Dos formatos que convivirán por muy largo tiempo
Música, teatro, danza, artes visuales, cine, circo y en general todas las artes e interdisciplinas artísticas han encontrado en los eventos en línea una forma de sobrevivir en medio de la contingencia sanitaria que ha restringido y/o limitado los eventos presenciales.
Estas alternativas de presentaciones artísticas son nuevas para la mayoría de los creadores que, antes de la pandemia, no habían pensado en hacer uso de la tecnología para presentar sus eventos de manera digital, ya sea pregrabados o en vivo, y por supuesto, tampoco habían pensado en hacer un espectáculo de difusión híbrida, es decir presencial, con el poco aforo permitido en la salas y teatros, y a la vez transmitirlo en línea.
Ahora parece ser algo común, y en muchos casos la única alternativa de sobrevivencia para grupos artísticos y creadores que, como otros sectores, se han visto severamente afectados por la contingencia sanitaria.
Hoy día se puede disfrutar de casi cualquier espectáculo desde cualquier dispositivo electrónico, no sólo de artistas de Yucatán, sino de todo el país y el mundo.
La actividad artística se abrió de esta manera a la globalización, se hizo más accesible al mundo, pues cualquiera se puede conectar y ver un espectáculo, conferencia, presentación de libros, obras de teatro, conciertos, piezas de danza y hasta recorrer una exposición de manera virtual.
¿Será que este tipo de transmisiones llegaron para quedarse? ¿Qué pasará cuando los eventos presenciales se permitan de nuevo de manera masiva? ¿El futuro son las presentaciones híbridas? ¿Qué tipo de espectáculos se favorecen con las transmisiones en línea y cuáles no? Estas son algunas de las preguntas que hicimos a artistas de Yucatán.
El músico Manuel Rubio apunta que ahora es mucho más común poderse expresar por medio de transmisiones en línea.
“Creo que ya se venía dando, pero ahora con el Covid ha surgido este boom y muchos artistas lo utilizamos. Sí, un espectáculo en vivo es mucho más emocionante, es una vivencia del espectador, así como del intérprete, cosas que no se dan tanto en video”.
Considera que las presentaciones híbridas se han venido dando también con anterioridad, “es mucho más cómodo quedarse en casa y no salir, pero yo opto porque el evento en vivo es mucho más emocionante, es un ritual el prepararse para salir y darse un tiempo para tener la experiencia en vivo y en directo con el artista”.
Músicos en desventaja
El guitarrista clásico señala que las transmisiones musicales en línea sufren con el sonido. Nunca se escuchará igual a un intérprete, por lo que los músicos tienen cierta desventaja en línea.
En su caso, precisa que el año pasado realizó 20 proyectos en línea y cuatro híbridos. Este año está preparando 10 videos para set transmitidos en línea y ya presentó tres híbridos.
Expresa que en su caso la experiencia ha sido muy interesante, pero desgastante. “El grabar desde casa y preparar todo es mucho más trabajo, porque he tenido que aprender a grabar y editar tanto audio como video. Ahora paso más tiempo haciendo esto que estudiando mi instrumento. En los recitales en vivo te enfocabas en la presentación pública y listo”.
Por practicidad, prefiere los recitales en vivo aún con la desventaja de un público minoritario, pero lo que se puede lograr en difusión en la web, es tener un público amplio e indefinido, “Internet es de gran ayuda”.
La actriz Silvia Káter considera que las transmisiones vía streaming seguramente llegaron para quedarse. “Aunque existían y se llevaban al cabo antes de la pandemia, sin duda esta situación nos ha orillado a usarlas de manera mucho más constante y casi como única opción, por el necesario confinamiento. A partir de este requerimiento se han encontrado múltiples variantes, se han desarrollado técnicas, estilos, formas nuevas de realizar las transmisiones que abren posibilidades no solo hoy, sino para el futuro”.
Espera que no se afecten los espectáculos al volver a la normalidad, aunque “creo que va a pasar bastante tiempo para recuperar la libertad de movimiento y de ‘sana cercanía’, y nos dará mucho trabajo volver a los convivios escénicos relajados y libres de temor. Sin embargo, creo que las transmisiones vía internet serán un complemento, no un obstáculo”.
