BERLÍN.— Tres películas mexicanas se llevaron reconocimientos en el Festival Internacional de Cine de Berlín, que ayer bajó el telón con la entrega de los premios de su palmarés.
“El Eco”, de Tatiana Huezo, nacida en El Salvador y residente en México, se llevó el galardón al mejor documental en la sección “Encuentros” de la Berlinale, en la que también obtuvo el de mejor dirección.
El jurado consideró que “El Eco” es “una nueva pieza fascinante en esta ya distinguida obra” de la realizadora, a la que agradeció por “esta hermosa película”, según reporta la agencia de noticias EFE.
En la rueda de prensa posterior a la gala de premiación, Huezo habló de “una noche de festejar al documental”, género que “es un camino de amor y de fe”.
Asimismo, durante la entrega de galardones la cineasta dio las gracias por “este increíble reconocimiento” y al jurado “por abrazar esta película” y por “sus hermosas palabras”.
Agradeció asimismo al director artístico de la Berlinale, Carlo Chatrian, y a todo su equipo “por haber traído ‘El Eco’ y la luz enorme de estos niños campesinos y sus familias, que nos mostraron con enorme ternura y enorme dignidad que el cuidado por el otro también es un acto de resistencia”.
Dedicó el premio a la inspiración de su vida, su hija, y a todas las mujeres que hacen cine en México.
La sección “Encuentros” apoya a las nuevas voces del cine y da espacio a las diversas formas narrativas y documentales.
En esa misma sección se proyectó la argentina “Adentro mío estoy bailando”, que conquistó el premio a la mejor ópera prima.
Otra producción mexicana destacada fue “Adolfo”, de Sofía Auza, que se llevó el Oso de Cristal de la sección Generation 14Plus, dedicada al cine juvenil.
La ópera prima de Auza, encabezada por Daniel García Treviño (“Ya no estoy aquí”) y Rocío de la Mañana, relata el reencuentro de dos jóvenes y un cactus, situación que cambia los destinos de los protagonistas.
La historia del muchacho que pierde a su padre y debe buscar un nuevo hogar para un cactus cautivó al jurado de los premios Generation “por su sentido del humor” y diálogo “poético filosófico”, según se anunció.
“Auza (México, 1993) describe con habilidad en su película ‘la búsqueda inspiradora’ del protagonista y su manera de superar el pasado y mirar hacia el futuro”.
Asimismo, “Tótem”, de Lila Avilés, que figuraba entre los aspirantes al máximo galardón, el Oso de Oro, fue distinguido con el Premio del Jurado Ecuménico.
A su vez, Carlos Lenín (“La paloma y el lobo”) conquistó el premio VFF Talent Highlight, dotado con 10 mil euros, para la coproducción de “La cumbia de Dios y el diablo”, su próximo filme.
“Cine social”
Por otro lado, la Berlinale decidió conceder el Oso de Oro al “cine social”: el documental “Sur l’Adamant”, que gira en torno a un centro psiquiátrico, del francés Nicholas Philibert.
Sin embargo, la reina absoluta de la gala de premiación fue Sofía Otero, la niña que personifica la defensa de la diversidad sexual en la película española “20,000 especies de abeja” y que se llevó el Oso de Plata a la mejor interpretación del evento.
“A mi padre, Fernando Otero, el mejor padre del mundo entero”, proclamó la actriz en su agradecimiento, mientras el equipo de la película y los familiares de la pequeña presentes en la sala se repartían risas y lágrimas. “A mi madre, a mis hermanos…”, siguió Sofía.
El homenaje a su padre, más allá de lo tierno o anecdótico, encaja en la película dirigida por Estíbaliz Urresola: una inmersión en una familia del País Vasco confrontada a la transexualidad de Aitor, el niño que no se identifica ni con ese nombre ni con el género atribuido.
La 73a. edición de la Berlinale fue la cuarta con el italiano Carlo Chatrian y la holandesa Mariette Rissenbeck al frente de la dirección del festival, que recuperó todos sus formatos tras las restricciones de los años anteriores al Covid.
