La función primordial del cine es el entretenimiento. Sin embargo, para nadie es un secreto que ejerce una enorme influencia en nosotros.
Las películas nos despiertan sensaciones y emociones -nos alegran, hacen sufrir, entristecen, aterran-, algo que, sin que lo hagamos consciente, puede condicionar nuestra forma de ser y de reaccionar ante diversas circunstancias en la vida cotidiana.
Esta influencia del cine sobre la conducta, las creencias y la formación o modificación de la personalidad ha sido confirmada por investigaciones científicas, las cuales prueban que el Séptimo Arte posee la capacidad de repercutir sobre la formación de conocimiento, la integración de ideas, los valores personales, las costumbres y la creación de modelos de referencia.
Esto es, el cine puede ser un instrumento de terapia y aprendizaje. De ahí que psicólogos, psicoterapeutas y especialistas en coaching hayan desarrollado en colaboración con expertos en cine la “filmoterapia”, una herramienta basada en películas y series de televisión aplicable en el asesoramiento colectivo, empresarial e individual.
Psicología positiva
Como comentamos la semana pasada al hablar de la psicología positiva, el estadounidense Martin Seligman comenzó a trabajar en 1998 en un catálogo de virtudes y fortalezas con el objetivo de hacer una clasificación opuesta al Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM), utilizado por médicos, psiquiatras y psicólogos para diagnosticar a un enfermo mental.
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Para Seligman, uno de los fundadores de la corriente denominada psicología positiva, más que aliviar el malestar de quienes sufren psíquicamente, hay que enfocarse en el estudio de los aspectos positivos de las personas, como la creatividad, la inteligencia emocional, la sabiduría, la felicidad, etc., para ayudarlas a que se sientan bien.
Una actitud positiva, sostenía, aumenta los recursos intelectuales, físicos y sociales de las personas, para que puedan responder de la mejor manera cuando se presentan situaciones inesperadas o difíciles.
Mayor capacidad de afrontar situaciones difíciles
Una persona que tiene desarrollada una actitud positiva logra ser más resiliente y promueve a través de las emociones positivas la capacidad en afrontar, de forma autónoma y efectiva, situaciones que provocan estrés o cualquier daño psicopatológico en personas con una actitud pesimista
Tras muchos años de estudio, Seligman logró clasificar seis virtudes que engloban 24 fortalezas psicológicas universales que mejoran nuestro rendimiento, aumentan nuestra felicidad o nos hacen más fuertes ante las circunstancias de la vida.
Y aquí es donde entra el cine. Aprovechando el fuerte impacto que puede generar en nuestras vidas -en muchas ocasiones actuamos de la misma manera en que lo hace nuestro personaje favorito e, incluso, utilizamos sus frases sin ser conscientes de ello- psicólogos y terapeutas sugieren usar ciertas películas para reforzar emociones, comportamientos positivos y valores.
Lista de películas sugeridas
El sitio web “Filmoterapia” (https://jaimeburque.com/blog/24-fortalezas-psicologicas/) presenta una extensa lista de cintas inolvidables cuyas historias y personajes demuestran de manera indiscutible los beneficios de las seis virtudes y 24 fortalezas psicológicas que están presentes en todas las culturas y en todos los pueblos del mundo y que según Seligman nos llevan a una vida plena. Esta es la lista, con algunas de las sugerencias de la página electrónica:
I. SABIDURIA. Es una virtud cognitiva que conlleva buscar, disfrutar y compartir el conocimiento con otros. Sus virtudes son creatividad, curiosidad, pasión por aprender y mentalidad abierta.
Cintas sugeridas:
a) “La Sociedad de los Poetas Muertos”. Representa muchas de las fortalezas de la sabiduría: mente abierta, amor por aprender, curiosidad o creatividad.

