Fue la familia Tiscareño Durán una tierra buena
Hermanos, familiares, sacerdotes, amigos, huéspedes de la Escuela Hogar de Mérida, y la comunidad general dieron ayer en la mañana el último adiós al padre Guillermo Tiscareño Durán, en una ceremonia eucarística que celebró el obispo auxiliar, Pedro Mena Díaz, en la capilla de los Sagrados Corazones de Jesús y María de la colonia México.
El sacerdote, director de la Escuela Hogar de Mérida, falleció el lunes, como informamos.
La misa se ofició con capilla llena. Cerca del altar se sentaron niños y jóvenes de la Escuela Hogar, obra que dirigió el padre Guillermo con el apoyo de su hermano y también sacerdote Ricardo Tiscareño Durán.
En el ataúd colocaron ornamentos sacerdotales y la imagen del padre Guillermo con la frase “Tú nos diste ejemplo y testimonio. Fuiste nuestro padre, amigo y hermano”.
Al dirigir su mensaje, el obispo resaltó que la palabra del Señor es viva y eficaz, “siempre va a iluminar todos los momentos de nuestra vida y hoy nos ha hablado de la semilla y la tierra; una parábola en la que nos habla de un Dios que va sembrando una semilla y de un Dios que siembra y deja caer la semilla con mucha esperanza”.
Y aseguró, “el Señor encontró en la familia Tiscareño Durán una tierra buena: dejó caer semillas y semillas y el fruto obtenido es un número simbólico, ya que de 12 hermanos, cuatro son sacerdotes”.
Y simbólico en cuánto sabemos de los 12 apóstoles y de que cuando empieza Jesús el ministerio elige primero a 4. Hay todo pues un mensaje de la palabra del Señor para ustedes como familia que como tierra buena absorbieron, dejaron que la semilla llegara y pudiera dar ese fruto, ese fruto como familia católica, cristiana, comprometida y con este ofrecimiento de los hijos en una vocación como es el sacerdocio.
Por eso contemplar esa palabra del Señor que encontró en ustedes tierra buena y dio fruto es un sentimiento de agradecimiento a Dios que debe de brotar de los más profundo de nuestro corazón.
La separación de nuestro hermano Guillermo como cualquier separación de un ser querido pues siempre es doloroso, siempre los sentimientos que vienen a nuestra mente y a nuestro corazón son sentimientos encontrados. Jesucristo mismo lo vivió cuando supo de la muerte de su amigo Lázaro.
El prelado destacó los frutos, el servicio y la entrega del padre Guillermo, su hermano Ricardo y otros sacerdotes que apoyan la Escuela Hogar así como el servicio en la capilla dedicada a los Sagrados Corazones de Jesús y de María.
“Son frutos de esa semilla que fue sembrada y encontró tierra buena”, indicó. “Hoy estamos celebrando la semilla del padre Guillermo, que ha muerto pero que seguirá dando fruto”.
“Es un mensaje muy importante que tenemos que vivir como iglesia porque cada vez que asistimos al funeral de un hermano sacerdote tenemos que pensar en el futuro, en otros que vengan a sustituirlo a multiplicarse”, expresó.
Monseñor Mena celebró con una decena de padres, entre los que estuvieron los hermanos del padre Guillermo: Francisco, José Luis y Ricardo Tiscareño Durán.
El padre Guillermo nació el 3 de abril de 1950 en Atotonilco, Jalisco, hijo del matrimonio formado por Guillermo Tiscareño Reyes (fallecido) y Florentina Durán Núñez.
El sacerdote tenía 39 años de ordenación sacerdotal.
El obispo ofició la misa a las 8 de la mañana, antes de realizar el traslado del cuerpo del sacerdote al Mausoleo del Clero, que se ubica en el Cementerio General.— Claudia Sierra Medina
