La magia sobre hielo llegó a su fin. La atractiva pista y el tobogán concluyen sus actividades el miércoles en el Paseo de Montejo.
Hasta el último momento, esta noche es la última oportunidad de visitarla, familias meridanas acudieron para disfrutar de estos atractivos, que ofrecieron sesiones de patinaje en bloques de media hora, así como la oportunidad de deslizarse una vez por el tobogán. A pesar de tratarse del último día de operaciones, se registró una notable afluencia de visitantes.

Niños, jóvenes y adultos aprovecharon la ocasión para vivir, o repetir, la experiencia, que se convirtió en uno de los principales puntos de convivencia durante la temporada decembrina. Incluso algunos turistas regresaron para despedirse de esta propuesta recreativa que aportó un ambiente distinto al emblemático paseo de la ciudad.
Desde la tarde comenzó a apreciarse el retiro de parte del mobiliario instalado en la zona. Entre bromas, trabajadores del Ayuntamiento de Mérida comentaban a los asistentes que las figuras de osos polares y un pingüino “se irían a invernar”, lo que provocó sonrisas entre el público.

Entre los visitantes se encontraban las hermanas Eva y Jazmín Euán, ambas madres de familia, quienes señalaron que apenas se habían enterado de la existencia del atractivo, por lo que decidieron acudir para no quedarse con las ganas de vivir la experiencia antes de su conclusión.
Las hermanas compartieron que la experiencia les resultó muy llamativa y expresaron su deseo de que este tipo de atractivos se repita en los próximos años. Eva comentó que la actividad fue especialmente emocionante para ella, ya que cuando era “chamaca” solía patinar con patines de ruedas y esa tarde tuvo la oportunidad de revivir esos recuerdos. Para Jazmín, en cambio, la visita representó toda una aventura, pues nunca antes había patinado y mucho menos sobre hielo.
Ambas coincidieron en que el atractivo resultó ideal para los niños, algo que pudo comprobarse con Silvano Aldas Carrillo, quien, recién bajado del tobogán, comentó que era la primera vez que asistía, ya que en días anteriores el tiempo no se lo había permitido. El menor acudió acompañado de su madre, quien se mostraba igual de emocionada y ya tenía en mano sus boletos para ingresar a la pista de hielo.

Personal del lugar señaló que la pista registró muy buena afluencia durante todo el mes, con filas diarias y turnos completos.
Destacaron que el acceso gratuito permitió que muchas personas, pudieran disfrutar de estos momentos. Indicaron también que numerosas personas acudían tanto al tobogán como a la pista, y que en cada bloque de media hora los espacios solían llenarse.

Así, entre risas, recuerdos y despedidas, la pista de hielo se despidió de Mérida, dejando postales de convivencia familiar
