CANNES (EFE).— Risas y seis minutos de aplausos recibieron en Cannes una de las películas más esperadas, “Teenage Sex and Death at Camp Miasma (Adolescencia, sexo y muerte en campamento Miasma)”, un filme de terror lleno de humor, protagonizado por Gillian Anderson y Hannah Eibinder, que inauguró la sección “Una cierta mirada”.
Una película hecha “con mucho trabajo y amor”, como dijo antes de la proyección del filme su directora, Jane Schoenbrun, que se mostró emocionada por estar en Cannes tras haber “empezado desde abajo”, parafraseando la canción de Drake “Started from the bottom”.
“Hacer esta película ha sido la experiencia más feliz de mi vida”, dijo Schoenbrun, que aseguro que es la primera vez en la que se ha sentido libre rodando un filme. Pudo ser ella misma y se enamoró por completo del lenguaje del cine.
Esto le llevó a recordar cuando tenía 11 años y hacía películas con sus amigos. “Luego los sentaba y se las mostraba. Y era mejor que la Navidad”, agregó.
A su lado Gillian Anderson, que dijo que era “un momento increíblemente especial” porque iban a presentar en Cannes una película de la que se siente “muy orgullosa”.
Eibinder cerró la presentación animando al público que llenó la sala: “Espero que todos estén listos para reír, para divertirse, para participar en una experiencia comunitaria y para sentirse unidos esta noche”.
Y el público se lo pasó muy bien, tanto que ovacionó el filme en pie al acabar la proyección, mientras la directora y las actrices se abrazaban emocionadas.
La película es lo que se conoce como “slasher” en el mundo del terror —las historias de asesinos que acechan a grupos de personas a las que mata con algún tipo de elementos afilados, como las sagas de “Halloween” o “Pesadilla en Elm Street”—, pero también es una comedia, una parodia y una historia queer.
