La noche se tornó romántica, la poesía se hizo canción y un coro de más de mil voces le cantó al amor y al desamor; a la mujer y también al hombre; ante todo a la vida.
Más de 50 años de trayectoria se hicieron música anteayer, en una velada especial en la que José María Napoleón nos dijo “gracias y hasta siempre”.
Fue el esperado concierto en Mérida del cantante de 73 años, postergado en dos ocasiones en casi un año.
Anteanoche, cinco mil personas salieron al encuentro del artista en el Foro GNP para disfrutar de la emoción hecha palabra revestida de música; cada canción, una historia; cada historia, una parte de todos.
Acompañado de una orquesta de 12 personas y tres voces femeninas en los coros, José María Napoleón llevó a sus escuchas a un recorrido por la nostalgia y los sentimientos para redescubrir su legado. Con palabras transparentes fue capaz de tocar las vibras más sensibles, ésas que mueven al recuerdo y dejan aflorar la esencia más humana.
Ataviado con un traje negro y respaldado por una sofisticada producción lumínica y de vídeo, Napoleón comenzó su presentación con los temas “De vez en vez”, “Corazón bandido” y “Quisiera”. En el primero de varios diálogos con el público, recordó que la gente es la que lo hizo alguien y que componer canciones se le dio mucho mejor que el estudio. Asimismo, aseguró que siempre ha querido hacer de los sentimientos, el amor y la palabra las materias primas para crear y ofrecer.
“Hay canciones que son sietemesinas, salen al momento y deben escribirse justo entonces, porque después ya no son iguales. Componer no permite esperar para después”, manifestó.
El repaso que Napoléon hizo por su historia musical continuó con un clásico: “Celos”, seguido de “Amor de habitación”, “Leña verde”, “Después de tanto” y “Treinta años”.
Uno de los temas más aplaudidos fue “Lo que no fue no será”, el cual es también uno de los más grandes éxitos del cantante.
Asimismo, se escucharon “Mientras llueve”, “Cuando se pierde un amigo” y “Ella se llamaba Martha”.
A su padre
Un momento emotivo en la velada fue cuando el joven José María Ru subió al escenario y, ahí, el hijo de Napoleón interpretó “Sé muy bien adónde vas”, “Tú me enseñaste a volar” (la cual compuso en honor de su padre) y “Cásate conmigo”.
Otro lo fue cuando Napoleón actuó acompañado de mariachi e interpretó “La feria de las ferias” y “Aún estoy de pie”.
Para conducirse a la parte final del concierto, en la apoteosis del mismo, padre e hijo unieron sus voces para ofrecer los que, sin duda, son los temas icónicos de la trayectoria de Napoleón: “Pajarillo”, “Hombre”, “Eres” y, como cierre, “Vive”, que motivó una prolongada y cálida ovación de los presentes.— Emanuel Rincón Becerra
