El Festival de Cine de San Sebastián, que comenzó ayer, recuperó cierto aire de normalidad prepandemia con el doble de presencias confirmadas que el año pasado y la entrega de los habituales dos Premios Donostia a la trayectoria, esta vez a Marion Cotillard y Johnny Depp.
Esta edición, la 69a., será la primera en la que se entreguen premios de actuación sin atender a distinción de género en las categorías de mejor protagonista y secundario, reduciendo los galardones a la interpretación de cuatro a dos.
La Berlinale alemana fue el primer festival europeo en adoptar esa decisión, que también instauró en 2020 el de Mar del Plata en Argentina. Ahora San Sebastián, en una resolución tomada con quejas de algunas cineastas españolas, se suma a esta perspectiva.
Inclusión
José Luis Rebordinos, director del festival desde 2011, defiende la medida: “Queremos hacer una apuesta por el cambio, por la inclusión”, indicó en una entrevista.
“Nosotros lo consultamos con toda la industria española y la mayor parte de las voces eran favorables al cambio. Entiendo que las asociaciones de mujeres cineastas puedan tener miedo, pero en los festivales cada vez hay más películas con papeles muy importantes para ellas. La mujer está llegando con fuerza a la industria del cine, no hay más que ver que el año pasado ganó aquí la película dirigida por una cineasta (“Beginning”, de la directora georgiana Dea Kulumbegashvili, que este año además preside el jurado) y este año ocurrió algo similar en Cannes y Venecia. Creo que este es el camino y que dentro de poco va a ser algo general en todos los festivales. No obstante, estamos dispuestos a seguir escuchando”, subrayó Rebordinos.
Competencia
Programado hasta el 25 de septiembre, San Sebastián abrió ayer con la película en competencia “Yi Miao Zhong (Un segundo)”, del director Zhang Yimou. Pero antes, la actriz francesa Marion Cotillard, ganadora de un Óscar por “La Vie En Rose”, recibirá el primer Premio Donostia.
Más división de opiniones causó la decisión del festival de otorgar a Johnny Depp el segundo galardón luego de que un juez británico falló el año pasado que las denuncias de violencia doméstica contra el actor estadounidense por parte de su exesposa Amber Heard eran “sustancialmente ciertas”.
La presidenta de la Asociación de Mujeres Cineastas y de Medios Audiovisuales (CIMA), Cristina Andreu, criticó el anuncio del premio hecho el pasado mes. “Transmite un mensaje terrible al público: ‘No importa si eres un maltratador mientras seas un buen actor’”, dijo.
Rebordinos recalcó, por su parte, que el astro de “Pirates of the Caribbean (Piratas del Caribe)”, “Sleepy Hollow (La leyenda del jinete sin cabeza)” o “Edward Scissorhands (El joven manos de tijera)”, “no ha sido detenido ni acusado en sede judicial ni condenado por malos tratos”.
“Es un ícono del cine contemporáneo”, justificó Rebordinos, subrayando asimismo la visión compartida entre el festival y CIMA de potenciar la presencia de la mujer en el cine. “Colaboramos en muchos proyectos con ellas, porque podemos discrepar en este punto, pero no somos enemigos”.
Depp, que acudió el año pasado a San Sebastián como productor de “Crock of Gold: A Few Rounds with Shane MacGowan (Crock of Gold: Bebiendo con Shane MacGowan)”, recibió en agosto un homenaje a la trayectoria en el festival de Karlovy Vary, en República Checa.
Las películas
La sección oficial contará con el estreno de la última película de Javier Bardem “El buen patrón”, una sátira sobre las relaciones laborales dirigida por Fernando León de Aranoa, como una de sus bazas más destacadas, además de los trabajos de realizadores como Lauren Cantet (“Arthur Rambo”), Terence Davies (“Benediction”), Iciar Bollaín (“Maixabel”), Lucile Hadzihalilovic (“Earwig”) y Michael Sholwalter (“The Eyes Of Tammy Faye”, con la presencia de su protagonista, Jessica Chastain).
También compiten a concurso la peruana Claudia Llosa (“Distancia de rescate”, con las actrices Dolores Fonzi y María Valverde en el evento) y la argentina Inés Barrionuevo (“Camila saldrá esta noche”).
Fuera de competencia, se estrenará la serie “Fortuna” de Alejandro Amenábar, con Stanley Tucci como Frank Wild, un aventurero que vive del expolio de tesoros históricos hallados en las profundidades del mar.
