Varios desafíos se presentan ante la Expo Universal
DUBÁI (AP).— Tras ocho años de planificación y una inversión de miles de millones de dólares, la primera Exposición Universal en Oriente Medio abrió sus puertas en Dubái con la esperanza de que su extravagancia atraiga visitantes y la atención mundial a este desierto transformado en paisaje de ensueño.
Bautizado Expo 2020, el evento se demoró un año en ponerse en marcha por la pandemia del Covid-19. Aunque eso podría afectar la cantidad de gente que viaje a Emiratos Árabes Unidos, los seis meses de exposición ofrecen a Dubái una oportunidad clave para mostrar su atractivo único entre Oriente y Occidente como un lugar donde todos los negocios son bienvenidos.
Hasta hace no mucho, el terreno de 438 hectáreas que acoge la feria era un desierto. Menos de una década después es un animado escenario futurista con robots, una nueva estación de metro, pabellones de muchos millones de dólares y distritos con nombres como “sostenibilidad” y “oportunidad”, todo ello construido, como gran parte del Golfo Pérsico, con el trabajo de migrantes mal pagados.
Según los organizadores, 192 naciones están representadas en el evento, inaugurado el viernes pasado. El pabellón de Estados Unidos incluye una réplica del cohete Falcon 9 de Space X y en el de Italia se puede ver una réplica en tercera dimensión del David de Miguel Ángel, de 5.2 metros de altura. Además, hay un comedor africano, una momia real egipcia, espectáculos de todo el mundo y la oportunidad de degustar un menú de tres tiempos por 500 dólares con comida que se ilumina en la oscuridad.
Desde la primera exposición universal, celebrada en Londres en 1851, estas ferias han sido una oportunidad para que los países se reúnan, intercambien ideas, muestren invenciones, promuevan su cultura y forjen lazos comerciales.
Durante más de un siglo han capturado la imaginación y exhibido algunos de los inventos más importantes de la humanidad. En la primera Feria Mundial celebrada en Estados Unidos, en 1876, se presentó el teléfono de Alexander Graham Bell, la máquina de escribir, una calculadora mecánica y la salsa catsup Heinz.
Otras dieron a conocer la máquina de coser, el elevador, los refrescos carbonatados, la rueda de la fortuna y, en 1939, en la de Nueva York, la televisión. La gente recorría grandes distancias para tener un vistazo del mundo al que no podían acceder de otro modo.
En esta ocasión, la Expo se celebra en medio de una pandemia, con gran parte de la población trabajando y estudiando desde sus casas, y conectándose al mundo de forma virtual. No está claro aún cuántos visitantes atraerá la feria ni cuáles serán sus repercusiones económicas en una nación centrada en el turismo.
Para ingresar al recinto de la feria los visitantes deben mostrar una prueba PCR negativa o un certificado de que están vacunados contra el Covid-19.
