A sus 26 años, el actor yucateco Bernardo Castilla Jorge, educado en Escocia, lucha por abrirse paso en la industria del cine y la televisión en Ciudad de México y Estados Unidos.
En 2020, por ejemplo, tuvo una destacada participación en el elenco de la película “El baile de los 41”, ganadora de cuatro premios Ariel y cuya temática toca a Yucatán en cierto modo, menciona Castilla Jorge en entrevista con el Diario.
El joven actor también participó en varias obras de teatro clásico y contemporáneo y en la serie “Cómo sobrevivir soltero”, de Amazon Prime, y en la segunda temporada de “Luis Miguel, la serie”, de Netflix.
Hace unas semanas fue seleccionado para participar como finalista en un concurso de monólogos auspiciado por la cadena televisiva NBC de Estados Unidos.
Castilla Jorge, quien actualmente reside en Ciudad de México, nació en Mérida en diciembre de 1994 y desde joven manifestó su interés por el teatro.
En esta ciudad estudió tres años en el Actor’s Studio de Álvaro Carcaño, donde conoció “los diferentes métodos de análisis y desarrollo del personaje”, indica.
Álvaro tiene un impresionante entrenamiento y experiencia en teatro y por eso sus cursos de tres años se convierten, añade, en la mejor preparación en materia de danza, canto, movimiento y actuación que uno pueda recibir en el sur de México.
En 2014, a sus 20 años, inició la carrera de actuación en el Royal Conservatoire of Scotland, una de las mejores escuelas de actuación de Europa, donde se graduó 3 años después y cambió su residencia a la capital del país.
Ahí recibió la oportunidad de participar en la filmación de la película “El baile de los 41”, que se estrenó en 2020 en las salas de cine y luego en Netflix, con gran éxito. Durante varios meses estuvo entre las 10 más vistas.
Castilla Jorge interpreta el papel de uno de los 41, pero debido a su formación como músico, el director le pidió que actúe en la escena donde uno de los invitados toca en el piano “El Baile de la Noche”, de Mozart.
“Para hacerlo me aprendí la obra de pies a cabeza, ya que no podía leer notas tan fluidamente, todo fue de oído y práctica”, dice.
Explica que el personaje y las decenas de ensayos que tuvo que hacer con el resto de los actores, fueron igualmente un reto: “Para desarrollar éste y cualquier personaje, creo un diario, donde escribo una historia ficticia del personaje, para redondear su aspecto tridimensional. Ahí también anoto mis investigaciones sobre la época, la clase social, los manierismos, etcétera”.
“¿Fue complicado? Sí, lo fue, sin duda. Luego de mi trabajo en esa película tengo el doble del respeto que se merecen las mujeres y cualquier persona que use vestido y tacones constantemente. A esto se le suma, en el caso de mi personaje, el uso de un corsé muy apretado y la confección de un crepé que los maquillistas tardaban tres horas en hacerlo, sobre mi pelo real”, añade.
¿Puede contarnos la relación de Yucatán con la historia de “El baile de los 41”? ¿Sabe si es verdad que Evaristo, pareja de Ignacio de la Torre y Mier en la película, era efectivamente yucateco, o solo fue un invento del guionista?
“Evaristo fue una libertad creativa tomada por el director. No existió, así como Jack y Rose no existieron en el Titanic, pero fue una herramienta para mover la narrativa, para que la audiencia entienda más a los 41 y las dificultades que enfrentaron. Los 41 fueron reales. Ignacio de la Torre y Mier vivió. El baile que organizó en 1901, fue real, así como fue verdadera la humillación pública y la muerte de ellos a manos del gobierno”.
¿Es verdad que varios de los detenidos fueron castigados y mandados a Progreso, Yucatán, al servicio del Ejército y que años después algunos de ellos se trasladaron a Chetumal, donde murieron?
“Así es. Esto fue una especie de destierro y se hizo metiéndolos al Ejército. No se conoce el destino final de ninguno, aunque según varios historiadores, éstos murieron en batalla. Asimismo, no se ha documentado, pero es muy posible que dentro del Ejército hayan sufrido abusos, porque nunca se ocultó a los soldados la razón de su reclutamiento”.
Lo que no se cuenta en la película, añade, es el trágico final de Ignacio de la Torre. Este fue encarcelado por el caballerango personal de Emiliano Zapata, quien lo tomó prisionero y abusó múltiples veces de él, junto con otros soldados. Ignacio logró escapar y tiempo después murió de fisuras anales en Nueva York.
Hoy es uno de los 12 finalistas en la tercera entrega anual de la competencia internacional de monólogos “Ya Tú Sabes Monologue Slam”, de NBC.
“La competencia está organizada por Nosotros, la fundación más antigua en Estados Unidos dedicada a apoyar a los artistas latinos, y por la NBC. A la final llegaron 12 actores, incluyéndome a mí, y 12 escritores, entre ellos la también yucateca Martha Preve Ayora”.
La final de la competencia se realizará este mes en el teatro Montealbán de Los Ángeles, mediante un acto en el que los finalistas presentarán un monólogo ante una audiencia compuesta por productores, agentes y managers de la industria del espectáculo de esa ciudad.
Este concurso le da al talento latino, tanto al emergente como al ya establecido (las aplicaciones son abiertas a todos), una plataforma para exponer su trabajo y lograr conexiones con gente de la industria.
El premio es estar en el teatro Montalbán y presentar el monólogo para las cámaras de NBC, para los productores de la cadena y para la gente del medio que estará presente: “Es una enorme oportunidad para lograr conexiones laborales y presentar tu trabajo en una de las cadenas de televisión más grandes de Estados Unidos”.— H.C.C.