“El futuro creo que incluirá todos los nuevos lenguajes. La tecnología, desde tiempos muy antiguos, ha podido enriquecer a las artes escénicas (hablando de arquitectura/adecuaciones visuales y acústicas; mecánica, a través de herramientas y aparatos; electricidad, electrónica, robótica…)”.
Con las transmisiones en línea piensa que el punto más positivo es la eliminación del obstáculo de la localización geográfica. Toda persona que tenga acceso a internet puede disfrutar de espectáculos en línea, aunque esté a muchísimos kilómetros de distancia o si, por cualquier razón, se le dificulta trasladarse para asistir.
“Pero estoy convencida de que la presencia física, la cercanía de artistas escénicos/as y espectadores/as, es insustituible. El teatro tiene dos columnas sobre las que se construye: el aquí (espacio compartido) y el ahora (tiempo simultáneo)… Por más que las cámaras y las pantallas son medios extraordinarios que nos permiten seguir comunicándonos, creando, trabajando, el convivio alrededor del ‘fuego escénico’ es incomparable y deseable”.
Los cursos y talleres interactivos que se pueden tomar gracias a internet, en plataformas tipo Zoom, son ventajas dignas de mención, considera. “Desde abril de 2020 hasta este momento he sido testigo de innumerables espectáculos, gran variedad de formas, muchos con propuestas realmente novedosas e interesantes que rompen moldes o cánones tradicionales”.
Comparte que desde el inicio de la pandemia ha presentado solo tres funciones presenciales: dos de “Don Quijote, Historias Andantes” en Campeche, donde estaban en semáforo verde, y una de “Nada humano nos es ajeno”, en la plaza principal de Sotuta, al aire libre. “Ambas fueron hermosas, emotivas experiencias en estos tiempos inusuales”.
En línea ya participó en varios espectáculos pregrabados de las dos obras ya citadas más “El Siglo de las Mujeres”, “Tangos hogareños”, “La fe en mis sueños” y “Las dos alegres consuegras”, esta última con Susana Alexander. También participó en dos espectáculos que se transmitieron en vivo, “lo cual me complace especialmente, porque se comparte el tiempo, que, como mencioné, es uno de los dos elementos en los que se basa el teatro”. Esas obras fueron “Tulum Tulum”, que se presentó seis veces, y “Las huellas de Goliat”, con la que llegó a públicos de siete estados de México y de siete países, en 12 funciones.
“La adrenalina del ahora es maravillosa, el saber que estamos actuando para espectadores que en ese mismo instante nos están viendo… sin edición, sin cortes”.
Actualmente la actriz está preparando un espectáculo que será pregrabado y presentado en línea a partir del 29 de abril.
“Hasta ahora no he participado en espectáculos híbridos, pero muy probablemente también lo haré”.
Fin de la resistencia
Jorge Iván Rubio, promotor artístico y director de Teatro Casa Tanicho, señala que definitivamente las transmisiones vía streaming llegaron para quedarse, porque la irrupción de manera acelerada de esta modalidad provocó la capacitación y asimilación de su uso, hasta en las personas que presentaban resistencia a los cambios tecnológicos. “No hay motivo para que no se utilicen, si la tenemos a disposición a bajo costo y la mayoría de la gente ha aprendido a operarlas”.
Considera que sin duda los espectáculos volverán a la normalidad, pero tendrán ahora la opción de transmitirse vía streaming. “Como ha sucedido a lo largo de la historia con el surgimiento de nuevas tecnologías habrán de convivir ambas formas de presentar los eventos culturales, en una necesaria complementariedad”.
Apuesta a que habrá un mayor uso de las transmisiones streaming porque tienen muchos beneficios, por ejemplo, que personas de otras ciudades o naciones puedan presenciar los espectáculos. “¿En qué medida?, no lo sabemos. Nunca en la historia las manifestaciones culturales se habían suspendido por un período tan prolongado de tiempo y se había recurrido al uso de la tecnología como medio emergente para su difusión. Habrá que esperar ver qué sucede con los creadores y con el público consumidor”.
No obstante, enfatiza que ningún espectáculo que se presente de manera presencial puede ser sustituido por una transmisión vía streaming. “Estamos hablando de un lenguaje distinto. El lenguaje de las cámaras implica encuadres, movimientos de la propia cámara, iluminación, efectos digitales… No es lo mismo”.
En el caso del teatro, dice que nada será igual a tener en un escenario un encuentro físico con un actor, nada como presenciar la obra en un espacio con otras personas, nada como salir de tu hogar específicamente para acercarte al arte.
