La temprana pérdida de confianza ciudadana en la administración del gobernador Joaquín Díaz Mena no es por el desgaste natural de su gobierno, sino porque no está cumpliendo las expectativas que generó entre los yucatecos, considera el doctor en Ciencias Sociales Luis Ramírez Carrillo, académico e investigador de la Universidad Autónoma de Yucatán.
La Encuesta Nacional de Calidad e Impacto Gubernamental 2025 del Inegi, como informamos, revela un incremento estadístico significativo en los indicadores de corrupción en Yucatán y una caída en la confianza en las autoridades estatales de poco más de 15 puntos porcentuales comparados con la encuesta Encig de 2023.
Entrevistado sobre la lectura de estos datos en el panorama político de Yucatán ante la cercanía de las elecciones intermedias en 2027, el doctor Ramírez Carrillo señala que el voto de confianza hacia Díaz Mena se mantiene, pero esta pérdida de simpatía es porque una parte de la gente ve que no cumple con las altas expectativas que generó tanto Morena como él en 2024.
No cumple con el código de ética y principios fundamentales de Morena como no robarás, no mentirás, primero los pobres, el renacimiento maya que no se ve porque es una fórmula adaptada de primero los pobres y no hay una obra sensible en esta administración.
“Por tanto, no es el desgaste político natural de un gobierno, sino la falta de cumplimiento de las expectativas”.
Habría voto de castigo en 2027
No descarta que haya voto de castigo en las urnas en 2027 por la etiqueta de mal gobierno, un gobierno que no cumple lo que promete, pero el peso político de los programas sociales, la derrama de dinero y el acarreo el día de la jornada electoral podría disipar esa desconfianza.
“Un porcentaje del voto se va a dividir en estas tendencias y dependerá de la capacidad del gobierno para mover su red del voto controlado, el acarreo masivo y la compra de votos de distintas formas. Se requiere dinero, organización y legitimidad de los liderazgos. Si el gobierno morenista logra todo eso puede contrarrestar la falta de confianza ciudadana”.
El analista considera que habrá una tendencia de voto de castigo, pero no será suficiente para contrarrestar la derrama de dinero, el acarreo y la compra de voto.
A nivel de gobiernos municipales están claros la dinámica de acarreo y la fuerza de los programas sociales. La capacidad de acarreo será menor en Mérida, por lo que si la alcaldesa mantiene su interés en la reelección tiene amplias posibilidades de quedar en la presidencia municipal otros tres años.
“Si bien la desconfianza ciudadana va en aumento, creo que no es suficiente para detener la maquinaria electoral del partido en el poder”, indica.
“Lo importante es que Mérida tiene una figura política atractiva que sigue luchando para construir una base sólida de votos. Pocos municipios del interior del estado tienen una figura igual a la de Mérida”.
“No basta que la gente esté molesta con el gobierno, sino que los partidos de oposición tienen que reconstruirse porque si los electores no tienen una buena alternativa, simplemente no saldrán a votar o se dejarán llevar por el acarreo y el dinero”.
Ramírez Carrillo dice que la oposición no ha generado un candidato interesante en otros municipios diferentes a Mérida, no ve que realicen un trabajo de territorio generalizado en los municipios. Lo que ve es que luchan por repartirse el pastel político que cada vez es más pequeño.
Datos medibles
Sin duda el impacto de la pérdida de confianza en el gobierno del Estado es por el aumento alza de actos de corrupción en apenas año y medio de la administración de Díaz Mena.
Son datos medibles del Inegi, es una percepción que la corrupción en Yucatán se multiplica, lo que evidencia que no hay que rasgarse las vestiduras para reconocer que siempre existe la corrupción. Estos actos deshonestos inciden en la pérdida de confianza en el gobierno local.
Los números duros de la Encig 2025 demuestran que la percepción ciudadana ya cambió en cuanto a la corrupción y prestación de servicios.
Hasta hace unos años problemas estructurales como la pobreza, salud, educación, desempleo, seguridad e infraestructura fueron los indicadores de que el gobierno no realizaba un buen trabajo. Ahora califican de mal desempeño al gobierno estatal por mala atención de la salud pública, la corrupción y la delincuencia. Esas son causas objetivas de la pérdida de confianza en el gobierno.
“El 85% de los encuestados piensa que los partidos políticos, la policía y los legisladores son los más corruptos; es decir, para los yucatecos, los más corruptos son los poderes públicos”, destaca.
“Tenemos un nivel de desconfianza superior a Campeche y Quintana Roo. Es una situación crítica, hay un foco rojo fuertísimo sobre el desempeño del gobierno. Yucatán está en el top ten de desconfianza en el gobierno estatal por problemas en la prestación de servicios públicos y el caso más visible es la crisis del agua potable”.
Se le pregunta al doctor Ramírez Carrillo si esta desconfianza estadística hacia el gobierno estatal tendrá impactos electorales.
Sin duda, piensa que habrá un voto de castigo contra el gobierno del Estado, pero también jugará un papel importante la pérdida de liderazgos en los municipios del interior del estado durante el proceso de selección de candidatos.
Además, considera que los actuales alcaldes de Morena exigirán su reelección por la aportación de votos que llevaron al triunfo electoral a Díaz Mena. Quien no lo logre, seguramente migrará a otro partido y potencialmente votarían en contra de Morena. Pero si ese partido postula a malos candidatos, esto incrementará la desconfianza y le restará votación a Morena.
¿Funcionará a Morena la estrategia de seguir culpando a administraciones anteriores?
“Echar la culpa a otros gobiernos es saliva al aire”, considera. “En el primer año de todo gobierno evalúas y analizas y en el segundo justificas”.
“La gente ya no tiene esa memoria histórica. La gente ve un fracaso en Panchito (Torres Rivas, director de la Japay) y para ellos es el gobierno quien fracasa”.
“En el Va y Ven, después de tres años de funcionamiento y la gente sigue esperando mucho tiempo en los paraderos, te comen los mosquitos, los paraderos están oscuros, ven que al gobierno no le interesa ese servicio. No creerás que sea culpa del gobierno anterior, aunque sea cierto. Ya no funciona ese tipo de argumento en las elecciones intermedias”.
¿Este nivel de desconfianza es reflejo de que el yucateco es más crítico?
“Sí y no. Hay un nivel de participación potenciado por las redes sociales”, señala. “La convocatoria está por fuera de los partidos políticos, está en las redes sociales, en las asociaciones, en los ‘influencers’”.
“Los señalamientos de lo que pasa circula por las redes, tenemos una ciudadanía que es más movilizable políticamente porque tiene una información inmediata. Eso significa una posibilidad de respuesta ciudadana más ágil y numerosa”.
“¿Pero esta es una ciudadanía más crítica? No puedes negar que ir a un mitin, quemar un monumento, significa un acto de participación política, y se ven más estos actos que los del pasado. “Pero esto no genera más conciencia crítica. Es más inflamable, más móvil”.
“No podemos decir que es apático, existe la crítica yucateca, tiene más criterio, se entera más rápido de los problemas y externan sus molestias. Potencian mucho la participación, pero no significa mayor criterio. La movilización en las redes es más manipulable, que una participación por criterio. Puede que la gente esté más informada o mal informada, pero en cuanto a conciencia crítica no es”, concluye.