Es un filme de 1989 dirigido por Peter Weir que se ha convertido en una película de culto.
La historia está inspirada en un profesor de literatura llamado Samuel Pickering, quien le dio clases al guionista Tom Schulman cuando estudiaba en la academia Montgomery Bell de Tennessee. Fue a partir de él que Schulman concibió al personaje del profesor John Keating, interpretado por Robin Williams.
b) “Ratatouille”. Es un grandísimo ejemplo del poder de la curiosidad y cómo influye en nuestras vidas.
La cinta animada de 2007, ganadora del premio Oscar, narra la historia de Remy, una rata que sueña con convertirse en chef, razón por la cual se alía con Alfredo Lingüini, hijo de un prestigioso chef de París.
La lucha por nuestras metas
II. CORAJE. Es una virtud enfocada en conseguir nuestras metas frente a la oposición, interna o externa. Engloba a la valentía, la persistencia, la integridad y la vitalidad.
Las películas propuestas son:
a) “Matar un ruiseñor”. Esta inspiradora cinta de 1962 ofrece uno de los personajes “más filmoterapéuticos” de la historia del cine, Atticus Finch (encarnado por Gregory Peck), un padre que nos conmueve y nos inspira por su integridad, su valentía, su humanidad y su lucha por la justicia.

Es una obra maestra que nos ayuda a reflexionar sobre los prejuicios e injusticias del ser humano. Está basada en la novela del mismo nombre de la escritora estadounidense Harper Lee, galardonada con el Premio Pulitzer.
b) “La leyenda del indomable”. Filme de 1977. Su protagonista es Luke (Paul Newman), un hombre que es enviado a la penitenciaría por haber arrancado unos parquímetros en una noche de borrachera.
Luke es un buen ejemplo de vitalidad y persistencia, dos fortalezas psicológicas que nos ayudan a confrontar situaciones complicadas en nuestra vida, aunque reúne también otra serie de fortalezas que no deben ser menospreciadas, como creatividad, carisma social, perdón, compasión o valentía, que explican el gran atractivo del personaje.
Relaciones con la sociedad
III. HUMANIDAD. Seligman señala que las fortalezas “humanas” envuelven la creación de relaciones, particularmente la amistad. Incluye tres virtudes: amor en cualquiera de sus formas, generosidad e inteligencia social.
Nos proponen ver:
a) “Amélie”. Comedia romántica francesa de 2001, cuenta la historia de la joven camarera Amélie Poulain, quien a los veintidós años descubre repentinamente su objetivo en la vida: arreglar la vida de los demás.
A partir de entonces, inventa toda clase de estrategias para tratar de solucionar los problemas de las personas que la rodean.
“Amélie” es un gran referente dentro de la ”filmoterapia” por varias razones: genera emociones positivas, ya que es una fábula amable y original que consigue subir nuestro ánimo; nos despierta con facilidad empatía con sus personajes, y es una historia sobre la amistad y los vínculos emocionales, sobre un amor diferente con final feliz que emocionalmente nos recarga las baterías.
Ejemplo perfecto de esta virtud
b) “La lista de Schindler”. Este clásico indiscutible de 1993 es un ejemplo perfecto sobre la virtud de la humanidad.

Dirigida por Steven Spielberg y protagonizada por Lian Neesen, relata cómo el empresario alemán Oskar Schindler salvó de morir en el Holocausto a más de 1,000 judíos polacos durante la Segunda Guerra Mundial.
El filme, ganador de cuatro premios de la Academia, es considerado uno de los relatos más sobrecogedores de uno de los pasajes más oscuros de la historia de la humanidad.
IV. JUSTICIA. La psicología positiva señala que el fin de la justicia es determinar de forma objetiva los derechos y responsabilidades éticas y morales hacia los demás. Comprende tres virtudes: equidad, civismo, liderazgo.
Las sugerencias son:
a) “Serpico”. Película de 1973 dirigida por Sidney Lumet y estelarizada por Al Pacino.
Se basa en la vida de Francesco Vincent Serpico, un oficial de la Policía de Nueva York que en 1971 se convirtió en el primer agente en declarar como testigo en un juicio contra la corrupción policial.
Serpico encarna las virtudes del civismo y la responsabilidad ética. Es un sirviente de la ley cuyo código moral le acarrea muchos problemas.
b) “Gandhi”. Existen cientos de películas que ilustran la fortaleza del liderazgo, señala el sitio web, como “Gladiador” (2000), “Doce hombres sin piedad (1949)”, “Corazón valiente” (1995) o “Lawrence de Arabia” (1962), pero entre todas destaca “Gandhi” (1982), un extraordinario filme sobre un extraordinario hombre y un excelente ejemplo de la fortaleza del liderazgo.
Ben Kingsley es Mahatma Gandhi en una inolvidable película dirigida por Richard Attenborough y ganadora de ocho premios Oscar, entre ellos mejor película, director y actor principal.
Actitud prudente y autocontrol
V. TEMPLANZA. Virtud que se refiere a una moderación juiciosa y se compone de cuatro fortalezas que nos protegen de los excesos: capacidad de perdonar, modestia, prudencia y autocontrol.
Recomendaciones:
a) “Una historia sencilla”. La película de 1999, la más humana y más sensible de David Lynch según los expertos, ofrece lecciones sobre el perdón, la dignidad y la sencillez.

