La voz de Kika Édgar suena cálida y emocionada desde Ciudad de México. Entre risas, confiesa que, aunque allá el clima ya refresca, extraña el calor del Sureste.

Así inicia la charla con la actriz y cantante, quien atraviesa una de las etapas más plenas de su carrera.

Con sinceridad, habla de la pasión que la impulsa en la creación de su reciente disco, “Desnuda”, un proyecto de producción y composición propia que marca un antes y un después en su carrera.

“Me encuentro emocionada, llena de satisfacciones, aprendiendo, descubriendo y plasmando todo lo que tengo que decir como artista”, confiesa.

“Desnuda” es, como su título lo sugiere, un despojo de miedos y cadenas, un ejercicio que coloca a la cantante frente a su público con la fuerza de una creadora total. Es su cuarto disco, pero el primero que la revela en una dimensión más íntima.

De ese álbum desprende el sencillo “El amor de mi vida”, una canción amorosa y alegre dedicada a su esposo y, por extensión, a todos aquellos que se saben afortunados en el amor.

“Es preciosa, muy alegre, porque también el amor tiene muchos colores. Así como he cantado al desamor, hoy quería plasmar la otra cara, esa plenitud que también nos define”, cuenta, emocionada por la buena recepción del tema y su vídeo oficial.

Este nuevo capítulo artístico se enmarca en el “Corazón Roto Tour”, la gira que arrancará el próximo 6 de noviembre en el Lunario del Auditorio Nacional.

“Es un show muy dinámico, de más de dos horas y 50 canciones, con más de diez músicos en escena. Habrá mis temas, pero también los de grandes intérpretes que nos han marcado: Dulce, Amanda, Diego Verdaguer, José José. Será un espacio para cantar, desahogarse, reír y hasta marcarle a alguien especial en medio del concierto”, comparte.

La inspiración de Kika, dice, proviene de su entrega absoluta. Desde niña, la música la acompaña como un refugio y un impulso vital.

“Siempre me he considerado una mujer apasionada, que siente todo a flor de piel. Al cantar me pongo en los zapatos de los compositores, en sus historias, y desde ahí conecto con el público. Es lo que me mantiene honesta con mi arte”.

Esa autenticidad se percibe no solo en sus interpretaciones, sino también en la cercanía con sus seguidores, quienes encuentran en sus canciones un eco de sus propias emociones.

Con más de dos décadas de carrera, nueve discos en su haber y un lugar consolidado en la escena musical y teatral mexicana, Kika Edgar se reinventa en cada paso.

Ahora, con “Desnuda”, muestra su faceta más personal, aquella en la que las letras y la música no son solo interpretadas, sino concebidas desde lo más profundo.

En la conversación también hubo un instante de mirada en retrospectiva, cuando Kika evocó a la niña que fue.

Conmovida, confesó que le diría que lo ha hecho muy bien, que ha sido constante y congruente con sus principios, fiel a sí misma a través de la música. Esa certeza, afirma, la llena de orgullo y la impulsa a seguir cultivando esa coherencia entre la mujer que hoy es y la niña que soñaba con cantar y conquistar escenarios.

Al despedirse, invita a los yucatecos: “Mérida siempre ha sido uno de mis lugares favoritos, me encanta ir y disfruto mucho su gente y su comida. Ojalá me acompañen en el Lunario, cantemos juntos y, si se animan, me lleven un poquito de cochinita para celebrar”.

Fiel a la cercanía que la caracteriza, Kika asegura que su compromiso con los seguidores es el motor que la impulsa a prepararse más y evolucionar. “No los puedo quedar mal nunca”, reconoce, convencida de que la confianza que le han brindado merece respuestas honestas en forma de música.

Esa conexión la mantiene activa en sus redes sociales, donde comparte adelantos, reflexiones y momentos de su vida diaria con sus más de 400 mil seguidores en Instagram (@kikaedgar), así como en Facebook y YouTube, plataformas desde las que invita a sumarse a este viaje emocional que vive a través del “Corazón Roto Tour”.

Con esa entrega, Kika se prepara para abrir su corazón en los escenarios. Y si algo deja claro es que en este viaje musical, entre el amor y el desamor, ella no se guarda nada; se muestra, desnuda del alma.— DARINKA RUIZ

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