Uno, dos, tres… por la adultez
Antonio Alonzo Ruiz (*)
Las habilidades conversacionales son necesarias para entrar en contacto con toda persona con la que quieras, debas o te interese entablar y profundizar algún tipo de relación, vínculo o nexo.
Recuerda que las relaciones de parentesco, los vínculos de amistad o los nexos laborales, no garantizan por sí mismas ni el nivel —superficial, intermedio o profundo— ni la calidad de las conversaciones que entables con las personas.
El nivel y la calidad de tus diálogos será directamente proporcional al dominio de las habilidades conversacionales que, como veremos más adelante, son las que envisten de valor y confiabilidad los contenidos y las formas de tus conversaciones.
Date cuenta que la mayoría de las tareas y actividades que desarrollas en tu vida cotidiana requiere de habilidades conversacionales; es decir, desempeñas tus tareas hablando y conversando con otros. No es que además de desarrollar tus actividades cotidianas converses, sino que desarrollas tus actividades a través de tus conversaciones.
Te invito a que observes bien y te des cuenta que cuando conversas pasan cosas y cuando callas suceden otras diferentes.
Con tu conversación puedes generar una realidad diferente que no existía antes de esa conversación.
A través de lo que conversas moldeas tu realidad y también generas un futuro diferente.
En conclusión, lo que hoy eres y tienes, en mucho, es resultado de las decisiones y acuerdos a los que has llegado conversando con otros. Analízalo.
Psicólogo clínico, UVHM. Especialista en Envejecimiento y manejo de Emociones, MATIA Instituto Gerontológico. Facebook: Antonio Alonzo. aalonzo@crehas.org
