La escritora Margo Glantz reveló en 2017 que le gustaría ganar el Premio de Literatura en Lengua Castellana "Miguel de Cervantes"

Sara Poot Herrera (*)

A Margo Glantz en su cumpleaños y por los cuarenta años de Las genealogías

¿Qué decimos cuando decimos Margo Glantz? Que es un mar de historias literarias: de doña Marina a Mario Bellatin, pasando por Sor Juana; los bandidos de Río Frío; los soldaditos de Campobello; la generación de medio siglo; sus ahijados los onderos; la magia de Sergio Pitol; sus lecturas contemporáneas; sus ensayos de todos los tiempos y lugares; sus traducciones; sus novelas. Margo escribe, Margo lee, Margo viaja, Margo está en casa, casa barroca, mexicana, coyoacana, casa desde donde hace meses mira desde su ventana y suspira. “¡No lloro, nomás me acuerdo!”, dijo un día, y otro día escribió Yo también me acuerdo (2014).

¿Qué nos inspira de lo que inspira a Margo Glantz?

Que sabe y goza la música clásica, que conoce a los pintores de todos los siglos, que su cultura es universal y vive cada día: va al cine, al teatro, está a la moda, viaja, la vemos en las fiestas (y vamos a las suyas), contesta mensajes, el teléfono, camina, va, viene, es independiente. Eso hacía hasta fines de febrero de 2020, uno de sus grandes años de festejos. Días después, y mirando por la ventana, siguió con sus mil y un twits y empezó a grabar uno y mil zooms. ¿Solamente? Sus más recientes libros son muestra de algo distinto. Con el dedo en los lomos de sus títulos pasamos al corte de sus hojas: de Las mil y una calorías (1978) a Cuerpo contra cuerpo (2020). Del cuerpo de sus letras a los títulos impresos en el lomo de un librero que dobla las dos esquinas donde vive.

¿Qué aprendemos de lo que nos enseña Margo Glantz?

Que sus lecciones tienen cientos de seguidores, miles de exestudiantes, ¡ah, la maestra tan reconocida, ah, la académica! La persona de Margo Glantz es un abanico de colores, de tonalidades distintas: profesora, investigadora, fundadora de proyectos, escritora, entre otras “oras”, horas, meses y años de su vida. ¿Su secreto? Empieza en sus “genealogías”. Es lo que ahora celebramos: el año de la publicación de Las genealogías de Margo Glantz: 1981. El mismo año de Intervención y pretexto. Ensayos sobre literatura mexicana. Diez años antes, Onda y escritura, jóvenes de 20 a 33 (1971). Ya con el milenio, Zona de derrumbe (2001) y la reedición ese año de La Malinche, sus padres y sus hijos (de 1994), libro que convoca a otras voces. Entre ellas, las de la propia Margo, recogidas en Materia incandescente, que cierra el año 2020, y el libro que, sobre su obra, edita el Taller de Teoría y Crítica Literaria Diana Morán. En este puente que va del 20 al 21, estamos a punto de celebrar los cuarenta años de Las genealogías, germen de los mil y un fragmentos de la genealogía literaria –ensayística, de crítica y de ficción– de Margo Glantz. Sus publicaciones son estaciones de lectura.

¿Qué leemos de lo que escribe Margo Glantz?

Digamos que todo, y nos emocionamos al pensar que el año pasado –2020– la Asociación Nacional del Libro escogió como ejemplar conmemorativo Las genealogías de Margo Glantz. Qué mejor manera de celebrar el Día Nacional del Libro. El 12 de noviembre de 2020 festejamos a Sor Juana y la impresión de 20,000 ejemplares de este título de 1981. Los fragmentos de Las genealogías podrían estar labrados en las calles y las esquinas del centro de la Ciudad de México. Es el libro piedra de fundación, lengua secular, una guía de la historia, la geografía de una familia, de una cultura, de la capital mexicana. Las genealogías de hace cuarenta años (1981-2021) son testimonio de las manos de una escritora a quien el 28 de enero de 2021 le dedicamos este título “Margo Glantz, number one”. ¡Gracias por el corazón de tus manuscritos, hechos con una de las lenguas de México!

Doctora en Literatura Hispánica y catedrática de la Universidad de California en Santa Bárbara

 

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