La Congregación de Jesús María ve fortalecida su larga, fructífera labor en México —iniciada en Mérida en 1902— con la nueva Fundación Thévenet, entidad benefactora con la que busca sostener y dar impulso a sus iniciativas solidarias en ambientes desfavorecidos.

La asociación surge de la necesidad de dar respuesta a un problema agravado en estos días de grandes dificultades: muchos padres que se han quedado sin empleo no pueden pagar la colegiatura y se ven obligados a sacar a sus hijos del colegio, cuenta su directora, la R.M. María Luisa Cervantes. “La preocupación se volvió una exigencia, teníamos que hacer algo para evitar que nuestros alumnos más vulnerables perdieran la oportunidad de recibir la formación que les brindamos”.
El objetivo inicial se fue ampliando y hoy la Fundación se propone cubrir las necesidades de todas las obras educativas y de asistencia de la Congregación en México. “En estos momentos tan difíciles no entra dinero, pero sí sale. No podemos abandonar a todas esas personas que necesitan de nosotras, queremos compartir lo que tenemos”.
Proyectos
Son muchas las causas de las religiosas de Jesús María en su compromiso de mejorar la vida de las personas: tienen escuelas, comedores y centros comunitarios donde atienden a niños en situación vulnerable o con discapacidad, adultos mayores, mujeres…
“Queremos ser solidarias. A través de la educación y atención integral comunitaria, brindamos procesos y experiencias que forman y transforman a las personas de nuestros centros, promoviendo agentes de cambio frente a situaciones y espacios altamente vulnerables”, señala la religiosa.
La Fundación será la encargada de gestionar los recursos que se requieren para impulsar las obras y cubrir sus necesidades. “Buscaremos recursos a través de convocatorias, proyectos, eventos, de todo aquello que puede ser una ayuda fraterna y como María, diciendo ‘sí’ en pequeñeces”.
Hoy se dará a conocer la nueva Fundación por medio de las redes sociales y el próximo lunes 27 se lanzará una campaña de un mes que tendrá como meta conseguir donativos permanentes.
“Ciertamente es ambiciosa la campaña, pero está muy bien preparada. Con padres de familia y exalumnas se formará una red de comunicación para irradiar este llamado a la solidaridad. Gracias a Dios, tenemos también algunos donadores que nos apoyan con cantidades más fuertes y contamos con el consejo de padres de familia que son abogados, notarios, fiscalistas, contadores, gente muy preparada que nos asesora para hacer posible este proyecto”.
Transparencia
La madre María Luisa cuenta que uno de los puntos clave en la canonización de Santa Claudina “fue la perfección y transparencia de sus cuentas”, un ejemplo que en la Fundación están decididas a seguir. “No podemos ser menos, para nosotras es una obligación dar a conocer con claridad y precisión cuánto recibimos y cómo lo gastamos”.
En el corazón del trabajo de la Fundación está la idea de que la educación es clave para la transformación del país. “Buscamos un cambio, que las personas sean agentes de transformación y que quienes han recibido compartan con generosidad para hacer de este mundo tan golpeado, tan adolorido un lugar mejor”, dice.— Megamedia.