Por la sección “Perlak”, que recoge una selección de las películas más destacadas en otros festivales europeos, pasarán la actriz y cantante francesa Charlotte Gainsbourg (“Jane By Charlotte”), Penélope Cruz (“Competencia oficial”, de Mariano Cohn y Gastón Duprat), la ganadora de la Palma de Oro, Julia Docornau (“Titane”) y Todd Haynes (“The Velvet Underground”), entre otros.
Latinos
El cine latinoamericano, que cuenta con sección propia, volverá a ser otro de los elementos centrales del festival. El parón de los rodajes por el efecto de la pandemia causó, según el director del evento, que este año sea de “impasse” y acudan producciones de menor impacto que en ediciones anteriores, aunque Rebordinos destacó los títulos de Michel Franco y Lorenzo Vigas, “Sundown” y “La Caja”, respectivamente.
“El cine hecho en América Latina está logrando con mucho mérito sobrevivir, en ocasiones con pocos medios. Creo que este es un año de ‘impasse’ y, al igual que se ha visto este año con las películas europeas en Cannes y Venecia, el 2022 va a ser de gran eclosión”, sostuvo Rebordinos.
Por la sección “Horizontes Latinos” pasarán, entre otros, los trabajos de los mexicanos Alonso Ruizpalacios (“Una película de policías”) y Tatiana Huezo (“Noche de fuego”), el colombiano Simón Soto (“Amparo”), el argentino Maximiliano Schonfeld (“Jesús López”) y el uruguayo Manuel Nieto Zas (“El empleado y el patrón”).
Por su parte, la actriz francesa Marion Cotillard aseguró ayer en rueda de prensa, horas antes de recibir en el palacio del Kursaal el primer Premio Donostia, que “la subordinación de la mujer es cada vez más insostenible.”
“A partir del #metoo se liberó la palabra y asistimos a una verdadera revolución”, mencionó la actriz que además presenta en este certamen, en calidad de productora, el documental “Bigger Than Us”.
Marion celebró la creciente incorporación de mujeres a la dirección de cine porque “ayuda a cambiar la mirada”, a “cuestionar el sistema patriarcal” y a “dejar de tolerar cosas que antes eran toleradas por una amplia mayoría de la población”.
Ganadora del Oscar, del Globo de Oro y del Premio Bafta por su interpretación de Édith Piaf en “La Vie en Rose” de Olivier Dahan, la actriz recordó cómo ese papel supuso un antes y un después en su carrera.
“Me abrió las puertas del cine internacional, sobre todo el inglés y el americano, mi generación creció con el cine americano, por lo que ser capaz de trabajar con tantos directores a los que admiro ayudó a que se ampliara el sueño de ser actriz”, detalló.
Michael Mann, Christopher Nolan, Woody Allen, Steven Soderbergh, James Gray o Tim Burton son algunos de esos directores, pero también brillaron en el cine francés de los hermanos Dardenne, Guillaume Canet —su pareja en la vida real—, Jacques Audiard, Xavier Dolan o Leos Carax, con quien acaba de estrenar el musical “Annette”.
“Francia es un país de cine, ahí es donde nació, el cine está en el ADN cultural de nuestro país”, explicó al ser preguntada por la clave del éxito del cine francés. “Tenemos una gran riqueza cinematográfica y también el apoyo del Gobierno, que es muy necesario”, añadió.
Por otro lado, considera que también forma parte de la identidad francesa “cuestionarlo todo” y que “el cine permite amplificar esa reflexión”.
Sobre su manera de afrontar cada papel, confesó que le sigue generando mucha ansiedad hacerlo bien. “Cada vez que comienzo una película no sé si estaré a la altura, siempre siento esa presión”.
Y dice confiar en la receta de combinar imaginación y observación: “La imaginación es la llave para todo tipo de personajes, tuve la suerte de tener unos padres que nos dieron de niños un espacio de libertad para la imaginación”.
En cuanto a sus referentes citó a Stephane Audran y sobre todo a Greta Garbo.
“Greta Garbo era la actriz favorita de mi madre, veíamos sus películas juntas, ese femenino-masculino que ella encarnaba siempre me ha conmovido, me conmueven las personas que tienen ese equilibrio en sí de lo masculino y lo femenino, y creo que ese es el camino a la reconciliación entre hombres y mujeres”, afirmó.
Colaboradora habitual de organizaciones como Greenpeace y WWF, Marion presentó en San Sebastián su faceta más comprometida con el documental “Bigger Than Us”, dirigido por Flore Vasseur, un viaje alrededor del mundo al encuentro de activistas que dedican su vida a defender causas como el feminismo, el medio ambiente, los derechos humanos o la libertad de expresión.