Alvin Straight (Richard Farnsworth) es un hombre viudo de 73 años que vive con una hija discapacitada (Sissy Spacek). Tiene muchos achaques: un enfisema, problemas de visión, de cadera y acaba de sufrir un brusco desmayo.
Cuando aún está convaleciente y necesita muletas para moverse, recibe la noticia de que su hermano mayor, con quien no se habla desde hace más de 10 años, está muy grave.
A pesar de su estado, Alvin entiende que es hora, quizás la última, de visitarlo y decide recorrer los 500 km que los separan para ir a verlo. Como no tiene dinero, lo hace en el único medio de transporte que tiene a su alcance: una cortadora de césped.
Enseña sobre el perdón
La cinta nos muestra el viaje espiritual y ante todo moral de un hombre que deja atrás las tensiones con un miembro de su familia a fin de darle un último adiós, reconciliarse con él y reconciliarse consigo mismo.
Atrás quedan el orgullo y los errores del pasado. El perdón, aprendemos con la cinta, es un viaje interior hacia la liberación.
b) “Invictus”. La adaptación del libro “Playing the enemy” de John Carlin es un recorrido por las cuatro fortalezas psicológicas englobadas en la templanza: capacidad de perdonar, modestia, prudencia y autocontrol.
En 1990, tras ser puesto en libertad, Nelson Mandela (Morgan Freeman) llega a la Presidencia de Sudáfrica y decreta la abolición del “Apartheid”.
Su objetivo era llevar a cabo una política de reconciliación entre la mayoría negra y la minoría blanca. La celebración en su país de la Copa Mundial de Rugby fue el instrumento utilizado por el líder negro para construir la unidad nacional.
Propósito en la vida
VI. TRASCENDENCIA. Ocurre cuando nos movemos más allá de nuestra experiencia humana o comprensión vital. Las fortalezas que acompañan a esta virtud -apreciación de la belleza y la excelencia, gratitud, esperanza, sentido del humor y espiritualidad- nos ayudan a conectar con lo que nos rodea y proveernos de un sentido más profundo de significado y propósito en la vida.
Sugerencia:
a) “Sueños de fuga”. Película maravillosa sobre la esperanza y la fuerza necesaria para luchar y seguir hacia adelante.

Dirigida por Frank Darabont, protagonizada por Tim Robbins y Morgan Freeman y basada en una novela corta de Stephen King, la cinta de 1994 ofrece una mirada optimista de la vida, contando la historia de dos amigos en una prisión.
El personaje de Andy Dufresnee (Robbins) es uno de los mayores ejemplos de optimismo. Su frase “El miedo te mantiene prisionero, la esperanza te da la libertad” se ha convertido en un gran símbolo de la fortaleza psicológica del optimismo y la esperanza, que nos permiten luchar contra las dificultades de la vida, lograr nuestras metas y ser más eficientes en lo que hacemos.
Una historia de gratitud
b) “Los Miserables”. Si hay un relato épico donde la gratitud sea el motor que pone en marcha la historia, ese es “Los Miserables”.
Tanto las múltiples versiones cinematográficas –aquí sugerimos ver la serie francesa del año 2000 con Gerard Depardieu y John Malkovich- como la novela de Víctor Hugo toman como punto de partida un acto de agradecimiento: el de Jean Valjean hacia el sacerdote que le ama más allá de sus defectos.
Vale recordar: cuando Valjean, condenado por haber robado una hogaza de pan, escapa de prisión es acogido por un obispo, a quien le roba unos candelabros de plata.
Capturado por la policía, es llevado ante el sacerdote, quien no sólo no lo acusa, sino que asegura que él le regaló los objetos y que incluso se olvidó de llevarse otros.
El amor incondicional de este hombre de Dios atraviesa a Valjean, que -en agradecimiento- transformará su vida y pondrá en marcha los acontecimientos de la historia.
