Reflexiones del diario vivir
En algún momento de la vida todos los seres humanos atravesaremos dificultades y son en esos momentos donde se muestra lo que habita en el corazón, pues al ver el sufrimiento de alguien más es inevitable sentir compasión por ella y querer ayudar.
Hoy día, el mundo entero pasa por tiempos muy difíciles y la gente sufre, ya sea por desastres naturales, enfermedad, pobreza o incluso violencia. Esas personas pueden estar cerca de nosotros —un vecino, un amigo, un compañero de trabajo o un familiar—, pero a veces estamos tan concentrados en nosotros mismos o en nuestras propias ocupaciones que nos olvidamos del dolor ajeno. Las personas no podemos ponernos en el lugar de aquellos que sufren mientras vivamos de esa forma.
Siempre solidarios
Ninguno de nosotros está exento a pasar por un momento o tiempo difícil, por ello siempre debemos ser solidarios, ayudarnos, amarnos unos a otros y respetarnos. Nuestro corazón debe llorar con el que llora, sufrir con el que sufre.
No podemos ni debemos ser indiferentes ante el dolor de nuestro prójimo, Dios nos dio un corazón lleno de bondad y de amor, pero quizá el enfocarnos en nosotros mismos nos ha hecho que nos volvamos más fríos o duros de corazón.
Sin duda, nunca sabremos cuándo podríamos atravesar la misma situación por la que vive la otra persona, por ello cuando veamos a alguien en una situación difícil, ofrezcámosle nuestra ayuda, mostrémonos solidarios; quizá en ese momento no podamos dar ayuda monetaria pero una palabra de aliento, una palabra de esperanza, una palabra de apoyo, llevará luz a esa persona que sufre.
Ayudar y servir a los demás es un privilegio y siempre habrá una manera de brindarle la mano al otro. Dios siempre bendecirá a todo aquel que ayudó a los demás en el momento que ellos más lo necesitaban.
Tengamos un corazón más bondadoso que tenga la capacidad de ayudar y servir a nuestro prójimo.
Fundadora de Sublime Amor.
