SEATTLE (AP).— Tras salir a la calle para protestar contra la injusticia racial, Sharon Chuter no se sintió ilusionada por la cantidad de marcas que compartían “bonitos” mensajes expresando su apoyo a la comunidad negra.
Sharon, de 33 años, fundadora de Uoma Beauty, una firma de cosmética dirigida a mujeres negras, ideó un desafío en medios sociales para comprobar la sinceridad de las empresas, retando a las firmas a revelar la composición racial de sus plantillas y equipos directivos.
La campaña #PullUpOrShutUp se ha hecho viral, sumando casi 100,000 seguidores en la res social de Instagram en una semana. Chuter dijo que es un toque de atención para muchas empresas que no veían o no se tomaban suficientemente en serio los prejuicios y las formas de racismo silencioso que impiden a muchos trabajadores negros prosperar en sus entornos laborales.
“La reflexión es dolorosa”, dijo Sharon. “La verdad duele, y me pareció que las marcas no querían hacerlo”.
Cuando las protestas contra la brutalidad policial estallaron en Estados Unidos en las últimas dos semanas, The Associated Press revisó los reportes de diversidad de algunas de las empresas más grandes, que prometían solidaridad con sus empleados negros y la comunidad negra, y determinó que sus esfuerzos para reclutar, mantener y promocionar a minorías entre sus filas no alcanzaban las expectativas.
La oleada de protestas en todo el mundo respondía a la muerte de George Floyd, fallecido después de que un policía blanco de Minneapolis le apretara el cuello con la rodilla durante varios minutos, cuando Floyd estaba esposado en el piso e implorando que no podía respirar.
Microsoft ha compartido potentes declaraciones en Twitter de empleados negros describiendo cómo el racismo sistémico se cobra un precio en sus vidas. Solo el 4.4% de la plantilla global de Microsoft, incluidos sus trabajadores de almacén y tiendas, se identifica como negra, y menos del 3% de sus ejecutivos, directores y gerentes en Estados Unidos son negros, según el reporte de diversidad e inclusión de la compañía de 2019.
El director general de Microsoft, Satya Nadella abordó el tema en un correo a los empleados, indicando que la firma “debe cambiar primero” si quiere ayudar a cambiar el mundo, y que está invirtiendo en su sistema de contratación ampliando las relaciones con Universidades que históricamente han tenido una mayoría de estudiantes afroestadounidenses.
Amazon ha mostrado de forma visible el lema “Black Lives Matter” en sus plataformas y su director general, Jeff Bezos, ha compartido en Instagram correos racistas que ha recibido de consumidores molestos con que la empresa se posicione.
Pero la compañía ha sido acusada de hipocresía por las preocupantes condiciones reportadas por sus trabajadores de almacén durante la pandemia del coronavirus. Un análisis de AP determinó que más del 60% los trabajadores de almacén y reparto en la mayoría de las ciudades son personas de color. Los datos de plantilla de Amazon para 2019 indican que el 8% de sus gerentes en Estados Unidos son negros, frente al 60% de gerentes que son blancos.
Courtney Brown, de 29 años y que gestiona paquetes en un centro de Amazon en Avenel, Nueva Jersey, dijo que los mensajes de Amazon apoyando la justicia y la igualdad de oportunidades para los negros no le parecían genuinos. La mayoría de los empleados con los que trabaja son gente de color, señaló, pero los superiores son blancos.
“Como mujer negra, me parecen palabras vacías”, dijo. “No nos ayudan con nuestras luchas. Todo el mundo quiere apuntarse y sacar beneficio de nosotros”.
En Estados Unidos, los trabajadores negros suponen el 12% de la fuerza de trabajo, pero sólo ocupan el 8% de los puestos directivos, señaló la profesora Laura Morgan Roberts, de la Universidad de Virginia. El número de directores generales negros en empresas del Fortune 500 llegó a 2002 con 12. Ahora sólo hay cuatro.
En su investigación sobre las carreras de graduados de la escuela de negocios de Harvard, Roberts descubrió que los alumnos negros conseguían menos oportunidades de alto nivel, como puestos globales, que los graduados blancos con la misma titulación.
“Dicen, ‘Tenemos la cualificación, pero no conseguimos entrar en el círculo interno’”, dijo Roberts.
Estatuas
En esta lucha contra el racismo, estatuas de ciertos personajes también han sido criticadas, por ejemplo en Bélgica cuando se habla de colonialismo y racismo despiadados, pocas figuras históricas se pueden comparar con Leopoldo II, el rey que hizo del Congo su propiedad personal y puede haber sido responsable de la muerte de millones de congoleses hace más de un siglo.
En Bélgica, sin embargo, todavía hay calles y túneles que llevan su nombre. Y en las ciudades hay estatuas y bustos a pesar de que con el tiempo fueron saliendo a la luz sus atropellos.
Pero es posible que haya llegado la hora de replantear su legado.
