Encuentra en su escritura la metáfora perfecta a la realidad
Escribir historias de ciencia ficción es la manera que Rosa Montero halló para vivir, le significa la posibilidad de estar presente en el mundo y no concibe que el resto de la gente pueda subsistir sin hacerlo.
Desde los cinco años comenzó a crear historias. Una de ellas se refería a “ratitas” que hablaban, incluso las dibujaba.
“Siempre me recuerdo escribiendo ficción, es mi manera de vivir y de estar en el mundo. No sé cómo la gente se las arregla para vivir sin eso”, expresa a “Notimex” Rosa Montero, que en su haber acumula infinidad de títulos en novela, literatura infantil y juvenil, relatos y obras colectivas.
Escribir libros fue su principal interés, su motivación, pero no podía vivir de esto y mucho menos en la época del franquismo en España. Con la esperanza de que algún día publicaría su primera novela, optó por ejercer una carrera para luego vivir del trabajo que esto le derivara.
Versatilidad

La psicología fue la opción más cercana y razonable en ese momento.
“Lo hice porque pensaba que estaba loca. Creo que 98 por ciento de los psiquiatras y psicólogos que hacen eso creen estar locos, lo cual no está mal. Sin embargo, dejé los estudios estando en cuarto (grado), porque no me gustaba cómo se aplicaba la psicología”.
A la par, Rosa Montero estudiaba periodismo, pues creía que podía ser la oportunidad de seguir aprendiendo y quizá un escaparate para, algún día colar sus historias de ficción. Pero no fue su única inquietud de aquel entonces, ya que el teatro también llamó su atención y se convirtió en actriz.
“Lo hice por cinco años y fui una actriz horrible, pero me lo pasaba muy bien. Además, era hippie y pensaba en darle la vuelta al mundo viviendo ‘under road’. Hubo dos amigos que lo hicieron, una chica y un chico, pero a los 6 años murieron porque habían pasado por la heroína”.
Más de 40 años después, el resultado actual de la experiencia en el ir y devenir de la vida, es que a Rosa Montero se le considera una de las escritoras de ciencia ficción más sobresalientes del habla hispana y una de las periodistas más reconocidas a nivel internacional, sobre todo por sus publicaciones en el diario El País.
“Los tiempos del odio”

Hoy, a sus 68 años, se encuentra en México presentando “Los tiempos del odio”, la tercera entrega de la serie del personaje Bruna Husky, luego de “Lágrimas en la lluvia” y “El peso del corazón”.
Bruna es un androide de combate y de todos los personajes creados por Rosa Montero, ella es la más cercana en un sentido íntimo. Se trata de su álter ego más profundo en lo referente a la fuerza, la rabia y la desesperación que siente por el paso del tiempo y la muerte.
“Mi personaje es un clon manipulado y madurado aceleradamente por los ingenieros genéticos. Durante 12 meses ella fue gestada en un tanque y en ese tiempo alcanzó los 25 años. Diez años después, se le dispara un proceso tumoral llamado TTT (Tumor Total Tecno), que la mata en una semana, por lo que ella sabe cuándo va a morir”.
Hablar de la muerte es un tema común para la autora de “Te trataré como a una reina” (1983), “Temblor” (1990) y “La ridícula idea de no volver a verte” (2013). Incluso, cuestiona a los humanos que vivan como si fueran eternos.
“Solamente un puñado de neuróticos como Woody Allen y yo estamos obsesionados por la muerte, por el paso del tiempo; por lo que tiempo nos hace y nos deshace, porque vivir es irse deshaciendo en el tiempo”.
Se queda en la ciencia ficción

De ahí el afán de Rosa Montero por crear mundos que pueda visitar cuando así lo quiera y las veces que sea necesario.
En su opinión, la ciencia ficción no es fácil de digerir para el lector. No la entienden y existen muchos prejuicios porque se cree que habla de temas esotéricos y no es así.
“La ciencia ficción te da una herramienta metafórica poderosísima para hablar de la condición humana y del aquí y ahora. Por eso digo que mis libros son los que más se acercan a describir la realidad y siempre escribo acerca de las mismas obsesiones”.
En “Los tiempos del odio”, Rosa Montero ofrece una reflexión sobre el ejercicio del poder y también sobre el cambio climático, la inhumana dependencia a la tecnología y sobre un mundo paradójico y cruel, exactamente igual que el que, dice, nos toca vivir ahora. Ya está a la venta.
