Fernando Saint Martin, solista invitado a la OSY
La música es el arte que llega de manera más directa a las personas, y no importa cuántas veces se escuche una obra en un concierto, siempre será diferente, pues hay muchos factores que intervienen en la producción del sonido.
Así lo considera el reconocido pianista y docente de música, Fernando Saint Martin, quien es el invitado solista de la Orquesta Sinfónica de Yucatán (OSY), en los dos conciertos que ofrecerán mañana a las 21 horas y domingo a las 12, en el Teatro Peón Contreras.
El también director general de la Escuela de Música de la UNAM interpretará el Concierto No. 21 de Mozart, que indica es uno de los más tocados del compositor junto con el No. 20 en Re menor, y seguido del 23 y 24…
“Al público le gusta mucho el No.21 por el segundo movimiento, pero el primero y el tercero movimiento considera que son muy directos también y llegan fácilmente al público, pues a su juicio la música es el arte que llega directamente a todos”, detalla el músico.
Comenta que la mayoría de los conciertos de Mozart están divididos en tres movimientos, que suelen ser: allegro, andante y rondo.
En el caso de la pieza que interpretará el segundo movimiento es el más conocido pues se ha utilizado en muchas versiones, y en películas, comerciales y telenovelas, pero quizá por el filme sueco “Elvira Madigan” por la que más se conoce.
El pianista cuenta que ha tocado este concierto unas 10 veces en público, y siente que es importante con cada obra el interpretarla varias veces ante una audiencia para ir descubriendo la obra.
“Una cosa es aprenderla, pero cada vez que se toca en público vas descubriendo más cosas de la misma obra en sí, de lo técnico como la armonía, las frases, la forma del concierto, cómo se relaciona el piano con la orquesta, pero también desde un punto de vista más abstracto vas haciendo tuya la obra, aunque nunca dejará de ser de Mozart”, afirma.
Asegura que la interpretación de una obra puede cambiar mucho de un intérprete a otro, no sólo por la diferencia sustancial de que se trata de otra persona, sino por la propia constitución física que tiene que ver con el sonido que cada uno produce: la constitución de las manos, los dedos, la densidad ósea de las extremidades superiores, todo influye en la producción del sonido.
Eso sin tomar en cuenta que se interpreta no con el mismo piano, y cada instrumentos tiene características sonoras distintas.
Desde un punto de vista más abstracto o musical, manifiesta que cada músico está en una búsqueda constante y permanente. En su caso lo que busca hacer cada vez que toca es expresar un tipo de acercamiento a la música “improvisatoria”, es decir las notas y partituras ya están, no las cambia, pero la manera como se produce cada frase o cada idea puede ser más espontáneo, como pasa al leer un texto que se puede leer con una voz queda, más alta o más emoción, es decir cada vez se puede expresar de una manera distinta.
Afirma que eso pasa con los instrumentistas y con los directores también, ya que buscan esa manera diferente de decir las cosas.
Otro aspecto que influye en cómo se escucha una pieza es el sitio donde se encuentren, la acústica del lugar, tipo de piano que puede ser un sonido más opaco o brillante.
Sobre la manera de acercar a los jóvenes a la música académica externa que la más evidente es acercarlos a los conciertos en las comunidades donde vivan, que escuchen a la orquesta.
Programas como el que maneja la OSY, “Sinfonízate”, destaca que son muy importantes de llevar al cabo, pues ayuda en esta tarea.
Apunta que hay una cantidad exagerada de información por los medios digitales y muchos productos desde el punto de vista coloquial y musical, por lo que es un poco más difícil no distraerse, por ello es importante realizar conciertos específicos para niños, ya sea didácticos o diseñados para los infantes; y considera se debería sumar a los medios digitales, no tomarlos como algo negativo, sino utilizar esas herramientas para promover la música de tipo académica.
Sugiere, por ejemplo, realizar cápsulas pequeñas en las que se hable de una pieza o un compositor dependiendo del público al que se quiera llegar, “hay que aprovechar en la medida de lo posible los medios digitales, siempre con esta disyuntiva de qué tanto”, ya que puede ser una herramienta de difusión, pero siente no se debe por comodidad o inmediatez el sólo grabar y subir los conciertos en una página para que la gente los vea, pues vale la pena ir a los conciertos y vivir la experiencia de la música en vivo.
Respecto a plataformas como Spotify, señala que funcionan para quienes ya tienen la información previa, como los estudiantes y profesionales que saben qué buscar, “para ellos es muy buena herramienta”, pero para los que inician probablemente sea complicado, pues no es sencillo llegar a lo que convendría más escuchar.
“Si existiera una guía podría funcionar”, expresa.
No obstante, reitera que por mejores grabaciones que haya en audio y vídeo, nunca suplantarán un concierto en vivo, es una experiencia que hay que vivir.— iris Ceballos
