesta también tiene que ver con infraestructura, pero en este caso con la hospitalaria. Con una pequeña inversión adicional en los hospitales periféricos de Tizimín, Valladolid, Ticul, Tekax y la construcción de dos hospitales nuevos, uno en el centro del Estado y otro en el Poniente, así como un hospital de la mujer en Mérida, transformaremos nuestros servicios de salud al desahogar los hospitales O’Horán y de Alta Especialidad.

¿Qué necesitan los hospitales del interior del Estado?

Una pequeña extensión, tanto en infraestructura como en equipamiento, para que en ellos se puedan hacer operaciones y la gente no tenga que venir a Mérida, donde el principal hospital está rebozando de gente, con los pasillos llenos de enfermos, en el suelo, en las sillas, porque no hay camillas suficientes. Esto tiene que ver con la corrupción, definitivamente. Ofrecemos mejorar los servicios de salud, modernizarlos con sistemas digitalizados, que el paciente reciba un número y, mediante una aplicación, él mismo pueda darle seguimiento a su expediente: los días en que fue atendido, el padecimiento que le detectaron, los medicamentos que le recetaron, y que incluso pueda sacar una cita a un hospital de tercer nivel desde cualquier clínica del interior del Estado, a las cuales vamos a dotar de internet, para no viajar de manera aventurada, sin saber si será atendido ese día o tendrá que dormir a las puertas del hospital, en el suelo, para esperar turno al día siguiente. Que al O’Horán lleguen solamente las urgencias.— Mario S. Durán Yabur.

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