José Carlos Palacios Sommelier
Este domingo celebraremos el Día del Amor y la Amistad manteniendo muestra sana distancia. La premisa es que ese cariño que tenemos para la persona que más amamos, se convierta en vino.
Según la historia que conocemos, Valentín era un fraile que casaba a las parejas en secreto, ya que el cristianismo estaba prohibido en aquel entonces, y eso lo convierte en el santo de los enamorados o de esas amistades que puedan convertirse en algo más.
En el Día de San Valentín todos salen a buscar qué regalar y a veces no es fácil, es entonces cuando el vino se convierte en una muy buena opción para disfrutar a ese ser querido.
Vamos por partes. Lo primero es saber cuál es el gusto que tiene su pareja a la hora de la comida o la bebida.
Es importante tener en cuenta lo siguiente: edad, si es fumador o no, si come demasiado picante, si come comidas bien condimentadas, etcétera, porque eso nos va dar un margen mínimo de error a la hora de escoger un buen vino.
Por ejemplo, si nuestra pareja tiene de 45 a 60 años, fuma y come comidas aderezadas, seguramente los vinos españoles tipo Rioja, con buen cuerpo, mucha estructura y buena carga tánica, son los ideales; sin embargo, una persona del mismo rango de edad, pero que no fuma y come poca comida aderezada o con poca cantidad de grasa, un syrah o un malbec sería el idóneo.
Si desea ir a un buen restaurante, le sugiero que, si aún no conoce bien el gusto de su pareja, pida vinos por copeo. Una buena copa de vino rosado estimula el apetito y tiene un cierto toque de sutileza a la hora de la cena, es como un llamado de atención para comenzar románticamente la noche.
Cena romántica
Si el regalo será para compartir, recomiendo que, aprovechando la pandemia, entre los dos preparen una buena cena en casa, empezando con una tabla de quesos y carnes frías, acompañados de un vino espumoso suave, puede ser un asti o un vino de tipo lambrusco (semidulce), y entre platica y platica, hay varias opciones: una pasta con camarones, un pescado al horno con finas hierbas y papas cambray a la crema; un pollo estilo marsala, aderezado con el mismo vino que están tomando, que en este caso podría ser un merlot o un carmenere, o un filete de res tierno, con papas al horno y cebollitas perfumadas en brandy. Unas fresas con chocolate derretido con un buen vino cava espumoso español, será el broche de oro de una de las noches más memorables del año.
Otra muy buena opción es llevarle a ese amigo o amiga de toda la vida una buena botella para que celebre este Día del Amor y la Amistad.
Mientras me dispongo a planear lo que vamos a cocinar el 14 de febrero, destapo un buen vino espumoso y lo comparto en una charla amena con mi esposa.
