Monseñor Jorge Carlos Patrón Wong saluda a una mujer en silla de ruedas en la misa que ofició anoche

La felicidad está en valorar cada bendición de Dios

“La primera actitud que debemos tener en Navidad es apreciar las bendiciones que Dios ha dado a nuestra familia y regocijarnos”, expresó el arzobispo monseñor Jorge Carlos Patrón Wong, secretario para los Seminarios de la Sagrada Congregación del Clero, en la misa que celebró anoche en la rectoría del Espíritu Santo.

Como informamos, monseñor inició su visita ayer en la localidad para pasar Navidad y Año Nuevo con su familia y como acostumbra, celebrará misas en diferentes iglesias comenzando en la rectoría del Espíritu Santo.

Monseñor concelebró con el padre Juan Chicmul Castro, rector del templo, ante decenas de personas.

En la homilía resaltó que el Evangelio presentó a tres personas claves en la preparación para recibir a Jesucristo. “De cada uno de ellos podemos aprender cómo recibir a Jesús: Aparece Isabel, Zacarías y Juan el Bautista. Isabel y Zacarias son papás de Juan el Bautista, el precursor, el anunciador de Jesús”, recordó.

Cuando los parientes de Isabel se enteran que ella tendrá un hijo siendo anciana, hablan del gran amor misericordioso de Dios. “La primera actitud que debemos tener hoy en Navidad es ver las bendiciones que Dios ha dado a nuestra familia y regocijarnos”.

Por eso, independientemente de la situación anímica, las familias pueden “descubrir en Navidad las bendiciones que Dios da a hijos, papás, a nuestra familia. No hay nadie que en Navidad diga que no puede estar feliz, contento, agradecido por el amor misericordioso de Dios”.

Y, aclaró, “esto no depende que si nos fue bien o si nos fue mal. No depende de como nos sintamos. Es una realidad, como le pasó a Isabel”.

Por ejemplo, cuando Zacarías se resiste a ponerle a su hijo un nombre que no es el suyo, enmudece. “Cuando él quiere aceptar la voluntad de Dios, cuando quiere acoger los planes de Dios, comienza a hablar”.

Por eso, dijo Patrón Wong, “todos aquellos que en Navidad no acogen, no reciben el amor del Niño Dios son personas mudas, no pueden hablar. Todas sus relaciones son silenciosamente tristes, no comunican nada. Solamente cuando recibimos al Niño Dios, lo abrazamos y lo dejamos actuar, entonces todas nuestras relaciones hablan de amor, hablan de bondad, hablan de misericordia, hablan de felicidad, hablan de familia”.

Cuando nosotros no escuchamos, no aceptamos a Dios entonces somos mudos de él.

“Que nadie se quede mudo”, pidió el prelado.

Al referirse a Juan el Bautista, el prelado explicó que en el pasaje aparece la mano de Dios sobre él.

En otros pasajes el Espíritu de Dios, el Espíritu Santo está sobre él.

“Los buenos deseos de Navidad, las buenas acciones de Navidad, todas las acciones, las palabras buenas que hoy nos damos y mañana nos daremos, son acciones del Espíritu Santo porque tenemos las mano de Dios en nuestro corazón”.

El arzobispo Patrón Wong resumió que son tres realidades que se debe renovar: primero, como Isabel recibir, hacernos conscientes, reconocer las bendiciones que hemos recibido de Dios; segundo, como Zacarías, hablemos de las bendiciones y comuniquemos en nuestras relaciones amor, amistad, donación, entrega, bondad; y tercero, como san Juan el Bautista, sepamos que la mano de Dios está en nuestra vidas, en nuestros corazones”.

En la parte final de la misa monseñor Patrón bendijo a varios matrimonios que celebraron aniversarios.

El prelado celebrará hoy martes 24, en el Colegio Teresiano, a las 18 horas, y en el Asilo Celarain, a las 20 horas.— Claudia Sierra Medina

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