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Una carrera y una activación física marcan el final

En un ambiente de convivencia y sana competencia, ayer concluyeron los Juegos Bicentenarios de colegios de Jesús María en México.

El evento, que tuvo como anfitrión al Colegio Mérida, se inició el día anterior y reunió a 1,500 alumnos de dos instituciones de esta ciudad y dos de la metrópoli.

En la última jornada se realizó la carrera de cinco kilómetros con la participación de 200 personas en diferentes categorías. La actividad comenzó minutos después de las 8 en el Colegio Mérida, que también fue la meta. Mientras los competidores recorrían la ruta trazada, estudiantes de preescolar a preparatoria efectuaron una activación física en presencia de padres de familia y las directoras generales de los cuatro planteles: Mérida, Avelino Montes Linaje, Regina y Claudina Thévenet, estos dos últimos de Ciudad de México.

Los primeros corredores llegaron a la meta 20 minutos después de iniciarse la carrera. Adolfo Peniche Larrea y Laura Gutiérrez Romano, de las comunidades del Mérida y el Regina, respectivamente, e inscritos en categoría libre, fueron los primeros en cruzar la meta.

La carrera incluyó las modalidades infantil y juvenil, varonil y femenil.

Después de la premiación, que encabezó la madre Nilma Herrera Caamal, directora de la escuela anfitriona, se realizaron las finales de fútbol y vólibol, y juegos recreativos como jala soga, globos con agua y construcción de castillos con vasos.

También asistieron Matty Yah Alcocer, directora del Avelino Montes, y las madres Luz Elena Iturbide Cortina y María Luisa de Anda Martínez, del Regina y Claudina Thévenet. La madre Nilma subrayó que los Juegos Bicentenarios fueron, más que una competencia, una convivencia de familias de los colegios Jesús María.

La religiosa recordó que el jueves pasado recibieron la visita de la madre Mónica Joseph, superiora general de la congregación Jesús María y quien ayer domingo viajó a Cuba para continuar su visita a la provincia.

“Se fue muy contenta y muy agradecida”, afirmó.

“En el marco de los doscientos años de la fundación de la congregación, lo que necesitamos es dar gracias a Dios por esta historia que queremos continuar”.

En la jornada también se entregó a la familia Peraza Medina un automóvil Gol último modelo, que obtuvieron como premio de una rifa.— Claudia Sierra Medina

 

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