Carmen Cervera posa ante el cuadro de Paul Gaugin “Mata Mua”

MADRID (EFE).— “Mata Mua”, una de las más bellas obras de Paul Gauguin de su etapa de Tahití, se convirtió en el protagonista inesperado de las desavenencias entre la baronesa Carmen Thyssen y el gobierno español, con el que lleva unas dos décadas tratando de alcanzar un acuerdo para su colección.

La obra desapareció del Museo Thyssen Bornemisza de Madrid en abril pasado, cuando el museo se encontraba cerrado por la crisis del coronavirus. Carmen Thyssen se llevó en los últimos meses otros tres cuadros: “Martha Mckeen de Wellfleet” (1944), de Hopper; “El puente de Charing Cross” (1899), de Monet, y “Caballos de carreras en un paisaje (1894) de Degas.

Todas las obras son de un gran valor, pero “Mata Mua” (traducido como “Erase una vez”), es el más excepcional de todos, y su posible venta en una subasta alcanzaría una cifra récord.

“Es completamente excepcional encontrar piezas de Gauguin de ese calibre, del periodo de Tahití, por eso es particularmente valioso”, explica Javier Arnaldo Alcubilla, conservador y jefe de investigación del Thyssen entre 2001 y 2011 y catedrático de Historia del Arte en la Universidad Complutense de Madrid.

Aunque la baronesa asegura que no pretende venderlo y solo lo quiere para prestarlo a una exposición en Europa, la salida de España generó un gran revuelo.

La colección de Carmen Cervera, la baronesa Thyssen, conocida popularmente como “Tita”, no tiene nada que ver con la que su marido vendió a España en los 90 y que pertenece al museo madrileño. La suya está expuesta desde 2004 en la misma pinacoteca pero sigue siendo de su propiedad, la cedió gratuitamente hasta alcanzar un acuerdo y el Estado español se hace cargo de los seguros y su mantenimiento .

Una decena de ministros y gobiernos de todo signo trataron de alcanzar un acuerdo sin éxito. La baronesa está dispuesta a aceptar un alquiler pero quiere prestar o vender sus cuadros cuando quiera y acordar otra serie de beneficios fiscales.

Las negociaciones parecían haber llegado en diciembre pasado y una vez más, a buen puerto, con el anterior ministro de Cultura, José Guirao. El acuerdo era: 7 millones de euros por el alquiler de la colección durante 15 años y la baronesa podía llevarse el Degas, el Monet y el Hopper, pero no el “Mata Mua” de Gauguin.

La baronesa se llevó aún así el cuadro en abril, dos meses después de que llegara un nuevo ministro: “Deduzco que este movimiento lo ha hecho para conseguir mejores condiciones que las acordadas a finales de diciembre”, aseguró ayer Guirao en una carta en el diario El País.

La relación entre el gobierno y la baronesa Thyssen siempre está salpicada de desavenencias y cruce de acusaciones en los medios. En estas dos décadas la baronesa vendió algunas de sus obras, como “La esclusa” de John Constable en 2012, también rodeado de polémica, y abrió otros museos, en Málaga y en Andorra, lo que ha fragmentado la colección.

“Son pérdidas muy importantes, la colección se ha ido descabezando, no está retirando obras secundarias, sino más bien lo contrario”, explica Arnaldo Alcubilla, que ve con “consternación” cómo la colección, que es importante pero también “muy desigual”, está perdiendo en este proceso parte de su valor.

Cuando la baronesa vendió el Constable, la cineasta Angeles González Sinde era ministra. Parecía que había conseguido alcanzar un acuerdo y también frenar la salida de la obra, pero en el último momento Carmen Thyssen se echó para atrás y la vendió en una subasta.

“Esta es su práctica habitual, según parece”, dijo Sinde, que recuerda con amargura ese episodio y le parece injusto la atención que los medios prestan a la baronesa y a la “especie de chantaje” que ejerce. Su comportamiento no lo ha visto en ningún otro coleccionista español o extramjero.

“Jamas he visto un comportamiento así. Su comportamiento no es ejemplar, lo siento”, dijo.

El actual ministro de Cultura español, José Manuel Rodríguez Uribes, dijo que el gobierno está dispuesto a seguir negociando con la baronesa pero que tendrá que hacerlo con el objetivo de llegar a un “acuerdo económico y razonable en un contexto de crisis”.

El sector cultural español, como el mundial, ha sido uno de los más afectados por la pandemia y la baronesa, tiene que “tener en cuenta la nueva realidad”, mucho más “difícil y compleja”.

La colección de la baronesa está formada por unas 400 obras con otros cuadros destacados como “Los Segadores” de Picasso o “Portuguesa” de Robert Delaunay, también varios conjuntos, como el de vistas venecianas, el de impresionistas franceses y el de expresionismo alemán. Ella valora su colección en unos mil millones de euros.

El precio habrá bajado, ya que entre ellos ya no está la preciosa escena de Gaugin. La baronesa juega al despiste y aunque asegura que su objetivo no es vender “Mata Mua” ni ninguno de los otros cuadros, también asegura que a lo mejor vende “alguno” y condiciona el regreso del Gauguin a la marcha de las negociaciones con España.

Además de una gran pérdida para el patrimonio español, la pérdida del “Mata Mua” añade presión a las conversaciones para llegar a un acuerdo, que ambas partes, por lo menos en público, asegura que siguen en marcha.

La nueva prórroga del préstamo de su colección (la número 16) se cumple en septiembre de este año. Solo el tiempo dirá si “Mata Mua” vuelve después de que ambas partes alcancen un acuerdo o las negociaciones cobran un giro inesperado.

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