Ante la espera de un público ansioso que gritaba su nombre, Julieta Cazzuchelli, mejor conocida como Cazzu, puso a cantar y bailar al público de Mérida durante su primera presentación en la ciudad como parte de su gira “Latinaje”.
Un espectáculo que combinó teatralidad con música urbana fue lo que “La Jefa” —apodo con el que la llaman sus fanáticos— entregó a los miles de asistentes que desde temprano se formaron para verla.
Desde la entrada el ambiente se mostró festivo, con sus seguidores vestidos con colores y elementos referentes a la artista. Incluso, los vendedores ofrecían diademas con cuernos de diablo, un accesorio infaltable en los conciertos de Cazzu.
Sobre esto, María Fernanda Barrera, fanática de la cantante, contó al Diario que los clubes de fans avisan a los seguidores que incluyan el accesorio durante la presentación, ya que al momento en que la cantante interpreta “Dolce”, las diademas se encienden al mismo tiempo. “Es como un código entre quienes la escuchamos”, dijo la seguidora emocionada.
Aunque el concierto inició con un ligero retraso, eso no fue motivo para que el ánimo decayera.
Ya instalados en sus butacas y con las luces iluminando la escenografía, el público gritaba “¡Cazzu, Cazzu, Cazzu!”.
Entre banderas, carteles, gritos, luces y personas de todas las edades, el auditorio vibró con la energía de un público que esperaba con emoción por ver a su ídola.
Acto seguido, la artista apareció en el escenario y el lugar se convirtió en un mar de emociones.
El espectáculo lo abrió con “Ódiame”, “Sobre mi tumba”, “Me tocó perder”, “Piénsame” y “Mala suerte”, mientras el público coreaba cada verso con intensidad.
La puesta en escena estuvo marcada por visuales, juegos de luces rojas y una energía que no decayó.
El show continuó con temas como “Dolce”, “Mucha data”—que levantó a todos de sus asientos para bailar—, “Miedo”, “Loca” y “Balada malvada”, entre otras. En esta parte del concierto, se lanzaron billetes falsos con el rostro de la cantante, un detalle que encendió aún más el ánimo del público.
Luego tomó el micrófono para saludar y agradecer el cariño con el que fue recibida en la ciudad. “Gracias por la serenata que me regalaron desde que llegué, fue una bienvenida muy cálida. Es una ciudad hermosa”, dijo emocionada.
El ambiente se volvió más íntimo cuando Cazzu se sentó en una silla para interpretar “La cueva”, un momento emotivo que estremeció al público.
Durante la canción, los asistentes iluminaron el auditorio con las linternas de sus celulares, creando un ‘flashmob’ que pintó el lugar con destellos blancos mientras gritaban su nombre.
Después, interpretó el tema “Inti”, que dedicó a las mamás y papás, pero también a las abuelas. Durante la canción, el público movió globos amarillos, coloreando el foro de ese tono.
Conmovida por la calidez de su público, la artista envió un mensaje de cariño: “Deseo que el cariño que me dan se les multiplique”.
En un giro dentro del repertorio, siguió con “Pobrecito mi patrón”, y explicó que su disco “Latinaje” es un proyecto especial para ella.
“No hay prejuicios en la música. La música es para disfrutarla. Si quieren hacer música, háganla”, expresó. Añadió que el disco está inspirado en sonidos latinos que incluyen a México.
Como en cada concierto que ofrece en el país que visita, la cantante rinde un homenaje musical al lugar que la recibe.
En esta ocasión, interpretó “Ya lo sé” de Jenni Rivera —como tema mexicano— y, enseguida interpretó, “Por debajo de la mesa”, compuesta por Armando Manzanero e interpretada por Luis Miguel, como un homenaje a Yucatán.
Uno de los momentos más especiales de la noche fue cuando recibió un hipil como regalo para su hija Inti, gesto que la emocionó.
Ya para cerrar, interpretó “Tú y tú”, seguida de “Con otra” y, finalmente, “Menú de degustación”, en la que invitó a cantar y bailar a algunos asistentes que subieron al escenario, dando por concluida la velada.— Karla Cecilia Acosta Castillo



