Demostrarán los alcances de dos tipos de trombón
Los trombonistas Todor Ivanov, originario de Bulgaria, y William Broverman, de Canadá, serán los solistas en la gala que la Orquesta Sinfónica de Yucatán ofrecerá este viernes y domingo en el Teatro Peón Contreras.
“Yo estoy emocionado”, reconoce William, quien, contrario a Todor es primera vez que fungirá como solista. Antes había sido solista en la big band de su universidad “pero no es lo mismo”.
Todor ya ha sido solista con la OSY en varias ocasiones pero ésta es especial, ya que por primera vez se tocará en Yucatán (y probablemente en México) el “Concierto para dos trombones” del húngaro Frigyes Hidas.
Además, comenta, “rara vez se ve un trombón y esta vez veremos dos. Es otro tipo de experiencia, otro tipo de expresión al presentar dos instrumentos maravillosos”.
Sí, dos instrumentos, porque a pesar que ambos se anuncian como trombonistas, Todor en realidad toca trombón tenor, y William trombón bajo. “Son como dos hermanos, dos voces de una misma familia, pero con diferente sonido”.
La forma como ambos llegaron a tocar el instrumento también es diferente:
William comenzó a tocarlo cuando tenía 12 años pero de niño quería tocar la tuba pero el instrumento era tan grande que no lo podía cargar de la escuela a su casa a pesar que vivía cerca.
“Entonces elegí trombón porque algo tenía que elegir, pero no lo consideré algo serio hasta mucho después”, dice el músico, quien también consideró practicar hockey sobre hielo en su juventud.
Todor define su encuentro con el trombón como un tono alegre. “La familia donde crecí, decíamos, no era de gente sino de músicos. A los 6 años comencé a tocar el piano”.
Pero la decisión de su papá, primer trombonista de la Filarmónica, lo orilló a ejecutar el instrumento. “Los hombres nos hicimos con el trombón y las mujeres con la flauta”, recuerda.
Todor reconoce que al principio sí tenía problemas con el instrumento y no quería ni estudiar. Pero al cabo del tiempo y después de años de estudio, el trombón se convirtió en su pasión al igual que William. “El trombón es como el amor, hay que tener disciplina”, dice el músico.
William se formó en la Universidad Politécnica de Kwantlen, donde obtuvo el diploma en desempeño de trombón bajo. Su destreza le ha llevado a varias orquestas hasta que en enero del año pasado llegó a la OSY.
Todor igual cuenta con una gran preparación que le ha llevado a tocar con otras agrupaciones y ganar premios, como el premio a mejor solista en el concurso nacional de alumnos y maestros en 1993 que se realizó en Sofía, Bulgaria.
Ahora, ya como miembros de la OSY, ambos coinciden como solistas en el programa tres de esta temporada, y para lo cual se vienen preparando desde hace un mes aproximadamente y en el que tienen muy claro que lo que los une (o unirá) es la respiración y, además, tendrán la oportunidad de mostrar la parte lírica y heroica del instrumento, que algunas veces puede ser suave y otras veces, cruel.
“El trombón (en una orquesta) no se toca en cualquier momento sino en los cruciales. Siempre toca en la culminación o en los momentos más líricos. No se utiliza de relleno, como por ejemplo en una banda, en una sinfónica es otra cosa, sus matices son muy importantes”, finaliza Todor.— Jorge Iván Canul Ek
