Desde piscinas hasta halos de luz, entre los diseños
A un mes del incendio que consumió gran parte de la catedral de Notre Dame, las autoridades reciben propuestas para su reconstrucción.
No obstante, la convocatoria abierta sorprendió y despertó polémica entre conservadores y ambientalistas, quienes no han quedado satisfechos con las propuestas; las cuales van desde piscinas hasta un halo de luz que se pierde en el cielo.
Las propuestas
Ulf Mejergren Architects fue el primero en desatar las críticas con lo que llama una “piscina de contemplación”. Explica que el proyecto cumple con una de las funciones del recinto que visitan miles de personas para reflexionar.

“Nuestra propuesta quiere ser una experiencia espacial complementaria al edificio que coincidirá con lo asombro que resultará su interior; un espacio para pensar y reflexionar“, señala el estudio en sus redes sociales.
Al menos tres propuestas están orientadas hacia el funcionamiento ecológico del espacio a reconstruir. Los estudios 3D Miysis, Fuksas Architects y Studio Nab proponen convertir el techo de la catedral en un invernadero o criadero de abejas.

Los estudios mantienen el diseño original de la catedral y en su propuesta planean su reconstrucción a través de cristales; sin embargo, los ambientalistas han mostrado su oposición a través de redes sociales, ya que consideran que no es amigable con las aves.
Urgencia y economía
Para otros como el artista David Deroo la urgencia es un factor que apremia a la elección de un diseño, el cual debería incluir materiales económicos y amigables con el medioambiente.
En su propuesta, Deroo mantiene las formas originales de la iglesia, pues opina que “el proyecto final que se lleve a cabo debe ser humilde pero innovador, delicado, bello y comprometido, creado por gente altamente preparada alrededor de una mesa común”.
Por su parte, Vizum Atelier presentó un diseño que lleva –de forma literal- la idea de los arquitectos de iglesias góticas de “alcanzar el cielo”, con sus iglesias.

“En la época gótica los constructores intentaban alcanzar el cielo. Viollet le Duc lo intentó de nuevo en el siglo XIX y se acercó bastante. Ahora sí podemos hacer que esto suceda“, justificaba el estudio en su propuerta, la cual consiste en una nueva aguja, basada en Bratislava, que desde su punto más alto proyecte un rayo de luz que llegue a lo más alto.
Recuerdo permanente
Finalmente, el artista Mathieu Lehanneur además de seguir la línea de ser amigable con los materiales utilizados para la construcción, plantea en su diseño, denominado “Fireplace”, una especie de homenaje-recordatorio sobre la fragilidad de las cosas, ya que asemeja una llama que mantendría al recinto en un constante incendio.

Cabe recordar que para la reconstrucción del recinto, Francia recibió la donación de varios países y organizaciones sumando un total de (un aproximado de 13,456 millones de pesos mexicanos).
