La mascota “no es un juguete”, dice Rommel Pacheco
Rommel Pacheco y Lylo son conocidos por sus éxitos deportivos, el primero, y su actividad como youtuber, la segunda. Pero también por su interés en los animales, que los hace idear propuestas para contribuir al bienestar de las mascotas.
Al clavadista le gustaría crear una asociación que rescatara animales y les encontrara una familia. La nutrióloga desea contar con un centro de rehabilitación de pitbulls, siguiendo el modelo de agrupaciones estadounidenses, para integrar a esos caninos a un hogar, evitar su maltrato y acabar con el estigma de la raza.
Mientras se concretan esos proyectos, la pareja tiene planes de repetir cada año la colecta de croquetas en ayuda de asociaciones de rescate que realizó por primera vez en diciembre de 2018, en esa ocasión a beneficio de Sanando Patitas.
Las mascotas han formado parte de la familia de Rommel desde que él era un niño, según relata al Diario. En Mérida creció con la compañía de los perros Rocky y Muñeca, ambos adoptados, y una vez establecido en Ciudad de México para continuar su carrera deportiva abrió las puertas de su casa al conejo Manolo y al hurón Diego Alfonso.
En 2013 le dio la bienvenida a Chuvi, un griffon de Bruselas con el cual cruzó caminos con Lylo.
La youtuber —quien declara que “siempre he tenido vocación por los animales” y en su hogar ha convivido con gatos y perros— residía entonces en la capital del país con Gandalf, un pitbull adoptado que, por necesitar más espacio del que le puede ofrecer ahora, actualmente se encuentra en Cozumel con los padres de Lylo.
“Como Rommel tiene competencias fuera del país, empecé a ayudarlo con Chuvi, que pasaba significativa cantidad de horas solo. Hoy Chuvi vive conmigo”, explica.
Si ambos deben salir de la ciudad, la mascota queda bajo resguardo de una familia de amigos, que la atiende en las mismas condiciones a las que está habituada.

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“Una mascota no es un juguete, no es un peluche al que acaricies un rato y ya”, señala Rommel. “Hay que estar al pendiente de su alimentación, limpieza y tratar de educarla”.
A diario Lylo destina un tiempo a dar entrenamiento a Chuvi porque “el perro tiene que ser ejercitado para estar tranquilo”. “El hecho de que vaya a las sesiones de fotos no es nada más para que nos acompañe, sino para que participe con nosotros o le reforcemos las órdenes de sentarse, quedarse quieto o caminar”, apunta.
“Chuvi de vez en cuando me acompaña a entrenar”, añade Rommel. “Es la mascota del equipo, todo el mundo lo quiere abrazar”.
Al deportista, la presencia de su perrito le reporta “cariño, compañía”.
“Tener a alguien que cuando llegues a casa te reciba. No importa si tuviste un mal día, si te salió mal un clavado, si el coche se echó a perder; siempre se acerca a ti y quiere que lo acaricies”, señala.
Considera que, aunque sigue habiendo casos de maltrato, ha mejorado la conducta de la gente hacia los animales. El perro “ya no es solo animal de compañía, es un miembro de la familia”.
Él y Lylo procuran realizar actividades que involucren al canino y acudir a lugares donde se le permita el acceso. “Sigue habiendo personas que tienen perros y no los atienden, pero son muchas menos. Hay mucha gente alrededor que presiona” para que se les dé buen trato.
A fin de “limpiar la imagen” del pitbull, Lylo llevaba a pasear a Gandalf al parque para que la gente tuviera contacto con la raza. “A los pitbulls los comparo con los seres humanos: algunos son capaces de hacer cosas terribles, pero bien educados son animales preciosos”.— Valentina Boeta Madera
