La paz interior y la fortaleza para hacer frente a la vida tal como es definen la serenidad hacia la que se dirigen los Doce Pasos de AA

Antídotos contra el miedo durante la crisis mundial

La serenidad, según la proponen los Doce Pasos de Alcohólicos Anónimos, es “el estado de paz interior y fortaleza que da la capacidad de afrontar la vida tal como es, con sus cosas bonitas, no tan bonitas, sus retos, sus dificultades, sus adversidades”, explica Alberto, integrante de Al-Anon.

Para obtenerla en medio del temor al contagio del nuevo coronavirus, considera que los primeros tres pasos son básicos:

1) “Rendirme, es decir, aceptar que no puedo solo. Lo podemos aplicar como aceptar que no puedo ante la pandemia y todo lo que se deriva de ella, me rebasa”.

2) “Llegamos a creer que un poder superior a nosotros podría devolvernos el sano juicio: podría quitarnos la ansiedad, el nerviosismo, el pánico colectivo que nos contagia. No se necesita que estemos muy seguros…”.

3) “Cuando esa fe crece, crece la certeza y la confianza en ese poder superior, como cada quien lo concibe. La consecuencia lógica es que le entrego mi vida y voluntad: Resolvimos confiar nuestra vida y voluntad al cuidado de Dios, según nuestro propio entendimiento de él”.

Alberto subraya que todo el programa “se resume en una verdad sencilla: el ayer ya pasó, el mañana aún no ha llegado, de modo que solo puedo vivir el día de hoy; un día a la vez”.

“Los alcohólicos dicen: ‘Solo por hoy no tomaré esta primera copa’. Nosotros podríamos decir: ‘Solo por hoy no tomaré la copa del pensamiento negativo o del catastrofismo o el pánico’”.

Añade que Bill W., fundador de Alcohólicos Anónimos junto con el doctor Robert Smith, afirma en el libro “El lenguaje del corazón” que los antídotos del miedo son la prudencia, la confianza y la fe.

“¿Cómo puedo practicar la prudencia? Informándome en fuentes fidedignas. Tengo la responsabilidad de cuidar mi serenidad. La prudencia implica estar bien informado y seguir las indicaciones y recomendaciones que nos dan los que saben”.

“A eso le agregamos la confianza de que de todo esto va a resultar algo bueno. Algunas cosas las podré ver, otras no: el cielo ya está más despejado, hay menos contaminación, hay más tiempo para la familia…”.

“La fe es un complemento. Es esa confianza sin límites que me hace capaz de decir: ‘Lo que Tú digas está bien y lo acepto’”.

Además de los Doce Pasos, los integrantes de AA se apoyan en la Oración de la Serenidad: “Dios, concédeme la serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar, valor para cambiar aquéllas que puedo y sabiduría para reconocer la diferencia”.

“Si una persona se siente angustiada, que haga la prueba: que entre a su cuarto, respire pausadamente y repita varias veces: ‘Dios, concédeme la serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar’”.

Con la conciencia de que se está en busca del progreso, no de la perfección, “la práctica de los Doce Pasos, junto con la Oración de la Serenidad y los lemas, nos preparan para recibir el inapreciable don de la serenidad”.

Alberto enfatiza que la creencia en el poder superior no tiene que ser a la manera de una religión específica y que incluso las personas que no profesan alguna o que son ateas pueden beneficiarse con el método. “Cuando un alcohólico llega al programa, generalmente ya perdió la fe en Dios, en sí mismo y todos. Le sugieren: ‘Haz como que crees’. Si alguien siente que no lo puede hacer porque no tiene religión o fe, no importa, que haga la prueba”.

“Todo es sugerido, cada quien puede adaptarlo según su capacidad”.— Valentina Boeta Madera

Doce Pasos

Los Doce Pasos que sigue Alcohólicos Anónimos consta también de los siguientes:

Cuatro

Sin temor hicimos un sincero y minucioso examen de conciencia.

Cinco

Admitimos ante Dios, ante nosotros mismos y ante otro ser humano la naturaleza exacta de nuestras faltas.

Seis

Estuvimos enteramente dispuestos a que Dios eliminase todos esos defectos de carácter.

Siete

Humildemente le pedimos a Dios que nos libere de nuestras culpas.

Ocho

Hacer una lista de las personas a quienes se ha perjudicado y estar dispuesto a reparar.

Nueve

Reparamos directamente el mal causado cuando nos fue posible, excepto en los casos en que el hacerlo hubiese infligido más daño o perjudicado a un tercero.

Diez

Proseguimos con nuestro examen de conciencia, admitiendo nuestras faltas al reconocerlas.

Once

Mediante la oración y la meditación tratamos de mejorar nuestro contacto consciente con Dios, según nuestro propio entendimiento de Él, y le pedimos la capacidad de reconocer su voluntad y fuerzas para cumplirla.

Doce

Habiendo logrado un despertar espiritual como resultado de estos pasos, tratamos de llevar este mensaje a otras personas y practicar estos principios en todas nuestras acciones.

Más información

En las páginas alanonyucatan. com y alanon.mx, y al teléfono 924-82-31.

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