Un “árbol de las direcciones” (Eucalyptus melliodora)

Ignoran el sentir aborigen al talar centenaria especie

SÍDNEY (EFE).— La tala de árboles de importancia espiritual y cultural para un pueblo aborigen de Australia, con el fin de construir una carretera a 200 kilómetros al noroeste de Melbourne, motiva protestas por las que se ha detenido a activistas que luchan por preservarlos.

La polémica se ahondó con la destrucción del “árbol de las direcciones”, un Eucalyptus melliodora (boj amarillo) de 350 años que tiene relevancia para las mujeres de la etnia djab wurrung, que suelen mezclar las placentas de los recién nacidos con las semillas de la especie.

Mediante esta práctica cultural, los aborígenes, cuya vida está muy ligada a la naturaleza, crean un nexo entre los recién nacidos y sus antepasados y les proporcionan un lugar al que pueden acudir para orientarse en el transcurso de sus vidas.

“No puedo expresar cuánto me duele en el corazón. Es un pedazo de nosotros, es cómo nos conectamos y cómo sobrevivimos. Mis matriarcas djab wurrung están devastadas”, escribió en Facebook la senadora Lidia Thorpe, del Partido Verde.

Protestas

La funcionaria publicó vídeos de las protestas en medio del temor de que se derriben otros árboles sagrados para el pueblo originario mientras se buscan las vías legales para protegerlos, de acuerdo con el Tribunal Supremo de Victoria.

La policía del estado de Victoria confirmó la remoción de manifestantes de las áreas donde se construye la carretera de 112 millones de dólares entre las localidades de Buangor y Ararat.

“Tenemos a algunas personas protegiendo a los árboles ‘abuelo’ y ‘abuela’”, afirma una manifestante en un vídeo publicado por el grupo Whistleblowers, Activists and Communities Alliance, en el que la gente grita: “¡Siempre fue, siempre es y siempre será tierras aborígenes!”.

“¿Cómo podemos celebrar el relajamiento de las restricciones cuando un árbol culturalmente sagrado ha sido destruido?”, pregunta en Twitter el Servicio Nacional Legal para Aborígenes e Isleños del Estrecho de Torres en alusión al desconfinamiento de Melbourne.

Thomas Parkes, residente en las tierras de los djab wurrung, lamenta que “en 180 años no ha cambiado mucho, la política de la ‘Australia blanca’ es reforzada por Daniel Andrews (jefe de gobierno de Victoria)”, en referencia al maltrato de los pueblos originarios tras la colonización británica.

Los incidentes en tierras djab wurrung se dan más de cuatro meses después de que la minera Río Tinto volara dos cuevas aborígenes de 46,000 años de antigüedad para expandir sus operaciones de extracción de hierro en la región de Pilbara, en el noroeste australiano.

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