Bañarse con agua fría es el secreto de Fausto Blanco
Fausto Blanco Cámara está plenamente convencido de que nació seis años antes de la Revolución Mexicana al afirmar que vino al mundo el 4 de febrero de 1904.
Ayer celebró su cumpleaños número 115 en el Centro de Atención del Adulto Mayor del DIF Municipal donde vive, rodeado de otros 32 ancianos que le cantaron “Las mañanitas” y lo acompañaron para soplar las velas de su pastel.
Se apoya de su bastón
Emocionado por ratos, Fausto permitió que le tomen fotos a pesar de creer que de esa forma podrían “robarle el alma”. Por ello, a cada “click” se persignaba.
Fausto, a quien los años no le han quitado la vista, la audición ni el caminar (solo se apoya en un bastón), cuenta que nació en un rancho —de cuyo nombre no se acuerda—, que estaba en el norte de Veracruz, entre Tampico (Tamaulipas) y Tuxpan. Ese rancho, dice, era de unos ganadores muy ricos.
Don Fausto habla tan rápido que una misma frase dice que tenía 7 años cuando empezó a trabajar y que pasó gran parte de su vida en fincas frutales, recolectando mango, naranja, aguacate y zapote.
Las palabras se le desbocan cuando cuenta que trabajó en muchos lugares, llegando incluso a Guatemala y Belice. “Puro trabajo de campo hacía, tumbando monte, sembrado maíz, calabaza, chile, yuca y camote”.
No recuerda cómo llegó a Mérida
Aunque recuerda que tuvo esposa e hijos —hoy ya fallecidos— no sabe cuándo ni por qué llegó a Mérida.
Tan solo en el Centro de Atención del Adulto Mayor del DIF Municipal lleva más de doce años. A éste llegó luego de ser reportado al vivir en la calle, cerca del mercado de San Benito, según cuenta Rubí Briceño Correa, jefa del Centro.
“De allí lo reportaron y lo enviaron al albergue cuando estaba por el San Benito, y desde hace 8 años se pasó a éste nuevo local como uno de los miembros fundadores”.
Se baña con agua fría
En el albergue, situado en el fraccionamiento Juan Pablo II, Fausto es de los primeros en levantarse. A las 5 de la mañana ya está en pie y lo primero que quiere hacer es bañarse… con agua fría.
“Él dice que así debe ser, porque el cuerpo necesita el agua fría para reaccionar; de hecho, dice que lo aprendió porque así trataban a los caballos de las rancherías donde estuvo viviendo. Veía que los caballos eran fuertes y vivían mucho, y dijo que así lo iba a hacer. Es parte de su rutina”.
El baño con agua fría, aún si hay bajas temperaturas, es uno de sus secretos para haber rebasado los 100 años, así como mantener un buen aseo en los dientes, la quijada y la mandíbula. “Bien ‘limpiado’ eso es la vida; hasta los ricos lo hacen”.
Honestidad ante todo
Pero también dice que la honestidad y ser buena persona ayuda a tener una buena vida: “Nunca en todos mis años me he clavado ni una moneda, ni centavo. Si uno roba es lo que luego hace que uno pierda la vida, ser mala uña y ser mala gente no te deja vivir”.
En cuanto a comida, dice que ninguna en especial pues él, como todos los pobres, come de todo. “Como lo que me den. Eso es lo hermoso de los campesinos, lo que le dan a uno eso tiene que comer, porque la comida es santa, no hay que faltarle el respeto, uno tiene que comer de todo para que nunca le falte nada en el estómago porque el pan y la comida son la gasolina de la máquina humana”. “A nosotros nos llena de alegría verlo contento porque somos su familia. Para Fausto, como para las demás personas que viven aquí, nosotros somos su familia, sus compañeros y la verdad es que nos da mucho gusto verlos con salud y ánimo”, concluye Rubí Briceño.— Iván Canul Ek
Celebración
Tras escuchar “Las mañanitas” y una selección de canciones que le dedicó el coro de adultos mayores del Centro Renacer del DIF Municipal, Fausto Blanco Cámara sopló su velas, comió una rebanada de pastel y se persignó cuando notó que le estaban tomando fotos, pues cree que éstas “roban el alma”.
