Los seres humanos somos seres sociales y, si existe un instinto natural que todos irremediablemente estamos condenados a cumplir, es el de la imitación.
Hablando de los artistas y las personas que realizan actividades de entretenimiento y recreativas, son seres más sociales que los demás y con más facilidad pueden caer en el umbral de la imitación.
No se niega que imitar es una acción negativa, sin embargo se debe aclarar que hay una abismal diferencia entre inspirarse en otros y aspirar a ser otros.
Hay quien se limita a imitar lo que ha hecho algún referente cultural a lo largo de muchísimos años y con determinados eventos, proyectos, obras artísticas, etcétera, con la mera finalidad de ser un competidor y sin proponer más allá de lo que ya se ha hecho.
Su finalidad no es lanzar un discurso de inspiración que lleve a ofrecer más a la sociedad que lo que otros han hecho, sin declarar que los motivos son aspiraciones, que hay la pretensión de “intentar convertirse” en lo que se está imitando.
Esa visión debe cambiar. Por más novedosa que sea la propuesta, si se usan los mismos conceptos, palabras, dinámicas y formas de difusión que han usado otros no dejará de ser un producto similar y el original brillará más con algo opaco al lado.
Si usted, estimado lector, se dedica al rubro artístico y en algún momento es víctima del “juego de la imitación”, descuide, lo único que significa es que su trabajo ha influenciado a otros a tal grado que su arte y conceptos tienen un impacto tan abrumador que no hay otra opción que seguirle la pista.
Hay que estar conscientes que el pionero siempre ocupará ese lugar aunque el paso del tiempo se esfuerce por borrarlo, jamás dejará de existir por más que la energía de sus detractores e imitadores intente quitar la marca que ha dejado.
Lo que hagas con tu propuesta hablará bien de ti como realizador, pero las acciones invisibles detrás hablarán más de tu integridad como creador.
En el ámbito cultural y artístico la bandera con la que se debe navegar es la de la creatividad y la originalidad.
Si al final es un ejercicio de imitación y no una proposición novedosa esto habla de lo conformista que puede ser el competidor con respecto a su creatividad.
Para generar competencia saludable en el medio artístico las personas que proponen algo “nuevo” que ya se ha presentado antes deben inspirarse en los logros de otros y, ¿por qué no?, pedirles ayuda. Si solo aspiran a copiar, ¿qué sentido tiene?
Maestro en Arte Cinematográfico.
