Model Gigi Hadid wears a creation for the Chanel fashion collection during Women’s fashion week Fall/Winter 2020/21 presented in Paris, Tuesday, March 3, 2020. (Photo by Vianney Le Caer/Invision/AP)

La propuesta de la firma Chanel divide opiniones

PARÍS (EFE).— El desfile de Chanel en la Semana de la Moda de París confirmó las tendencias que las pasarelas internacionales han anticipado para el próximo otoño-invierno: camisas con chorrera, botas de caña media tipo corsario, en piel negra con vuelta marrón y un accesible tacón medio, pantalones de terciopelo, cazadoras de piel cortas y mangas abullonadas.

La colección tuvo un aire ochentero con algunos pantalones cortos sobre medias traslúcidas bordadas con el logo de la firma, joyas doradas con exagerados brazaletes y cinturones en color oro.

Esta, junto a unas cruces bizantinas en jerséis y tops cortos, fue la única salida al minimalismo que se permitió Virginie Viard, para quien el combo blanco y negro que hizo famosa a Madame Chanel es la apuesta de colores en la que parece sentirse más cómoda.

Tan solo rompió el binomio para añadir algún toque de burdeos, magenta y un par de trajes de chaqueta y abrigos de lana “tweed” en color lima.

Los trajes en “tweed” fueron más fluidos que nunca, los pantalones se llevaron anchos y abiertos con botones hasta la cadera, los abrigos masculinos abiertos y largos hasta alcanzar la tibia, las chaquetas de terciopelo cortas y las faldas midi abiertas para facilitar el movimiento.

Viard quería que se respirase naturalidad: un maquillaje ligero con un discreto ahumado marrón en ojos y un semirrecogido, bastante fácil de copiar en casa, levantado en la nuca.

La modelo holandesa Rianne Van Rompaey, uno de los rostros del momento, y la italiana Vittoria Ceretti, musa de Karl Lagerfeld, desfilaron juntas, riendo y hablando entre ellas. Para el gran cierre participaron la modelos Gigi Hadid, Mona Tougaard y Hyun Ji Shin con un vestuario negro y blanco.

Hadid, la modelo milenial por excelencia con casi 60 millones de seguidores en Instagram, encarnó un homenaje a la histórica portada con la que la directora de la edición estadounidense de Vogue, Anna Wintour, se estrenó en la revista.

Era noviembre de 1988 y, en portada, la israelí Michaela Bercu vestía una chaqueta de alta costura de Christian Lacroix y unos vaqueros. Aparecía risueña, mirando de perfil, con los ojos cerrados, sin apenas maquillaje y con la mirada al viento: la moda nunca había visto algo así y muchos pensaron que había sido un error.

La propia Wintour explicó años más tarde que la fotografía, tomada por Peter Lindbergh, había sido simplemente fruto del azar y que la eligieron por sus buenas vibraciones y la sensación de cambio que transmitía.

En la pasarela las modelos sonreían, caminaban tranquilas, hablaban entre ellas y hasta miraban al público con sus sudaderas de cruces de pedrería y su cabello al viento.

Viard parece sentirse cómoda en esa simplicidad, pero el público no está tan convencido. Al terminar, los comentarios de los invitados variaban en todos los sentidos: ¿sigue siendo una transición o esto es Chanel a partir de ahora?

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