MÉXICO.— La Iglesia Católica cada año conmemora el Sábado de Gloria, pues es el día Santo en el que se recuerda el luto de la virgen María, debido a que se llevó a su sepulcro a Cristo.
Por este motivo se da la veneración de los católicos a la imagen de la Virgen María y la de Jesucristo crucificado.
Sin embargo, debido a la pandemia del Coronavirus, la tradicional celebración que prepara la iglesia en este día Santo no se podrá realizar en ninguna iglesia.
? VIDEO | Hoy es #SábadoSanto y es un día de espera. Jesús se encuentra en el sepulcro y es María quien acompaña a la Iglesia. #SemanaSanta2020 https://t.co/ofPK1sAaSF pic.twitter.com/04XxwZfg96
— ACI Prensa (@aciprensa) April 11, 2020
Pero los eclesiástico aconsejan rezar la oración del Sábado Santo ¿sabes cuál es?
ORACIÓN
Mi Señor resucitado, al comenzar este día quiero darte gracias por tu gran misterio de amor y te suplico que me regales un poco de la fuerza de tu Espíritu y lléname de la alegría de tu presencia.
Quiero vivir alegre celebrando el día de tu triunfo glorioso sobre las tinieblas. El día en que destruiste la muerte, fueron rotas todas las ataduras y la luz emergió victoriosa entre las penumbras.
Dame la valentía y la fuerza necesaria para aceptar tu voluntad y poder ser así un verdadero testigo de tu amor y de tu resurrección, comunicando al mundo que la oscuridad y la muerte han sido vencidas en ti.
Aquellas lágrimas derramadas a los pies de tu cruz, hoy se convierten en gozo. Tu historia de salvación se hizo eterna. Nos has abierto las puertas del Cielo con esta perfecta obra de amor de la que me hiciste parte.
Puedo decir con entera satisfacción que no he amado a una persona muerta, sino que sigo amando a un corazón vivo y que sigue derramando su misericordia y perdón a todos los que quieran volver sus rostros a ti.
Oh Señor, no permitas que la llama de la fe y el poder de tu cruz se disminuya en mí y termine apagándose, por el contrario, ayúdame a mantenerla viva con la esperanza puesta en tu amor.
Tú eres mi refugio y consuelo, por eso, sabiéndote vivo y presente, recurro al poder reconciliador de tu amistad para que repongas mis fuerzas.
Ayuda ahora a mi corazón a que salga de la oscuridad de sus vicios y resucite a una nueva vida haciéndote mi Señor, mi Rey y mi Salvador.
Amén.
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