Es un rasgo que se encuentra en los lobos también
WASHINGTON (EFE).— Los perros, al igual que los lobos, cooperan cuando buscan una recompensa, capacidad presente en un ancestro común y que no se ha perdido con el proceso de domesticación, según un estudio publicado ayer en el “Journal of Comparative Psychology”.
Se cree que la domesticación de los perros comenzó hace 30,000 a 40,000 años, cuando algunos lobos se habituaron a la presencia humana. Con el tiempo los perros han experimentado cambios que los diferencian de sus pares salvajes.
Investigadores del Instituto Max Planck para la Ciencia de la Historia Humana en Alemania probaron la capacidad de perros y lobos para coordinarse con un compañero de la misma especie a fin de obtener una recompensa y hallaron que ambos hicieron la tarea igual de bien.
Este descubrimiento sugiere que la capacidad estaba presente antes de la domesticación en un antepasado común con los lobos.
Los científicos sostienen que, dado que los perros han sido seleccionados específicamente por su habilidad y disposición para cooperar con los humanos, podrían tener una mayor tasa de éxito cuando su compañero para cooperar es una persona.
Los expertos simularon una cacería en la que varios animales trataban de derribar a un herbívoro mucho más grande, como un reno y otra presa con cuernos.
En el medio natural, uno de los animales cazadores necesita atraer la atención y esquivar los cuernos de manera que los otros de la jauría puedan atacar por atrás. El cazador que se expone a más riesgos lo hace porque confía en que se le dará una porción de la recompensa.
Los investigadores encontraron que los perros y los lobos tienen la misma capacidad para cooperar con éxito en un promedio de aproximadamente tres de cada cuatro pruebas.
Momento compartido
Luego de resolver las pruebas, lobos y perros compartieron la comida con miembros de la misma especie, aunque es más probable que lo hagan si el miembro dominante es el segundo en llegar a la presa.
Juntos
“La probabilidad de comer juntos durante las pruebas exitosas fue más alta cuando los dominantes ‘corrieron el riesgo’”, dice Juliane Bräuer, directora del Grupo de Estudios de los Perros en Max Planck.
