PARÍS (EFE).— Al diseñador británico Jonathan Anderson, la mano que da forma a las prendas de la marca española Loewe, solo le hicieron falta unos meses para adaptarse al formato virtual impuesto por la pandemia, como demostró ayer en su colección para hombre, cargada de conceptualismo y libre de tapujos.
Anderson reveló su línea de hombre para el otoño-invierno 2021/2022 dentro del calendario de la Semana de la Moda de París.
“Creo que hay mucho que podemos aprender de esta etapa, sobre todo el diálogo. En la moda nos faltaba conversación, una conversación real y creativa sobre las creaciones”, dijo Anderson a la prensa en un encuentro por Zoom.
En el vídeo que sirvió para mostrar la línea, distribuido en redes y la página web de la Federación de Alta Costura y Moda, los modelos aparecen en una escalera de emergencias mientras Anderson narra la inspiración.
“Quiero volver a las pasarelas pero las restricciones son buenas para la creatividad. A mí me gusta hablar con la gente, soy un comunicador y creo que es bueno para mis compradores y la prensa poder conocerme mejor. Antes todo iba sobre la primera fila del desfile, ahora no hay eso, ni celebridades”, destaca el diseñador.
El creador rindió homenaje al artista Joe Brainard, cuyo trabajo de collages y diseños para libros plasmó en estampados y jacquards que decoraron prendas y accesorios.
Las subculturas más icónicas de los últimos 50 años se mezclan en las prendas con jerséis de rayas inspirados del movimiento “grunge”, zapatos “wallabee” de la cultura rave y sus inmensos pantalones, el abrigo de piel lanuda de los hippies o los pantalones de cuero, decorados con un sinfín de cinturones, del universo punk.
Todo ello reordenado con respecto a los códigos de la casa española, propiedad del conglomerado LVMH, que prima la artesanía y los materiales naturales.
Inspiración
Sobre la inspiración de esta cultura subversiva que impregna la colección, Anderson explicó que “no se trata de nostalgia sino de aprender” del pasado y ser curiosos.
“Creo que cuando miro esa época veo una ansiedad por reclamar la individualidad. Lo que me gusta de estos momentos de la historia es que transformaron la rabia y los problemas en creatividad, en cosas que conocemos hoy y siento que hay mucho que aprender de los artistas” de esa época, añadió el director creativo de Loewe.
El abrigo de cachemir camel, icono del armario femenino, se convierte en una estructurada falda-bermuda hasta la tibia, la gabardina se recupera en una silueta más angulosa, marcada en los hombros y fluida en su caída, y los cardigans se combinan con pantalones a juego, tipo “culottes”. Los estampados de Brainard dan vida a la colección, en colores vibrantes pero donde primaron los grandes clásicos: azul marino, beige y negro.
Llamaron la atención una serie de camisetas y jerséis que iban triplicados: una camisa llevaba cosida otras dos en la parte delantera, como si se multiplicaran, un homenaje también a los ensamblajes pictóricos del artista neoyorquino.
“Tenemos también este pantalón con forma triangular que cuando lo abres son como dos rectángulos. Me gusta la idea de un pantalón que se convierte en una pieza de espectáculo”, narra Anderson en el vídeo, considerado como uno de los mejores diseñadores de su generación y sin duda uno de los pocos que se siente cómodo explicando sus conceptos.
En los accesorios, Anderson recupera el fondo de armario, como los botines tipo “Chelsea” y zapatos acordonados en ante, y los bolsos se rejuvenecen con los “collages” de Brainard, como un riñonera con la obra “Pansies” trabajado con la técnica de marquetería en piel.
Pasarela Más detalles
Para la presentación, Loewe editó un libro de tapa dura y 200 pag. dedicado a Brainard
Eye/Loewe/Nature
Anderson mostró además parte de su colección Eye/Loewe/Nature, centrada en los estampados “patchwork“, en el reciclaje y en jugar con la mezcla de estilos como el deportivo, el militar o lo “vintage”.
