“Un caramelo y dos grandes pasteles” integran el repertorio con el que la Orquesta Sinfónica de Yucatán cerrará su 35a. temporada la Suite No. 1 para pequeña orquesta de Stravinsky, la Sinfonía No, 45 “De los adioses”, con la que invitan a una reflexión, y la Quinta Sinfonía de Beethoven, una de las obras consideradas una “catedral artística”.
Los conciertos están programados para el viernes 11 a las 20 horas y el domingo 13 a las 12 horas, en el teatro José Peón Contreras.
Juan Carlos Lomónaco, director de la OSY, destaca que se trata de un programa representativo, con obras muy emblemáticas.
Las funciones darán comienzo con un estreno en Yucatán, la Suite No. 1 para pequeña orquesta de Stravinsky.
Como se recordará, la temporada pasada se hizo la No. 2, que dirigió como director huésped Roberto Beltrán.
Curiosamente, al igual que sucedió con la OSY, primero se estrenó la No. 2 en 1934 y la No. 1 se estrenó en 1994, ya fallecido el compositor.
Para sus hijos
Detalla que las dos suites están basadas en piezas que hizo el compositor para sus hijos y luego hizo los arreglos para orquesta, son muy cortas, de cuatro movimientos y duran 6 minutos, “son una danza española, una siciliana, una balalaika, y se nota que son satíricas, se denota el juego irónico, sobre todo en la No.1”, dice Lomónaco.
Después vienen los dos “grandes pasteles de la temporada”, señala, primero con la Sinfonía No. 45 “De los adioses” de Haydn.
Recuerda que en 1772 Haydn tenía su propia orquesta en Hungría, y su patrón era el príncipe, quien no dejaba que los músicos fueran a ver a sus familias; entonces compone esta Sinfonía “de manera exquisita”, en la cual al final se salen uno por uno los músicos hasta que quedan dos nada más.
“Es muy simbólica, se compuso para llamar la atención, para valorar a la orquesta y a los músicos, y mandar un mensaje sutil de la importancia de cada uno. El príncipe entendió el mensaje y permitió a los músicos salir a ver a sus familias”.
El valor de la OSY
En este caso, confiesa que la programó como un ejercicio de reflexión de la importancia de la OSY, del valor que tiene la orquesta en su conjunto y de cada uno de sus elementos, “es una manera de hacer un acto de reflexión” ante las circunstancias que se vivieron por la falta de presupuesto.
Destaca que es una verdadera joya, la cual han tocado una sola vez hace muchos años.
El cierre del programa será con la Sinfonía No. 5 de Beethoven, una pieza simbólica, una obra maestra como “Don Quijote” o “Romeo y Julieta” en la literatura, o la Mona Lisa en la plástica.
“La Quinta de Beethoven es una catedral artística, de grandes dimensiones, a la que el público responde con mucho entusiasmo porque es una obra genial, compuesta entre 1804 y 1808, y estrenada este último año”, dice.
Nueve catedrales
Considera que Beethoven hizo “nueve catedrales sinfónicas, y no es que la Quinta sea mejor, son extraordinarias todas, lo que pasa es que ésta tiene un dramatismo novedoso en su época y el motivo (musical) impresionó a los compositores, pues con uno sólo pudo construir toda una sinfonía”.
“Esto sacudió el concepto de la composición; la introducción de los trombones y del pícolo se empieza a visualizar en una orquesta, la Quinta y la Novena son las únicas sinfonías de Beethoven que tienen trombones. Ya empieza a dar un paso más en el Romanticismo en este sentido, y es además de una belleza tan profunda, como todas sus sinfonías”.
Resalta que varios factores se mezclan en esta obra que interpretará la OSY y que la hacen única y especialmente extraordinaria, pues tiene drama, con un solo motivo hace una sinfonía, es novedosa en la orquestación, con una fuerza dramática y al mismo tiempo el contraste entre el drama y “la cosa más dulce y tierna”.
Señala que Beethoven logró los acentos dramáticos, temperamentales, y al mismo tiempo tuvo la sensibilidad de crear las melodías más dulces y sublimes.
Por ello quiso cerrar las presentaciones de este semestre con una obra tan representativa, atractiva y conocida para el público.
Orgulloso y contento
En cuanto al balance de esta temporada, Juan Carlos Lomónaco expresa que se siente muy contento y orgulloso de dirigir a una de las mejores orquestas del país, la única que logró reactivarse desde hace ocho meses, cuando hay otras que hasta el momento no lo hacen, y unas más hace apenas dos semanas comenzaron a hacerlo.
Reconoce el profesionalismo de los músicos de la OSY: “aman tocar y lo han demostrado en el escenario”.
Los boletos para los últimos dos conciertos de la 35a. temporada se pueden adquirir en www.orquestasinfonicadeyucatan.com.mx