“El cine y la televisión ya tienen un amplio camino ganado en las transmisiones de este tipo. Se goza de manera distinta un concierto en un escenario que en una pantalla. Recuperaremos el placer del convivio y de la reunión en los recintos culturales, y las transmisiones streaming tomarán su propio cause”.
Sólo si son de calidad
La maestra de danza, coreógrafa y bailarina Tatiana Zugazagoitia, apunta que el streaming no es algo nuevo, pues ya venía sucediendo en escenarios como el del teatro Metropolitan en Nueva York, desde donde se transmitían las presentaciones de ballet y ópera en cines de México.
Actualmente en el país, considera que se está haciendo de una manera casera, no como en esos sitios donde hay una producción profesional para realizar la grabación y que resulte tan atractiva tanto para el que la ve en pantalla como en el teatro. “Se necesita un fuerte presupuesto para hacer algo bien y con contundencia”.
Admite que no es fan del streaming, pues siente que la cuestión escénica es presencial y tiene que ver con el convivio, con el estar ahí presenciando el suceso. “He ido a ver eventos presenciales recientemente y lo que más he disfrutado es eso, ese aplauso al final de quienes estamos juntos”. “Independientemente de la obra, lo más satisfactorio es haberla compartido con alguien en vivo, pero en las transmisiones en línea eso no sucede, apagas el aparato y no hubo esa retroalimentación ni con el actor, ni con el espectador, ni con el de junto, ni con nada. Como seres humanos tenemos esa tendencia al convivio, a esa euforia que nos da el compartir algo en vivo”.
Ante eso, apunta que siempre habrá alguien que decida no ir al teatro, pero confía que a la gente a la que les gusta la experiencia descrita regresará al teatro, “queremos volver al teatro y a la presencialidad”.
Sin embargo, resalta algunos beneficios que da la virtualidad, como ha sido el poder realizar conferencias con artistas y coreógrafos de otros países, con quienes de otra forma sería más difícil compartir por los costos que implica el traerlos de sus lugares de residencia.
Los eventos en streaming considera que pueden ser parte del futuro, siempre y cuando se trate de producciones de primer nivel, “sino demerita todo el trabajo”. Comparte que en el caso de la danza existe el formato de video danza, creado para verse en línea, desde hace mucho tiempo, pero una función de danza pensada para ser presencial siente que no debe llevarse a la pantalla, a menos que el concepto sea repensado, y se cuente con un trabajo profesional de video, con varios planos y un adecuado manejo de cámaras, ya que hacerlo de otra manera sería como hacer un registro de la obra y nada más.
Tatiana, durante la pandemia, cuenta que sólo ha hecho una video danza que es una pieza que también se puede presentar en presencial cuando se den las condiciones para hacerlo, y es que prefiere esperar a que los proyectos puedan presentarse de manera presencial.
El circo necesita público
Giovanna Triana Juárez, integrante de la compañía Circus Gitanus, comparte la idea de que las transmisiones en línea llegaron para quedarse. “Hacen que el arte sea accesible a las comunidades alejadas, a gente que por distancia, salud u otras perspectivas de vida no pueden llegar al teatro”.
No cree que los espectáculos se vean afectados por las transmisiones en vivo, pues considera que los públicos están esperando que los protocolos se fortalezcan para llegar a los teatros y vivir estas experiencias en carne viva, “estamos en espera de un buen futuro para las presentaciones en vivo”.
Manifiesta que las presentaciones híbridas son un nuevo recurso de comunicación, y como artistas siempre tienen vínculos a nivel nacional e internacional, tanto de colegas, como público y familia que quieren ver las transmisiones tal vez donde vivieron, de su tierra, y el formato virtual es el vehículo para compartir el arte y no va a cambiar, “es un logro y un beneficio tener estas modalidades tanto para el registro como para comunicar a distancias infinitas”.
Detalla que, en el caso de los espectáculos que requieren interacción con el público como parte detonante de los mismos, como el circo, abordar la virtualidad es difícil, por lo que considera que el teatro y este tipo de disciplinas han sido las más afectadas. Sin embargo, están adquiriendo más información y experiencia sobre las transmisiones en vivo. Desde el inicio de la pandemia Circus Gitanus ha presentado varios espectáculos en línea, dos conversatorios y un evento híbrido.— Iris Ceballos Alvarado
