Don Adolfo Patrón Luján

Carlos Ademar Méndez Díaz

Y enmudecieron en solemne homenaje al fallecer el pasado 11 de abril el caballeroso yucateco Adolfo Patrón Luján, fundador, mecenas e impulsor de la extraordinaria Orquesta Sinfónica de Yucatán (OSY), ícono de la cultura contemporánea que reviviera pasadas glorias del acontecer musical de nuestra tierra.

Sí, “Fito”, como cariñosamente le llamamos, nació en Mérida, Yucatán, tierra a la que amó entrañablemente y a la que por azares del destino dedicó los últimos días de su fructífera existencia. Desde muy joven, de carácter inquieto y visionario, demostró sus aptitudes de investigación e incursionó en los estudios de la química graduándose como profesional de dicha disciplina, lo que le permitió desarrollar estudios del agave de la yuca, planta que fuera el cimiento de una gran industria, con proyección nacional e internacional, forjadora de los productos Resistol que revolucionaron la industria de la construcción.

Prolijo sería enumerar todas la facetas de Patrón Luján, mas quisiera recalcar que en compañía de su hermano Roger, fallecido hace algunos años, y bajo la hábil dirección y consejos de su padre, el hacendado e industrial yucateco, ingeniero Rodolfo Patrón Tenorio crearon un imperio de industrias que con el tiempo llegarían a cotizar en la bolsa. Con tales características, Patrón Tenorio fue miembro prominente de los empresarios mexicanos, desempeñándose como presidente del Club de Industriales en la capital de la república.

Muchas hojas de un libro se pueden escribir sobre la vida de quien fue un preclaro yucateco que con sus decididos apoyos al fomento de la cultura y las artes, en especial de la música, así como al impulso de actividades científicas y académicas en el ámbito nacional, merece un lugar preeminente en el devenir de nuestro siglo.

Mérida de Yucatán, cuna de notables músicos, poetas y literarios es poseedora de una larga tradición musical y como tal no podía carecer de un teatro acorde a la estirpe de los yucatecos amantes de la buena música, por ello, a principios del siglo pasado, para ser más precisos en diciembre de 1908 fue inaugurado el majestuoso recinto del teatro Peón Contreras tal como se contempla en la actualidad, no sin antes dejar de mencionar que sus primicias se remontan al año 1806 y desde entonces recibió distintos nombres tales como San Carlos y Teatro Bolio, hasta que en 1878 se le dio el nombre del eminente escritor, médico y dramaturgo, José Peón Contreras como tributo a su loable contribución al desarrollo de las artes y la ciencia.

Por sus pasillos, palcos y lunetario han desfilado generaciones de amantes del buen teatro y de la música impulsados por hombres como Adolfo Patrón que han sabido inculcar el gusto por el lenguaje musical, inspiración que remueve los más hondos sentidos del espíritu y hace vibrar las cuerdas del pensamiento humano.

Cuando asistimos a un concierto y escuchamos las notas sublimes de obras musicales de los grandes compositores no nos imaginamos el soporte que conlleva la planeación, organización y realización de este acto que nos conduce a deleites insospechados. Pues bien, a partir de 2004, año en que se fundó nuestra orquesta sinfónica, ha transitado en ascenso glamoroso, conjuntando 16 temporadas, en las que han desfilado solistas de fama mundial, y creciendo en número de componentes hasta sumar 65, que llegados de distintos confines del mundo y con un bagaje de conocimientos y preparación de primer nivel en el desempeño de su especialidad convierten la sinfónica en un conjunto de brillante actuación.

Para que una obra de gran trascendencia fructifique, se requiere el concurso de elementos que comulguen con las directrices de quien la dirige, en este caso de Adolfo Patrón, quien con extraordinaria sensibilidad creó un equipo capaz de colaborar en la afanosa tarea que se había impuesto, por ello, porque es de justicia menciono a los que lo integran: la talentosa y jovial Margarita Molina Zaldívar, su esposa y compañera, presidenta del patronato de la Orquesta Sinfónica de Yucatán, quien con su habitual diligencia ha sabido acrecentar a los benefactores contribuyentes puntuales importantes para el sostenimiento de la orquesta. Miguel Escobedo Novelo, director general y presidente del Fideicomiso Garante de la Orquesta Sinfónica de Yucatán, hábil administrador, que con sus atinados conocimientos financieros ha sabido sortear los vaivenes económicos por los que ha atravesado nuestra sinfónica. También es justo mencionar un grupo de personas que no se ven, pero que con su diario bregar contribuyen a sostener la plataforma de tan magna obra.

Mención especial merece el maestro Juan Carlos Lomónaco, brillante director de la sinfónica desde 2009, quien con su conocimiento y habilidad musical, pero más que nada con esa capacidad innata de unir y aglutinar a los talentos bajo sus órdenes en asombrosa armonía, con concluyente delirio de los que tenemos el privilegio de admirarlo al frente de nuestra sinfónica.

Adolfo Patrón Luján, ya para terminar, te menciono con profundo respeto y metafórica alabanza que la pléyade de músicos y grandes maestros como Beethoven, Mozart y Stravinski, y quienes han sido partícipes de tus escogidas partituras, para deleite de los que asistimos a tus conciertos te aplauden con nosotros al unísono y creo es el mejor tributo que podemos ofrecer a tu inmarcesible memoria.

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