Nobel Didier Queloz considera erróneo poder habitarlos
Elon Musk, multimillonario cofundador de Tesla y principal promotor de la vida en Marte, tiene “un discurso un poco peligroso” cuando dice que podemos seguir comportándonos como hasta ahora en la Tierra porque un día nos iremos al planeta rojo, asegura Didier Queloz, Premio Nobel de Física en entrevista con EFE y que damos a conocer en la primera página de esta sección.
Queloz, que reconoce “admiración” por algunos aspectos del programa de Musk sobre Marte, considera “una muy buen idea” ir de visita a estudiarlo.
“Otra cosa es decir que nos vamos a mudar allí”, a un lugar de condiciones “horrorosas si se comparan con la Tierra”, detalla.
Empezó joven a mirar las estrellas y cree que hacerlo sirve “para muchas cosas”, pues hay preguntas fundamentales para la Humanidad a las que en el pasado se les dio una respuesta “de tipo mitológico o religioso que no aporta gran cosa” y porque está en “la curiosidad natural” del ser humano intentar entender las cosas.
Aunque a estas alturas ya habrá contado decenas de veces cómo se produjo el descubrimiento del planeta Pegasus 51 b, que le valió el Nobel, Queloz no pierde ni un ápice de pasión cuando lo repite una vez más.
Cómo comprobaron los datos, eliminaron posibilidades y extrajeron consecuencias hasta que, al final, solo quedó una: era un planeta.
“Sabíamos que era increíble, extraño, que la teoría no lo predecía”, pero era así y esa es “la belleza de la ciencia”, detalla.
El científico suizo Michel Mayor (con quien hizo el descubrimiento) y Queloz, que tenía 29 años, presentaron en un congreso en Florencia (Italia) el descubrimiento del exoplaneta, que con los instrumentos de la época no se podía fotografiar, y al que llegaron estudiando durante dos años las oscilaciones de su estrella.
Ahora, señala el nuevo Nobel “tenemos millares de planteas extraños, que plantean muchas preguntas sobre el origen de nuestro Sistema Solar”.
Porque lo importante no es el número de exoplanetas sino la naturaleza de esos sistemas planetarios.
“Hemos aprendido que hay muchas estrellas que tiene planetas y que en su mayor parte son diferentes a los del Sistema Solar, lo que es una gran sorpresa”, señala.
Queloz, que recibió en 2012 el premio Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento en Ciencias Básicas y habla algo de español, dice que el siguiente paso es estudiar nuevos sistemas planetarios y tratar de encontrar exoplanetas similares a nuestro planeta Tierra.
Uno de los proyectos en que trabaja se desarrolla en España para dotar al telescopio Isacc Newton, del Roque de los Muchachos en La Palma, de “la mejor máquina del mundo”, el HARPS-3, para poner en marcha el programa Cazador de planetas terrestres (THE, en inglés).
Durante diez años se estudiarán unas 40 estrellas que se parecen a nuestro Sol, para intentar localizar planetas gemelos de la Tierra. “Espero que se puedan encontrar hasta una decena que sean más o menos parecidos”, indica.
Queloz cree que su cometido es encontrar ese planeta y las generaciones futuras lo analizarán, para lo que hará falta misiones espaciales de observación y exploración.
“Hace 25 años comenzó lo que yo llamo la revolución de los exoplanetas, ahora es necesario que empecemos la revolución de la detección de la vida, que tomará 25, 50 años, pero hay que empezar” con esa aventura, que será multidisciplinar y necesitará “una cultura global”.
El Nobel, que se muestra “absolutamente convencido” de que hay vida en otros lugares, dice que no solo se trata de hallarla en otros planetas sino “sino entender sus mecanismos”.
Didier Queloz ¿Quién es?
El astrofísico suizo descubrió el primer planeta extrasolar que órbita una estrella.
Mancuerna
Estudiante de Ph.D. en la Universidad de Ginebra, cuando junto a Michel Mayor descubrieron en 1995, a 51 Pegasi b, primer planeta extrasolar que órbita una estrella de tipo solar, girando alrededor de la estrella 51 Pegasi.
Procedimiento
Fue observado desde el Observatorio de la Alta Provenza, en el sur de Francia, utilizando instrumentos personalizados, como una bola gaseosa comparable con el gigante de gas más grande del sistema solar, Júpiter. Este hallazgo inició una revolución en astronomía y desde entonces se encontraron miles de exoplanetas en la Vía Láctea.
