Aquel domingo al mediodía Francisco Gómez Gómez, sus hijos Francisco y Martín Gómez Uicab y otros hombres de Celestún retornaban de pescar cuando vieron que aves de rapiña revoloteaban por la playa. “Al acercarnos vimos que eran varios delfines negros, bufeos de 1.5 a 2.5 metros de largo, tenían poco tiempo de morir porque sus […]
