Los artistas Ana Cervantes

Se llena de arte una hacienda por cuarta ocasión

Poco a poco, el acrílico, el óleo y el carboncillo se convierten en trazos firmes, definidos, perennes. Aquí son dos manos que sostienen con seguridad una coa. Por allí es una línea en tránsito de color para construir una alegoría a la libertad. Allá, una secuencia que hace poesía con la forma y la imaginación.

Un campesino sin rostro, formas metáforicas, tótems de aves mitológicas, todos ellos enriquecerán para siempre el patrimonio artístico de Kankabal, la hacienda con mayor cantidad de arte contempóraneo en el Estado, según indican los organizadores en un comunicado.

El recinto ubicado entre Izamal y Tunkás concluyó este fin de semana la Rsdnart Kankabal 2019, su cuarta residencia artística. Durante dos semanas, los jóvenes Zyanya Sánchez, Fernando Ayala, Joshua Arfaxad y Ana Cervantes vivieron en esta hacienda y crearon diversas obras de arte, con una riqueza detallada, sorprendente y emotiva.

Zyanya Sánchez explica que su trabajo se basa en las transformaciones del cuerpo humano a lo largo de los años, del devenir humano en el espacio físico. El óleo que preparó para la residencia, “I la wi’lee” (Mirar en maya), es de una persona mayor que trabaja en Kankabal. “No tiene rostro, porque la identidad de una persona no es su trabajo”.

Entusiasmado, Fernando Ayala enumera los diez cuadros preparados para la residencia. “Empecé con los colores fluorescentes, luego los verdes, los púrpuras, los negros, blancos y rojos —indica—. Mi obra trata sobre el tránsito de personas, de emociones, de transformaciones”. Todos sus trabajos hechos en Kankabal son de pájaros. Se observan picos, alas, ojos… Notable la evolución en color y forma de este artista de Monterrey en una serie progresiva, de nombre “Aves simbólicas”.

Fernando Ayala añade que el tránsito más importante es el suyo propio. “En esta residencia entendí mejor que nunca que puedes estar en una cabaña queriendo ser artista, pero al final todos somos seres humanos”.

Además de su talento, el yucateco Joshua Arfaxad sorprende por su juventud y su capacidad de producción: 21 años y 27 cuadros divididos en miniseries de dos, además de un caballo solitario, en sólo dos semanas.

Este joven de Oxkutzcab cuenta que pinta arte abstracto desde niño, antes que supiera escribirlo correctamente. “Escribía apstracto, con p —recuerda—, con una sonrisa”.

Con su trabajo en Kankabal, Joshua Arfaxad buscó la poesía de la línea, el color y la forma. Le gusta la poética de la abstracción y espera que cada quien interprete el trabajo realizado durante la residencia, por eso su obra se llama “Interpretaciones”.

Presentando un performance de arte relacional, participativo, comunitario, Ana Cervantes tuvo a su cargo el cierre de la Rsdnart Kankabal 2019, exhibiendo un vídeo en el tanque de la hacienda para mostrar el análisis bajo microscopio de las lágrimas de 25 personas que respondieron a su convocatoria y donaron sus lágrimas para este proyecto, incluidas las suyas. “Cada lágrima es distinta en cada persona —indica—. Refleja afectos, sentimientos, sentires y sorprendentemente el análisis de las lágrimas bajo el microscopio lo refleja”.

Videomapping

La presentación de los trabajos de la residencia concluyó con una exhibición de videomapping, destacando lo más importante de la producción de los artistas de las tres residencias anteriores de la hacienda Kankabal.

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