Las protestas que se suceden en todo el mundo tras la muerte de George Floyd en Estados Unidos echan leña al fuego de un movimiento que busca que Europa asuma sus culpas por el comercio de esclavos y su pasado colonialista. Leopoldo está siendo visto como una mancha en una nación que reinó desde 1865 hasta 1909. Mucha gente quiere que se le retire de los sitios públicos.
La semana pasada, muestras esporádicas de condena a su gestión que resultaban en ocasionales actos de vandalismo dieron paso a un torrente y en media docena de ciudades fueron dañadas estatuas de Leopoldo.
En el puerto de Amberes, que recibió buena parte del caucho, los minerales y otros recursos naturales que llegaban de África, una estatua fue quemada y tuvo que ser retirada para ser reparada. No está claro si volverá al sitio que ocupaba.
“Cuando eriges una estatua es para elogiar las acciones de la persona representada. A los alemanes no les pasaría por la cabeza erigir estatuas de Hitler y disfrutarlas”, afirmó Mireille-Tsheusi Robert, presidenta de la organización Bamko-Cran, que promueve el retiro de todas las estatuas de Leopoldo. “Para nosotros, Leopoldo cometió un genocidio”.
Un caso similar ocurre en Londres, donde la estatua del exmilitar Robert Baden-Powell, fundador en 1908 del movimiento juvenil de los Boy Scouts, fue retirada temporalmente de la localidad costera inglesa de Poole Quay para prevenir ataques, en medio de las protestas antirracistas que proliferan en el Reino Unido.
El consistorio de Bournemouth, Christchurch and Poole, en el sur de Inglaterra, confirmó que quitará de momento el monumento a Baden-Powell, acusado de simpatizar con el fascismo y el nazismo, de su posición frente al puerto tras recibir “amenazas” de que podía sería derribado.
La primera edil, la liberaldemócrata Vikki Slade, señaló que, aunque es “famoso por la creación de los Scouts”, un movimiento de formación de jóvenes extendido por todo el mundo, se reconoce que “hay aspectos de la vida de Robert Baden-Powell que se consideran menos dignos de conmemoración”.
Slade apuntó que, con la medida, se quiere “minimizar el riesgo de alteraciones del orden público y comportamientos antisociales”, mientras los ciudadanos debaten “el futuro de la estatua” y si quieren ubicarla en otro contexto más explicativo.
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Lima, 11 jun (EFE).- Dina Páucar es una de las máximas exponentes del “huayno”, la música tradicional del mundo andino, pero esto no ha impedido que sea víctima del “choleo”, la omnipresente discriminación étnica, cultural y económica que sufren en Perú aquellos originarios de la sierra andina.
Con más de 30 años de carrera a sus espaldas, Páucar está acostumbrada a hacer “oídos sordos” a los mensajes de odio que recibe desde que a los once años dejara su aldea natal, en las montañas de Huánuco, para ganarse la vida en Lima, tal y como han hecho millones de sus paisanos serranos en las últimas décadas.
“Desde que llegamos a Lima, por tener la carita rosadita, o roja, golpeada por el frío intenso, porque allí estamos a 3.700 metros sobre el nivel del mar, y tenemos los rostros quemados por el frío, y por tener rasgos andinos, la gente serrana, provinciana se convierte en ‘la serranita’, la ‘chola’… La discriminación se nota”, explicó a Efe desde su vivienda limeña.
PAÍS MESTIZO Y RACISTA
Pese a que según las encuestas más del 70 % de los peruanos son de ascendencia indígena o mestiza, el “choleo” es una práctica pertinaz y sistemática que identifica a mujeres y hombres andinos como pertenecientes a un eslabón inferior en la escala social, incultos e ignorantes, sucios y solo hábiles para trabajos manuales.
En contraposición al “cholo” se encuentra el “blanco”, sujeto y objeto de privilegios. Cuanto más “blanco” es uno, más privilegios ostenta, cuanto más “cholo”, más sometido está.
“En el Perú hay mucha discriminación, y mucho racismo. Y eso que somos un país multirracial. Tenemos gente de color, chinos, japoneses, coreanos… muchas razas mezcladas, pero da pena que hasta el día de hoy se reciban insultos racistas”, acotó Páucar.
De un vistazo
El “choleo”
Dina Páucar es una de las máximas exponentes del “huayno”, la música tradicional del mundo andino, pero esto no ha impedido que sea víctima del “choleo”, la omnipresente discriminación étnica, cultural y económica que sufren en Perú los originarios de la sierra andina.
Testimonio
Con más de 30 años de carrera a sus espaldas, Páucar está acostumbrada a hacer “oídos sordos” a los mensajes de odio que recibe desde que a los once años dejara su aldea natal, en las montañas de Huánuco, para ganarse la vida en Lima, tal y como han hecho millones de sus paisanos serranos en las últimas décadas. “Desde que llegamos a Lima, por tener la carita rosadita, o roja, golpeada por el frío intenso porque allí estamos a 3,700 metros sobre el nivel del mar, y tenemos los rostros quemados por el frío, y por tener rasgos andinos, la gente provinciana se convierte en ‘la serranita’, la ‘chola’… La discriminación se nota”, explicó desde su vivienda limeña.
