MÉRIDA.- La ceremonia del 15 de septiembre de 1988 fue diferente en la capital yucateca. No hubo pirotecnia, ni grupo musical. Ni siquiera hubo energía eléctrica.
Un día antes “Gilberto” causó estragos a su paso por la entidad. Esa noche el acto protocolario fue en penumbras y duró pocos minutos ante una mil personas, según narró Diario de Yucatán en su edición del día 16.
Se conmemoraba el 178 aniversario del inicio de la Independencia de México. “La ceremonia, que duró apenas siete minutos —de 23 a 23:07 horas— estuvo cubierta por la sombra del huracán ‘Gilberto’… La conmemoración se limitó a lo que marca el protocolo en estos casos”, publicó este medio.
La ceremonia fue presidida por el gobernador Víctor Manzanilla Schaffer. Lo acompañaron el Gral. Tito Valencia Ortiz, Cdte. de la 32a. Zona Militar; vicealmirante Antonio Pérez Encalada, Cdte. de la IX Zona Naval; Licdos. Alfredo Navarrete Ruiz del Hoyo y Álvaro López Soberanis, presidentes del Tribunal Superior de Justicia y de la Gran Comisión de la Cámara de Diputados, y el alcalde de la ciudad, Lic. Carlos Ceballos Traconis.
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Grito del 15 de septiembre de 1988
Una vez en el balcón central del Palacio, la escolta de la Dirección de Protección y Vialidad entregó al Jefe del Ejecutivo el Lábaro Patrio. Inmediatamente, el Lic. Martínez Zapata leyó el Acta de Independencia promulgada en Chilpancingo en 1813.
Antes de finalizar con el Himno Nacional, el Lic. Manzanilla Schaffer vitoreó a los Héroes de la Patria. “Hubo buena respuesta de la escasa concurrencia en el primer ‘Grito’ del Lic. Manzanilla en su gestión”, publicó el rotativo.
“Contrario a otras ocasiones, se suprimieron los juegos pirotécnicos y las bandas de música. Como en otras ocasiones, grupos de jóvenes se congregaron en la Plaza Grande”, se lee en la publicación.

Efectos del huracán Gilberto
Sobre el saldo de huracán, aquella edición de tres secciones (lo habitual eran cinco) publicó en su primera plana que la costa veraniega yucateca quedó desfigurada y que la cifra preliminar de fallecidos era de 10. Las víctimas fatales eran tres jóvenes hermanas y una niña en la hacienda San Francisco Manzanilla, municipio de Dzidzantún; seis pescadores y dos cuidadores de predios en Progreso.
“Se espera que Mérida recupere, en este largo fin de semana de las fiestas patrias, el uso normal de los servicios fundamentales como el agua y la luz, pero se teme que, en vastas zonas del Norte y el Oriente, Yucatán se demore años en reponerse de las agresiones sin precedente de la colosal tormenta”, publicó este rotativo.
En la costa el meteoro devastó desde Sisal hasta Uaymitún, “con una marejada enorme que llegó a tener olas de ocho metros de altura. La ‘garra’ de mar atrapó a más de cinco mil casas a la orilla de las playas y las retorció, destruyó y saqueó en un ochenta por ciento”, narró este periódico.
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Malecón de Progreso, borrado del mapa
“El mar envolvió las casas, pasó por los cocales y cruzó por los caminos para dejar en las carreteras y las ciénegas barcos chicos y grandes, estantes, refrigeradores, sillas y mesas, efectos personales, etc. Desaparecieron terrazas y salas, incluso residencias enteras. Otras parecen comprimidas o achatadas. Muchas tienen las entrañas de fuera. En algunas se formaron sótanos, pues el agua excavó sus cimientos”.
Según el relato, el malecón de Progreso “quedó borrado del mapa: ya no existe… El mar se tragó la mitad del muelle de pescadores de Progreso, a partir de la punta. Es indescriptible el panorama de devastación en el tramo de Uaymitún a Progreso, pasando por Chicxulub”.
Quedó destruido el 90% de las casas veraniegas de primera fila entre Chuburná y Chelem, donde un barco de gran tamaño, abandonado por sus tripulantes, subió a la playa y despedazó varias residencias.
















