La cita se cumplió y Los Baby’s encabezaron el ritual de la nostalgia que, a través de su música, se dejó sentir en el Teatro Armando Manzanero, en el concierto de despedida que ofrecieron ante el público yucateco, que los acompañó cantando con entusiasmo y aplaudiendo todas sus interpretaciones.
Fue un viaje al pasado, a las décadas de 1960, 1970 y 1980, cuando Los Baby’s cosecharon sus mayores éxitos y sentaron las bases de la balada romántica, no solo en México, sino también en Latinoamérica.
Pero también fue un encuentro con los tiempos modernos y los temas que la agrupación grabó con varios artistas en el último disco que lanzó en 2017.
Como era de esperarse, el público llenó el Teatro Armando Manzanero, pues se registró un “sold out”. En su mayoría fueron personas mayores que revivieron su juventud escuchando las canciones de Los Baby’s.
Llamó la atención el entusiasmo de la audiencia, que seguramente se sintió transportada a sus tiempos mozos y revivió, a través de Los Baby’s, varios recuerdos de juventud.
Llamó la atención una pareja ya entrada en años, que la mayoría del tiempo siguió calladamente el concierto, pero una canción la motivó a aplaudir, a pesar de sus limitaciones físicas.
Los Baby’s regalaron una noche llena de música, de la buena, con letras humanas, sentidas, e interpretaciones que salieron del corazón. Así se notó desde “Cariño”, tema con el que abrieron el concierto. Varias imágenes del grupo se proyectaron en una pantalla y recordaron a quienes “ya se fueron”: los hermanos Armando y Emilio Ávila Aranda, quienes fundaron la agrupación junto con sus otros dos hermanos, Enrique y Carlos, a quienes se pudo ver en el escenario entregándolo todo, como lo solían hacer los artistas de antaño y que ellos mantienen hasta hoy.
Los seguidores de la agrupación corearon todas sus canciones, pero el volumen aumentó cuando los artistas invitaron a acompañarlos en “Me piden” y “Cómo sufro”. Después de interpretar “Por qué” con marcada pasión, una de las primeras canciones de la velada, Enrique expresó que hay que interpretar la música con sentimiento, con el alma, y así lo siguió haciendo durante el resto de la noche.
Carlos señaló que estaban contentos de visitar la tierra que los vio nacer y “saludar a mis paisanos”. Los tizimileños dieron muestra de buen humor, pues a lo largo de la velada bromearon en varias ocasiones sobre su edad y otros temas.
“No te acerques tanto a la orilla (del escenario), no te vayas a caer como Juan Gabriel”, le dijo Carlos a Enrique, lo que causó risas en la gente. Igualmente recordaron un tema que interpretaban con Angélica María, de quien dijeron que era conocida como “la novia de México, pero ahorita ya es la chichí de México”.
Tras el chascarrillo interpretaron la versión instrumental de “Yo que no vivo sin ti”.
En un momento, uno de los hermanos le preguntó al otro: “¿Te gusta el reguetón?”, y éste respondió que no, que la música romántica es lo más bonito.
Enrique añadió que el teatro en el que se estaban presentando era un cine décadas atrás. “Aquí venía al cine, al matiné, hace 122 años. Bueno, no tanto, hace unos 50 años”, aclaró, mientras las risas llenaban el recinto.
“Si conmigo tú no estás”, “Como un duende”, “Negrura” y “Amor traicionero” formaron parte del repertorio de la velada, como también “Triángulo”, que Los Baby’s grabaron con Thalía en su último disco, y “Sabotaje”, que cantaron junto con Carlos Rivera en esa misma producción.
Después de ello, Carlos Ávila Jr., baterista, anunció que una invitada subiría al escenario. “¿Quién es, canta bien?”, cuestionó Carlos padre, requinto y voz, a lo que su hijo respondió: “Varias veces ganó el Festival OTI que tú no ganaste”.
En realidad sabía exactamente de quién se trataba, pues se conocía que María Medina estaba invitada al concierto. Por primera vez cantó con Los Baby’s, en el tema “Regresa ya”. La también yucateca recibió los aplausos de la audiencia.
Otra invitada, igualmente de Yucatán, fue Ingrid Frinée, quien interpretó un tema clásico de Los Baby’s, “Un viejo amor”.
La noche aún no terminaba y los artistas se decantaron por interpretar piezas de “un gran amigo de Los Baby’s, el más grande compositor de América, duélale a quien le duela”.
Se referían a Armando Manzanero, de quien hicieron versiones instrumentales de “Por debajo de la mesa” y “No sé tú”.
A medio concierto, Pablo Herrero Quezadas, en representación de la Sedeculta, entregó a los integrantes de la agrupación un reconocimiento por su trayectoria.
El público disfrutó de esta noche romántica y nostálgica, en la que despidió a Los Baby’s con sonoros aplausos y sonrisas que, más que en los rostros, quedaron impresas en los corazones.— IRIS CEBALLOS ALVARADO



