Cambiar hábitos nocturnos eleva la calidad del sueño
En el marco del Día Mundial del Sueño, el director del Instituto Mexicano de Medicina Integral del Sueño (Immis), Reyes Haro promovió los hábitos que constituyen una correcta higiene del sueño.
El doctor, de quien se habló en la nota de nuestra portada, definió la higiene del sueño como “una serie de medidas, de modificaciones en el comportamiento que mejoran la calidad del sueño”.
Estas medidas sirven para acompañar el tratamiento de cualquier alteración del sueño pero, además, pueden utilizarse para prevenir cualquier afectación del mismo.
Dos de las más importantes son la actividad física —que activa la fisiología en el día para ofrecer un mejor descanso en la noche— y vigilar el consumo de sustancias estimulantes como el café, además de evitarlas durante la noche pues pueden retrasar el inicio del sueño.
La hidratación y la alimentación también son esenciales, por lo que Haro recomendó “reducir la ingesta de líquidos tres horas antes de acostarse y solo hidratarse adecuadamente durante el día”.
“Solo recomendamos una unidad de lo que acostumbre cada quien en su cena, una sola taza de líquido”, aconsejó.
Evitar alimentos con grasas e irritantes así como la cantidad de los mismos también ayuda a conciliar mejor el sueño, puesto que “una cena copiosa o que incluya estos elementos aumenta el proceso digestivo y también hará que la persona se levante al baño”.
