En una máquina del tiempo se convirtió la noche de anteayer el Foro GNP de Mérida con la presentación de OV7 en su gira conmemorativa del 30o. aniversario.
En la velada, la agrupación llevó a los 5,000 espectadores a un nostálgico recorrido por los éxitos con los que marcó a toda una generación con su música y estilo.
Ari Borovoy, M’balia y Kalimba Marichal, Lidia Ávila, Mariana Ochoa, Óscar Schwebel y Érika Zaba transportaron a su público a un mágico viaje de casi dos horas con una espectacular producción, sustentada en una amplia diversidad de recursos visuales y elementos escenográficos de vanguardia, pirotecnia, iluminación, psicodelia y utilería, entre ésta grandes inflables en forma de patines de dos ejes, autos como sacados del musical “Vaselina” y rocolas de fuentes de sodas.
El concierto fue un guiño a la década de 1990, un recorrido musical y visual que tocó las fibras más emotivas de una época que dejó profunda huella en una generación, que ahora, junto con los nuevos seguidores, bailó y coreó los éxitos de OV7.
Fue a las 21:30 horas que el grupo salió al escenario para concentrar la atención de los espectadores desde la primera hasta la última canción, con ayuda de efectos visuales en las pantallas, cambios de vestuario y vibrantes coreografías. En un momento, los artistas estuvieron acompañados en el escenario por sus hijos.
“Más que amor”, “Amor colada”, “Tus besos” y “Prohibido quererme” fueron algunos temas coreados por el público. Se escucharon popurrís de canciones que disfrutaban los fans de la banda en sus inicios cuando era la Onda Vaselina y el género grupero se apoderó del gusto de la generación, un detalle que el público agradeció.
Otros temas fueron “Que buen reventón”, “Una chavita, “Aum aum”, “Dando la vuelta”, “Quiero salir de vacaciones” y “Qué triste es el primer adiós”.
Entre los más aplaudidos y celebrados estuvieron “Desintoxicada”, “Pónganse botas”, “Te quiero tanto, tanto”, “Vuela más alto”, “Shabadabada”, “Enloquéceme” y “No me voy”, esta última de las más emotiva de la velada y con la que la banda se despidió. — Emanuel Rincón Becerra
