El Gran Museo del Mundo Maya

Si gana Sahuí, se cubriría a Ivonne, dice un periodista

Si el PRI ganara la gubernatura de Yucatán, un pacto de impunidad por medio de Mauricio Sahuí Rivero podría estarse cocinando para proteger todas las cuentas pendientes que dejó la exgobernadora Ivonne Ortega Pacheco, dice el periodista Alfredo Lecona, columnista de #ParaLaLibertad.

En un videoreportaje, reproducido ayer por el portal de Carmen Aristegui, entre otros, se hace referencia al Gran Museo del Mundo Maya, donde se realizó el debate de anoche entre los candidatos a la Presidencia de la República, como una de las obras que están vinculadas a las cuentas pendientes de la exgobernadora.

El columnista señala que el Museo Maya y el hospital de Ticul que nunca se concluyó son solo dos de las obras que constituyen la herencia transexenal que dejó a los yucatecos la exfuncionaria.

En lo electoral, añade, la candidatura a Sahuí Rivero fue una imposición de Ivonne Ortega para que ella pudiera declinar en sus intenciones de contenderle a José Antonio Meade la candidatura presidencial, venciendo incluso a personajes como Jorge Carlos Ramírez Marín y Pablo Gamboa Miner, hijo del senador Emilio Gamboa Patrón.

A pesar de que es común escuchar que el PRI no ganaría ninguna de las gubernaturas en juego el próximo primero de julio —indica Lecona—, en Yucatán las encuestas mantienen a Sahuí Rivero no muchos puntos lejos del primer lugar.

Ahora que Yucatán está en la atención por el tercer debate presidencial no está de más señalar que uno de los últimos bastiones del PRI podría enquistarse en la Península de Yucatán, si el partido de la exgobernadora ganara las elecciones, comenta el columnista.

Alfredo Lecona parece retomar algunos de los conceptos de una nota que el Diario publicó el domingo pasado sobre el Gran Museo del Mundo Maya, entre ellos que el inmueble construido durante la gestión de la exgobernadora genera solo una mínima parte de los egresos que representa su operación.

Otras de las “obras farahónicas” a las que se refiere Lecona es lo que llamó “El Disneylandia Maya”, un proyecto por el que en 2010 Ivonne Ortega utilizó recursos públicos para adquirir un predio de 83 hectáreas en Chichén Itzá valuado en 8 millones de pesos, pero pagados a 230 millones de pesos, un sobreprecio de más de 2,750 por ciento a la familia Barbachano para una supuesta obra que contaría con 12 hoteles, lagos artificiales, campos de golf, un parque acuático y varios centros de convenciones.

De acuerdo con el columnista, el “Disneylandia Maya” buscaba beneficiar a los empresarios Eduardo Gozález Cid y Nicolás Zapata, del Grupo Kaknab.

 

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