La protagonista es Melati, una chica de 18 años que desde niña ha estado implicada en la lucha contra la contaminación por plástico que está devastando su país, Indonesia. Ella ejerce de cicerone (guía de turistas) en un viaje que le lleva a conocer a otros activistas alrededor del mundo.
Mohamad, refugiado sirio en el Líbano de 18 años que creó una escuela para educar y dar esperanza a los niños en su misma situación; Memory, de 22 años, que impulsó la campaña para elevar la edad del matrimonio en Malawi de los 15 a los 18 años o René que a los 12 años creó un periódico en una favela en Río de Janeiro.
“Poner un foco de luz sobre esta película es algo que me gusta hacer sin sentir que sea un deber, es natural para mi, siempre me ha gustado apoyar a la gente que quiero y admiro”, señaló, y a la vez destacó lo mucho que ha aprendido de los protagonistas del filme.
“Conocer a estos jóvenes que quieren cambiar el mundo con esa energía magnifica ha sido algo muy bueno para mi también”.
La película “Yi Miao Zhong (Un segundo)”, del veterano director chino Zhang Yimou, crónica de un prisionero chino enviado a un campo de trabajo durante la Revolución Cultural en este país, abrió la competencia por la Concha de Oro, con la ausencia de su director.
Cancelación
Estaba previsto que el director se conectara vía internet para charlar sobre la cinta con los periodistas acreditados, ya que su trabajo actual para los Juegos Olímpicos de Invierno, que se celebran en Pekín del 4 al 20 de febrero de 2022, le impedían viajar a España.
Un plan que debió ser cancelado a causa de las dificultades técnicas para realizar una conexión con garantías, ya que en estos momentos se encuentra en una zona de difícil acceso.
Este contratiempo no impide celebrar que “Un segundo”, la que, según algunos expertos en la obra de Yimou, es su mejor película, inaugure la edición.
“Un segundo” es el tiempo suficiente para entender el amor al cine, para colmar una esperanza y para cimentar una amistad inquebrantable. Es un motor que puede mover una vida. Y es el bien más preciado de un hombre, un convicto que cumple una larga condena injusta, para escapar y capturar ese segundo.
Lugares cuya máxima expectación es la llegada de un motorista con los rollos de cine que, una vez al mes, les permite conectarse con las noticias del mundo y ver una película después, casi siempre las mismas historias lacrimógenas de héroes chinos en guerra.
Un hombre camina sin pausa por las dunas del desierto en el desolado noroeste de China. Solo quiere llegar al primer pueblo donde “Don Películas”, el único empresario que vela por el cuidado de las bobinas y las proyecciones, proyecte el noticiario, para ver a su hija que había sido filmada en un reportaje.
Pero una chiquilla vagabunda se adelanta a sus intenciones y roba uno de los rollos de la película.
A partir de ese instante, la desesperación de la chica por quedarse con la bobina y la necesidad imperiosa del hombre por verla proyectada abre un inesperado e inevitable acercamiento que va descubriendo al espectador, en delicadísimas dosis, un enjambre de historias fascinantes y sencillas, hilvanadas por escenas inolvidables.
Como la que reúne a todo el pueblo —finalmente, solo a las mujeres— para llevar a cabo una tarea titánica cuyo único fin es que todos ellos puedan sentarse juntos a ver un film. Una simbólica defensa a brazo partido del cine de siempre, del cine como encuentro social y también de las proyecciones compartidas en una sala especialmente preparada para ello.
Yimou cuenta con una carrera que suma ya tres décadas, con títulos como “Sorgo rojo (Red Sorghum)”, “Vivir (To Live)”, “Amor bajo el espino blanco (The Love of the Hawthorn Tree)” o la última, “Sombra (Shadow)”.
Al maestro, nacido en Xian en 1951, le marcó poderosamente la adolescencia vivida en una de las peores épocas de China; según ha contado en reiteradas ocasiones, fue obligado a vivir durante tres años en el campo y siete años más, trabajando en una fábrica, una experiencia que “prestó” a algunos de sus personajes, como los que protagonizan la historia de amor del espino blanco.
Yimou está convencido de que ese tipo de recuerdos “personales y nacionales”, no se borran nunca. Y aunque su primera sensación es la del enfado, el reproche o la ira, en sus películas siempre viste el dolor de belleza y tapa las heridas.— AP y EFE
