Pide recordar los aportes hechos por Luis Arochi
Alberto Arochi ha estado en Yucatán en varias ocasiones y ha visitado muchas zonas arqueológicas de la entidad y el país, incluida Chichén Itzá, donde ha estado numerosas veces, la última hace apenas unos días, y le sorprende que en el lugar no haya ningún letrero, ningún cartel, nada que haga referencia a su hermano, Luis Arochi, quien fue el principal investigador y difusor del fenómeno de luz y sombra en Chichén Itzá, y gracias a quien el fenómeno se volvió tan popular.
Manifiesta que su hermano publicó el libro “La pirámide de Kukulcán” en 1976, donde plasmó las investigaciones sobre el descenso y ascenso de Kukulcán, lo que hizo que se difundiera el fenómeno y las personas se vieran atraídas por visitar el sitio arqueológico.
En el libro, reeditado en 1988, se refiere a la pirámide de Kukulcán como “maravilla del mundo”, denominación que años más tarde alcanza el sitio.
Comparte que su hermano, fallecido en 1990 a la edad de 50 años, dedicó los últimos 20 años de su vida a la investigación de la zona arqueológica de Chichén Itzá, apoyado por momentos por el gobierno del Estado, y afirma fue él quien interpretó investigó y difundió el descenso y ascenso de Kukulcán, razón por la que no le parece justo que en el lugar no haya nada que recuerde los aportes que hizo. Es más, dice que prácticamente nadie sabe sobre él, ni lo recuerda.
Menciona que en una visita que hizo al sitio pidió el servicio de un guía y varios querían obtener el trabajo, pero él les dijo que elegiría a quien contestará la pregunta de quién fue el investigador y difusor principal del fenómeno de luz y sombra que ocurre cada primavera y otoño en el sitio, y de todos los guías que había en el lugar solo uno supo la respuesta.
Alberto Arochi desea que se dé a su hermano el reconocimiento que merece, pues enfatiza es el trabajo que él realizó el que hizo mexicanos y extranjeros voltearan los ojos hacia Yucatán y hacia esta zona arqueológica en particular, hoy una de las más importantes y con mayor afluencia en el país, y a su juicio “la más conocida del mundo”.
Indica que su hermano era abogado de profesión y no le gustaba que le llamaran arqueoastrónomo, pero dejó su profesión para dedicarse a la investigación de la zona arqueológica de Chichén Itzá, razón por la que incluso se mudó a vivir a Cancún, para estar más cerca del sitio.
Actualmente el descubrimiento de dicho fenómeno lunar se atribuye al arqueólogo Víctor Segovia Pinto, ya fallecido, y al investigador Eddie Salazar Gamboa, quienes en 1993 acreditaron este hecho.
Alberto Arochi afirma que no es su objetivo crear controversia, sino únicamente que se reconozca el trabajo de su hermano y se valore lo que hizo, pues no merece el olvido sino que la gente recuerde los aportes que hizo.
Reconocimiento
Alberto Arochi reclama, en nombre de su hermano Luis, el derecho al descubrimiento del descenso y ascenso de Kukulcán lunar, pues precisa que en su libro plasma que “cuando la luna llena ocupa una posición similar a la del sol en los equinoccios, el efecto de luz y sombra en la pirámide, se reproduce forma semejante, como lo hace la luz solar en primavera y otoño”.— IRIS CEBALLOS ALVARADO
