VENECIA (EFE).—Con solo 6 años, Russell Crowe recibió de sus padres su primera guitarra, y despertó su pasión por la música.
Sin embargo, solo el cine le convertiría en uno de los hombres más famosos del mundo y le regalaría una carrera de la que no cambiaría “nada”, confesó en el estreno de su documental en el Festival de Venecia.
“No cambiaría nada de la carrera que he tenido porque, incluso en sus momentos más oscuros, fue increíblemente educativa. Me siento totalmente feliz porque a mis 62 años tengo mucho trabajo”, confesó en una conferencia de prensa.
Crowe estrenó fuera de concurso en la Mostra veneciana “What Love Builds”, un documental con imágenes de archivo inéditas en el que toma su guitarra para demostrar que la música y el cine son dos pasiones perfectamente compatibles.
El “Gladiador” del cine, que ha dedicado quince años a montar esta película, explicó que lo que más le gusta de los conciertos es el contacto del público y que eso le ha enseñado a actuar.
“Todo lo que hago como actor de cine está condicionado por el hecho de que sé cómo conducir a un público en directo, incluso cuando no está en la misma sala”, sostuvo, aunque subrayó que en ningún caso se siente “esclavo” de las audiencias.
Crowe confesó que siempre creyó ser ese tipo de persona que “solo tendría la oportunidad de hacer una sola película”… pero el éxito llamó a su puerta.
“Creo que parte de la razón por la que sigo trabajando es que lo hago desde una perspectiva muy pura. Cuando tengo que levantarme a las 4:30 de la mañana para ir a un rodaje, sé perfectamente por qué me estoy levantando a las 4:30. Y eso me motiva y me impulsa”, afirmó.
Por eso, aseguró que siente “mucha pena” por aquellos actores que trabajan donde no quieren hacerlo.
“Siento mucha pena por los actores que deciden ir a rodajes en los que no creen en el tema que están abordando ni en el personaje que están interpretando porque no sé cómo demonios podrían motivarse a esa hora del día”, criticó el actor.
Sobre su futuro, se mostró “muy contento” por cómo le están yendo las cosas y anunció algunos de sus próximos papeles. Una versión de “Ramírez” de “Highlander” y un proyecto de Netflix titulado “The Last Druid” que se estrenaría este año.
“Me sigue sorprendiendo constantemente tener la posibilidad de continuar trabajando y haciendo aquello que amo”, dijo irónicamente en el último día del Festival veneciano.
El Festival de Venecia concluye hoy con el anuncio de la película ganadora de su León de Oro y el resto del palmarés, con cintas como “Wild Horse Nine”, la surcoreana “Possible Love” y “Naza”, el documental sobre Gaza, como las favoritas y más aplaudidas.
La versión más política de la Mostra, en palabras de su director, Alberto Barbera, ha tenido un gran colofón: el estreno de “Naza”, el nuevo documental de los israelíes Yuval Abraham y Rachel Szor, parte del equipo del oscarizado “No Other Land” (2024).
La cinta, incluida en la competición solo una semana antes de que el festival comenzara, entusiasmó a la prensa y a la crítica en Venecia por sus entrevistas nocturnas a agentes y oficiales del Ejército israelí que exponen la estrategia de destrucción en Gaza.
Es la más votada en la clasificación de la crítica que cada día el certamen publica en su revista oficial… aunque la elección recaerá solo en el jurado internacional presidido, en esta edición, por Maggie Gyllenhaal.
La sorpresa la han puesto las hermanas Rooney y Kate Mara por su papel simbiótico en “Bucking Fastard” del alemán Werner Herzog, puede que la cinta más extravagante de esta edición.
O el japonés Hirokazu Koreeda con “Look Back”, su tierna y detallada adaptación de un popular manga.
Algunas de las mejores actuaciones masculinas, según muchos de los presentes en el Lido, han sido las de John Malkovich como ácido agente de la CIA a punto de morir en la Isla de Pascua en “Wild Horse Nine”, y Robert Pattinson en “Primetime”, en la que se mete en la piel de un presentador —real— de telerrealidad sin escrúpulos.
Entre las actrices, muy apreciados han sido los trabajos de la italiana Alba Rohrwacher, atrapada en los dilemas de la oficina en “Un bon Petit Soldat’ del francés Stéphane Brizè (sería su segunda Copa Volpi tras haberla ganado con “Hungry Hearts” en 2014), o la surcoreana Jeon Do-yeon de la película de Lee.
De un vistazo
Entre los favoritos
A los premios de mejor interpretación también aspiran dos de las estrellas más ovacionadas este año en el Lido, Penélope Cruz y Javier Barden, de nuevo juntos para protagonizar “Bunker”.
Galardón
La película brasileña “London”, de Victor Di Marco y Márcio Picoli, obtuvo este viernes el premio a la mejor obra “queer”.
